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Los Colibríes de Endara
Rosalía Arteaga Serrano
rarteaga@otca.org.br
Hay obras de arte que se adaptan
de tal manera al entorno en el cual son colocadas, que parece
que siempre estuvieron ahí, que forman parte del paisaje
y que no podríamos concebir el mismo sin ellas. Eso ocurre
precisamente con un monumento ubicado en el valle de los Chillos,
a la salida de San Rafael, cuando nos dirigimos hacia el sur
o suroriente, se trata del bellísimo conjunto conocido
como 'los colibríes' obra del desaparecido artista Endara
Crow.
Confieso que siempre fui una
admiradora profunda de su obra; de los cuadros en los que el
realismo mágico desborda, con sus tejados multicolores,
con sus montañas azuladas, lilas, naranjas, con los trenes
voladores, con los peces y las manzanas colocadas estratégicamente
en medio de las plazas o en descenso rodante por las colinas,
con burbujas que estremecen a las soñolientas ciudades
de la sierra ecuatoriana. O cuadros de factura más reciente,
de flores magníficas, en las que su pasión se hacía
presente, pero me encantan también los retablos, de formas
ricas y lujosas, en los que se hacía gala del oro y del
color, y amo también las esculturas maravillosas que dejó
regadas por diversas partes de nuestra geografía: la vaca-cebra
de Riobamba, el Caballo bolivariano de Calceta, el choclo en
el mismo Valle de los Chillos, los Caballitos Coloridos del Palacio
de la Circasiana, y claro, los colibríes del Valle de
los Chillos.
EL MARQUÉS DE LOS
ANDES
He hecho esta disquisición
respecto a la obra de Gonzalo Endara Crow, llamado con justicia
'El Marqués de los Andes', porque creo que merece un permanente
homenaje de los ecuatorianos, pero en este comentario quiero
ir hacia otro tema: el que tiene que ver con la preservación
y el cuidado que debemos darles a los monumentos y a las obras
de arte que engalanan los espacios públicos de las ciudades
y de las regiones aledañas.
De un tiempo a esta parte,
todos quienes transitan por ese sector del Valle de los Chillos
hacia el sur, han notado el deterioro en el que ha caído
la escultura, que luce un aspecto totalmente abandonado, de dejadez:
los colibríes y los huevos sobre los que descansan, de
mosaicos de colores, están descascarados, alguien o algunos,
se han dedicado a la ingrata tarea de sacarlos de su lugar, y
empiezan a tornar el conjunto de la escultura, en un aspecto
totalmente deslucido, por lo que, esperamos que ahora que estamos
en una etapa electoral, las autoridades pertinentes se preocupen
de su restauración y cuidado, si no lo hacemos, ese patrimonio
de los ecuatorianos se perderá y estaremos desconociendo
la valía y la obra, de uno de los más importantes
artistas ecuatorianos del siglo XX, cuya obra ha sido diversamente
imitada, sobre todo por las personas de su mismo taller, que,
por supuesto, nunca llegaron a igualar al maestro, hasta podríamos
decir, mirando optimísticamente el asunto, que formó
una verdadera escuela de arte en la capital.
En todo caso, la preocupación
por el rescate de este artístico monumento no puede descuidarse.
¡Ojo! Autoridades, también la cultura, es parte
de la administración pública.
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