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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Visión Plástica y Voz Mapuche

Lenin Paladines Salvador*

La cultura, como fuente inagotable de vida, o como luz tenue que vivifica el espíritu y engrandece el alma -rica y diversa como es ésta- le ha dotado al hombre de muchas formas de expresión y de varios caminos para manifestar sus habilidades y destrezas, entre ellas: la pintura, el dibujo, la escultura, el mural; todas, en su real dimensión, nos hablarán de amor, de dar sin la esperanza de recibir, de amar sin la necesidad de ser amado, de construir un hábitat sin el interés de vivir en él, esto se llama: "brillo perpetuo de la espiritualidad humana". Sentimiento fiel de una auténtica "humildad socrática" que se recrea como maravilla única en la mística, en el tesón y en el talento propio de las mujeres y hombres predestinados por el Padre, para ser testimonio de vida y ejemplo de fidelidad eterna.

El arte, como expresión humana de un acervo cultural que se desborda en cada obra, en cada paisaje o ilustración de los artistas, en el estilo de los constructores de sueños e ideales celestiales, o en el de los pragmáticos, que muestran la realidad del mundo -dura e incierta como la vivimos siempre- nos permite hoy, con gran propiedad e identidad humana, ser parte de un modelo de vida, que ha trascendido lo lógico y lo terrenal, para consolidar la fe, el amor y la esperanza en una sola expresión humana, ser auténtico sin ser diferente de su yo interior; ser humilde sin declinar su visión y sus ideales; ser maestro respetando la riqueza de su alumno; ser amigo acudiendo a él sin ser llamado. Esto es lo que nos entrega Fabián Agustín Figueroa Ordóñez (FAFO), un artista auténtico, un ser humano diferente, un mentor de maestros y un forjador de talentos.

Su riqueza intelectual y su trascendental obra, se han constituido en el mejor referente de la cultura lojana, su talento y delicadeza artística, se confunden con las mieles del amor y la certeza de la sinceridad; su estilo abstracto y soñador, nos abren las puertas de su sinceridad interior y nos acunan sin querer en la frescura de su tierna espiritualidad.

UN CAMINO LUMINOSO

Desde sus años de estudiante en la Facultad de Artes de la Universidad Técnica Particular de Loja -la católica de Loja- ya marcó la senda de un camino próspero y luminoso, con una filosofía propia y un estilo diferente. Se forjaba entonces el artista sobrio, creativo, soñador, diferente, pragmático, dueño de una sólida personalidad y una visión cosmopolita, -que como pocos- ha podido trascender más allá de la lojanidad y las fronteras de la ecuatorianidad, sin tener que abandonar su terruño y su taller de obrero en la calle Bolívar.

Ese "brillo perpetuo de la espiritualidad humana" es el que le ha permitido conjugar todas las facetas de la vida terrenal, el que le ha llevado a construir a través del arte: un hogar, un ejemplo de vida transparente para sus pequeños hijos, un clavel de amor para su compañera y amada esposa; y un legado intelectual para sus amigos y coterráneos.

LA DIÁFANA EXPRESIÓN HUMANA

Fabián Figueroa ha construido, desde su yo interior, una de las obras más prominentes y trascendentales de la cultura lojana. Ha conjugado en cada uno de sus trabajos, la expresión diáfana de los seres humanos, recreando su dolor, su tristeza, su amor y su alegría; le ha puesto a cada uno de ellos una parte de su vida y un sello de su corazón.

Al admirarla, nos adentramos en su mundo interior y avanzamos hasta su musa creadora -la libertad, la justicia y el amor- y tropezamos con una dulce realidad, "el calor tenue y acogedor de su alma celestial"; allí existe una gama infinita de líneas y temas de producción artística y cultural; encontramos la cruda inspiración de la tristeza, del dolor, de la soledad; pero también, está presente el amor, la solidaridad, la mujer, la familia, la naturaleza y Dios, como fuente infinita de su inspiración humana.

SOÑAR CON MERIDIANA LUZ

FAFO, el artista, el soñador, el intérprete genuino de la vida y de la muerte 'está allí', en cada una de sus pinceladas, en cada línea, color, estructura o forma de expresión e interpretación artística; y claro, 'también no está', no porque ha decidido marcharse de su terruño, de su Loja querida y soñadora, ¡no!, él está aquí y allí, y siempre lo estará, simplemente está creando, está inventado un nuevo mundo, un paraje solariego donde podamos, con él, soñar una vida nueva, una luz meridiana que anuncia libertad, paz, amor y fraternidad.

Admirar su obra, es volcar nuestra mente a lo bueno y lo malo, a lo real y lo ficticio, al amor y a la tristeza, a lo humano y lo celestial, a lo abstracto y lo concreto, -la expresión humana de su profunda espiritualidad- es mirar desde los ojos del artista, la magia del arte y la pureza de su estilo, la combinación de los colores y la versatilidad de sus creaciones.

Describir su obra o interpretar la misma, no solo es tarea de los artistas, de los cultores de la técnica y la investigación científica, o de los inventores de la plástica, la escultura, el dibujo o el vitral; ¡no!, es tarea de todos, de quiénes hacemos cultura desde cada sitio de nuestro diario vivir, para ello, siempre será bueno tener: "buen viento y buena mar".

* El autor de este artícilo es Docente Investigador de la Universidad Técnica Particular de Loja.

 
 
 
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