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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

La vida a trazos de Leonardo Tejada

Daniel Márquez

El domingo pasado cayó el telón de la vida de Leonardo Tejada. El mundo artísticodel Ecuador está de luto por la muerte de uno de los más valiosos pintores ecuatorianos del siglo XX. En sus noventa y ocho año de vida, Tejada participó de los mejores y más significativos momentos de nuestro arte.
Nació en 1908, en Latacunga. La ciudad, al igual que el resto del Ecuador, era marcadamente provinciana, tradicional y casi feudal. El padre del pintor, Virgilio Tejada, era ebanista y formaba parte de una
de las mayores tradiciones de Latacunga: la fabricación de guitarras. Así, el pequeño Leonardo creció en constante contacto con la artesanía, la
creatividad y la belleza.

RUMBO A LA GLORIA

Poco a poco, se fue acercando al arte de su padre. Enfiló hacia Quito en la década de los treintas para perfeccionarse en la fabricación de artesanías. Para ese momento, Tejada sufría ya de una inocultable
afición por la pintura. Cedió ante el impulso creativo y entró a la Escuela de Bellas Artes.
La escuela venía de sufrir una serie de reformas. En su momento, Eloy Alfaro trató de europeizarla al máximo pero las innovaciones murieron con el caudillo.
Leonidas Plaza anuló todas las reformas y la Escuela de Bellas Artes volvió a ser el piadoso lugar de antes. Así, Tejada se asustó al llegar allí. La escuela se dedicaba a la sufridora y exagerada temática religiosa de siempre. Pese a sus diferencias de opinión, Tejada permaneció allí y perfeccionó su técnica.

EXPERIMENTANDO

Llegado el momento, el pintor 'se subió a la camioneta' de un movimiento diferente.Para ese entonces, Eduardo Kingman y Diógenes Paredes habían introducido el indigenismo en la pintura ecuatoriana. Amigo personal de ambos, Tejada se les unió en la aventura que escandalizó durante años a la sociedad ecuatoriana. Con su profunda sensibilidad y su
profundo conocimiento del folklore, Leonardo Tejada hizo un valioso aporte al movimiento. Para los años cuarenta y cincuenta ya se había convertido en uno de los más importantes exponentes del entonces llamado
"realismo social". Fue uno de los actores importantes en el gran esfuerzo que culminó con la fundación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana de parte de Benjamín Carrión.

UN ARTISTA CONSAGRADO

Para la década de los cincuenta Tejada ya era lo que hoy llamaríamos un 'artista consagrado'. Su trabajo era reconocido y se lo consideraba uno de los nombres indispensables del arte ecuatoriano.
Empezó a recibir cierto reconocimiento internacional. La UNESCO, por
ejemplo, lo llevó en 1950 a Costa Rica a exponer su obra. Fue uno de las docenas de viajes, por América y Europa, que Tejada hizo en aras de promover el arte ecuatoriano.
En los sesentas, Leonardo Tejada hizo una de sus grandes contribuciones a la cultura nacional. Fundó el Instituto Nacional del Folklore, junto con Oswaldo Viteri y Jaime Andrade. Desde su origen familiar hasta
su trayectoria artística, Tejada fue siempre muy cercano al folklore.
Siempre tuvo una gran preocupación y un gran compromiso para con éste. Los personajes y la cultura autóctona siempre fueron una
de sus principales fuentes de temática e inspiración. Así, tituló "Bienes populares" a su muestra que expuso en la Bienal de Sao Paulo, una de las más prestigiosas del mundo.
Tejada viajó Bahia, Brasil, para hacer un estudio sobre el barroco. Desde ese momento comenzó a gestarse un cambio en su arte y una nueva percepción de la realidad ecuatoriana. Finalmente, en 1973, rompió con
el realismo social y regresó al expresionismo al que se había dedicado en sus primeros años.

EL LIBERTARIO

A mediados de siglo se había declarado socialista. Eran otros tiempos y ser artista era sinónimo de ser de izquierda. Luego rompería filas y afirmaría de "error" su anterior afiliación política. Sin embargo, en una lección de decencia, conservó sus amistades y se abstuvo de caer en el fanatismo político de los conversos.
Durante su última etapa, Tejada volcó su mirada y su pluma sobre Quito. Su estilo y su enfoque le valieron un amplio reconocimiento.
Marco Antonio Rodríguez afirmó, en uno de los mejores semblantes y análisis que se han hecho sobre Tejada, que "sus Quitos constituyen reproducciones de su espíritu, más que de ningún otro elemento, esto es, de su encanto barroco: espacios de ensueño, ahítos de incandescencia
perpetua, no importa si el paisaje es nocturno".
A lo largo de su vida, Tejada gozó de la infaltable e importantísima compañía de su esposa Elvira Chávez Jaramillo. Pasó sus últimos años en su casa en el barrio de la Floresta, en el occidente de Quito. La
muerte lo alcanzó a los 97 años, un caso inusitado y admirable de longevidad. Al final de cuentas, tratándose de Leonardo Tejada, cualquier obituario será siempre insuficiente.

Leonardo Tejada según Marco Antonio Rodríguez

· "A la cultura europea, enclenque, desvalida, Tejada
opone su propia energía musculosa. Y esta huella se
acentúa más en sus acuarelas y grabados. El arte de
Tejada embiste, palpita, forcejea, variedad de
proclama airosa frente a siglos de iniquidad y
expoliación".

· "'El arte es tan dinámico como la cultura misma' Éste
es uno de los estatutos teóricos de Leonardo Tejada. Y
fiel a él, ha trabajado su obra. Sus Quitos serán
evidencia viva de lo que fue una de las ciudades más
bellas de América"

· "Sus Quitos constituyen reproducciones de su espíritu,
más que de ningún otro elemento, esto es, de su
encanto barroco: espacios de ensueño, ahítos de
incandescencia perpetua, no importa si el paisaje es
nocturno".

· "Él logró plasmar la realidad existencial de la vida
americana no tanto como sinónimo de objeto, sino como
valor sustantivo para una figuración o abstracción
plástica de infinitas posibilidades".

 
 
 
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- Quito - Ecuador