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Visión
Plástica y Voz Mapuche
Lenin Paladines Salvador*
La cultura, como fuente inagotable
de vida, o como luz tenue que vivifica el espíritu y engrandece
el alma -rica y diversa como es ésta- le ha dotado al
hombre de muchas formas de expresión y de varios caminos
para manifestar sus habilidades y destrezas, entre ellas: la
pintura, el dibujo, la escultura, el mural; todas, en su real
dimensión, nos hablarán de amor, de dar sin la
esperanza de recibir, de amar sin la necesidad de ser amado,
de construir un hábitat sin el interés de vivir
en él, esto se llama: "brillo perpetuo de la espiritualidad
humana". Sentimiento fiel de una auténtica "humildad
socrática" que se recrea como maravilla única
en la mística, en el tesón y en el talento propio
de las mujeres y hombres predestinados por el Padre, para ser
testimonio de vida y ejemplo de fidelidad eterna.
El arte, como expresión
humana de un acervo cultural que se desborda en cada obra, en
cada paisaje o ilustración de los artistas, en el estilo
de los constructores de sueños e ideales celestiales,
o en el de los pragmáticos, que muestran la realidad del
mundo -dura e incierta como la vivimos siempre- nos permite hoy,
con gran propiedad e identidad humana, ser parte de un modelo
de vida, que ha trascendido lo lógico y lo terrenal, para
consolidar la fe, el amor y la esperanza en una sola expresión
humana, ser auténtico sin ser diferente de su yo interior;
ser humilde sin declinar su visión y sus ideales; ser
maestro respetando la riqueza de su alumno; ser amigo acudiendo
a él sin ser llamado. Esto es lo que nos entrega Fabián
Agustín Figueroa Ordóñez (FAFO), un artista
auténtico, un ser humano diferente, un mentor de maestros
y un forjador de talentos.
Su riqueza intelectual y su
trascendental obra, se han constituido en el mejor referente
de la cultura lojana, su talento y delicadeza artística,
se confunden con las mieles del amor y la certeza de la sinceridad;
su estilo abstracto y soñador, nos abren las puertas de
su sinceridad interior y nos acunan sin querer en la frescura
de su tierna espiritualidad.
UN CAMINO LUMINOSO
Desde sus años de estudiante
en la Facultad de Artes de la Universidad Técnica Particular
de Loja -la católica de Loja- ya marcó la senda
de un camino próspero y luminoso, con una filosofía
propia y un estilo diferente. Se forjaba entonces el artista
sobrio, creativo, soñador, diferente, pragmático,
dueño de una sólida personalidad y una visión
cosmopolita, -que como pocos- ha podido trascender más
allá de la lojanidad y las fronteras de la ecuatorianidad,
sin tener que abandonar su terruño y su taller de obrero
en la calle Bolívar.
Ese "brillo perpetuo de
la espiritualidad humana" es el que le ha permitido conjugar
todas las facetas de la vida terrenal, el que le ha llevado a
construir a través del arte: un hogar, un ejemplo de vida
transparente para sus pequeños hijos, un clavel de amor
para su compañera y amada esposa; y un legado intelectual
para sus amigos y coterráneos.
LA DIÁFANA EXPRESIÓN
HUMANA
Fabián Figueroa ha construido,
desde su yo interior, una de las obras más prominentes
y trascendentales de la cultura lojana. Ha conjugado en cada
uno de sus trabajos, la expresión diáfana de los
seres humanos, recreando su dolor, su tristeza, su amor y su
alegría; le ha puesto a cada uno de ellos una parte de
su vida y un sello de su corazón.
Al admirarla, nos adentramos
en su mundo interior y avanzamos hasta su musa creadora -la libertad,
la justicia y el amor- y tropezamos con una dulce realidad, "el
calor tenue y acogedor de su alma celestial"; allí
existe una gama infinita de líneas y temas de producción
artística y cultural; encontramos la cruda inspiración
de la tristeza, del dolor, de la soledad; pero también,
está presente el amor, la solidaridad, la mujer, la familia,
la naturaleza y Dios, como fuente infinita de su inspiración
humana.
SOÑAR CON MERIDIANA
LUZ
FAFO, el artista, el soñador,
el intérprete genuino de la vida y de la muerte 'está
allí', en cada una de sus pinceladas, en cada línea,
color, estructura o forma de expresión e interpretación
artística; y claro, 'también no está', no
porque ha decidido marcharse de su terruño, de su Loja
querida y soñadora, ¡no!, él está
aquí y allí, y siempre lo estará, simplemente
está creando, está inventado un nuevo mundo, un
paraje solariego donde podamos, con él, soñar una
vida nueva, una luz meridiana que anuncia libertad, paz, amor
y fraternidad.
Admirar su obra, es volcar
nuestra mente a lo bueno y lo malo, a lo real y lo ficticio,
al amor y a la tristeza, a lo humano y lo celestial, a lo abstracto
y lo concreto, -la expresión humana de su profunda espiritualidad-
es mirar desde los ojos del artista, la magia del arte y la pureza
de su estilo, la combinación de los colores y la versatilidad
de sus creaciones.
Describir su obra o interpretar
la misma, no solo es tarea de los artistas, de los cultores de
la técnica y la investigación científica,
o de los inventores de la plástica, la escultura, el dibujo
o el vitral; ¡no!, es tarea de todos, de quiénes
hacemos cultura desde cada sitio de nuestro diario vivir, para
ello, siempre será bueno tener: "buen viento y buena
mar".
* El autor de este artícilo
es Docente Investigador de la Universidad Técnica Particular
de Loja.
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