Manolo Marín Urdieles
A la redención por
el fuego de la belleza
Pues, sí. Eso es lo
que Manolo Marín demuestra con su obra, pletórica
de imágenes hermosas, intensa en sensaciones íntimas,
pero de una intimidad universal, cósmica; que obliga a
reflexiones profundas y agudas hasta el dolor de la posibilidad
de la autodestrucción.
Esa es la última propuesta
de Manolo Marín Urdieles: un concierto a la mística
excelsitud de la naturaleza del Ecuador, que está siendo
destruida sistemáticamente -petroleramente- por tiranuelos
manejados por oscuros imperios, con la complicidad de la gente
común, de la gente como uno.
Eso es lo que Manolo combate
a mandoble de pincel. Y lo consigue. Su estrategia: tomarse el
alma del espectador, fascinarla, concienciarla, saturarla de
hermosura y luego horrorizarla ante la posibilidad de vivir sin
ella.
La pintura de Marín
ha evolucionado de manera rauda, De hecho, continúa 'in
crescendo', imparable. Sus disquisiciones pictóricas son
cada vez más convincentes, tanto al ojo crítico
-exigente de excelencias técnicas-, como a las regiones
del alma humana y sus sensibilidades -ávidas del alimento
de la estética-.
Estéticas de un universo
propio
"Manolo Marín Urdiales,
un artista que convoca al mundo mágico y real de nuestro
pueblo en sus lienzos cargados de señales, luminosas y
coloridas, donde se explaya al inagotable riqueza natural, artesanal,
junto a los mitos y los sueños de nuestras comunidades.
Sus toques de pincel tienen maestría. Es indudable que
Marín es un artista de oficio, que ha ido decantando sus
preocupaciones estéticas en un universo propio, que se
corresponde con los imaginarios de la gente ". (Eliécer
Cárdenas, escritor)
Marín Urdieles se encuentra
actualmente exponiendo en los salones de la Casa de la Cultura,
núcleo de Pastaza.
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