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Boris
Salinas Ochoa, cronista de la escultura
Karla Jaramillo Puertas
La condición económica
por la que atravesaba Boris Salinas Ochoa, reconocido escultor
lojano, hizo que desde pequeño trabaje como canillita,
es decir vendiendo periódicos, pasteles, helados o lustrando
botas. Recuerdos que no le avergüenzan, todo lo contrario,
sabe que gracias a ello, sus manos adquirieron destrezas.
De niño, el mejor regalo que podía recibir de sus
padres era cualquier juego de lápices y cuadernos. Los
utilizaba para dar forma a los primeros dibujos, que para su
edad eran bastante avanzados. Vocación, habilidad y gusto
que se reforzaron al ingresar a la carrera de Artes de la Universidad
Técnica Particular de Loja, en la cual -para continuar
estudiando- tuvo que realizar trabajos de cerámica en
serie, los cuales se constituirían en el inicio de su
gran pasión.
RECHAZO QUE GENERÓ
PRESTIGIO
La primera exposición
que iba a realizar fue rechazada por la directora de una entidad
cultural. Le argumentaron que "su exposición no valía
la pena". Palabras que no le inmutaron. Estaba seguro que
su trabajo sería valorado; y así fue, pocos días
después las salas del Museo del Banco Central estrenaban
sus obras con un éxito rotundo. Vendió el 80 por
ciento de ellas.
Situación parecida vivió cuando la anterior administración
municipal lojana prefirió, por asuntos políticos,
según comenta Salinas Ochoa, a un colega para que efectúe
el monumento de "Los Feriantes" ubicado en un extremo
del tradicional parque Jipiro.
Ahora, sus obras se exhiben en los cantones de Catacocha, Celica,
Gonzamaná y en instituciones de la ciudad castellana como
SOLCA (Sociedad de Lucha Contra el Cáncer) con la réplica
de La Piedad de Miguel Ángel o la del Albergue "Padre
Julio Villarroel" con el monumento de Marcelino Champagnan.
Con voz -algo chillona- y con el típico cantadito lojano,
Boris evidencia un fuerte apego por la naturaleza. Su vivienda
apenas se distingue entre los cientos de árboles, flores
y plantas que la rodean por doquier. Su taller transmite la humildad
de su alma. Se respira confianza y tranquilidad. Las miradas
de niños hambrientos, ancianas obesas y viejos divirtiéndose
no incomodan. Forman parte del ameno diálogo. Sin embargo,
algo callados y tímidos se encuentran, en un extremo de
la habitación armada de madera, el Che Guevara, Lenin,
Stalin y Jesús, quienes junto al rostro esculpido de su
padre Vidal Salinas, fallecido hace 6 meses, lo acompañarán
en la lápida de la tumba "mi papá siempre
fue un hombre de extrema izquierda".
ESCULTURA, TODO UN RETO
Esculpir para Salinas Ochoa
es parte de su vida. Es una pasión por la que efectúa
cualquier sacrificio con tal de ver su obra concluida. Retomando
la frase de Picasso, afirma que lo que él hace es 99 por
ciento de transpiración, uno por ciento de inspiración.
El encuentro con la escultura se convirtió en todo un
reto. Pintar le resultaba "relativamente fácil. Deseaba
algo más complicado". La arcilla que utilizaban en
la universidad para hacer vasijas, apliques de pared o cerámica
industrial quiso darle un tratamiento más fino. Empezó
a elaborar objetos mejor definidos.
Camino sumamente quebradizo por el desconocimiento del arte.
Afirma que de todos los artistas plásticos solo un reducido
grupo opta por la escultura y que además no es ni reconocida
ni valorada. Para muchos sus figuras de niños o de indígenas
no eran dignas de ser exhibidos, argumentando que "eso no
está de moda o que no es la tendencia", sin saber
que a través de su arte, Boris transmite su vida misma.
De ahí que sus esculturas denoten tres momentos muy marcados:
infancia, crisis y vejez. En ellas refleja angustia y hambre,
dolor e inocencia, ternura y juego, paciencia y sabiduría.
Momentos por los que atravesó desde niño.
DISEÑADOR DE INSTRUMENTOS
El estaque, instrumento indispensable
en su rutina de creatividad, es su fiel compañía.
Ha diseñado varios, de diferente tamaño, grosor
y textura, material que le sirve de apoyo para irse perfeccionando.
A pesar que los productos son dignos de presentación sabe
que poco a poco debe ir superando sus propias limitaciones "estoy
seguro que sí puedo dar más".
Al igual que en literatura en esta expresión artística
se borronea. "cuando el material está fresco, se
lo puede moldear", es el momento ideal para corregir los
posibles desperfectos. Así como el lápiz al papel,
el estaque es a la arcilla.
Sustancia que según Salinas Ochoa es la mejor de Sudamérica
al ser extremadamente moldeable, razón por la cual personas
de otras latitudes vienen a recoger el material. Las cantidades
que utiliza son escasas, un costal para un o dos años.
"No se requiere de mucho, porque la escultura por dentro
es hueca".
PERSONAJES EXCLUSIVOS
Por los años de experiencia
adquiridos, una obra dependiendo de su magnitud la concluye en
dos o tres días, antes de que se someta al horno y enfriamiento,
procesos que toman igual tiempo. Sus objetos no son pintados
de colores, únicamente quemados en el horno especial y
bañados con óleo o brea y así se consigue
el efecto deseado. "Esto le da más realce a las figuras,
caso contrario tenderían a simular figuras en serie que
se comercializan por 5 ó 10 dolores, en cualquier tienda
de artesanía" cuando lo valioso de su habilidad es
la autenticidad y exclusividad.
Para Salinas la escultura, arquitectura y pintura son "tres
hermanas que siempre van a la par, sin separarse la una de la
otra". Con su talento trata de inmortalizar momentos o
personajes y sobre todo delinear un entorno. En ellos se escribe
la historia contemporánea de los pueblos como por ejemplo
la tendencia en la moda y los valores con los cuales se rige
la sociedad.
LA VOZ DE LOS DISCÍPULOS
Una de las actividades a la
que también se dedica es enseñar. Por el momento
tiene dos discípulos. Escogidos solo los que tienen verdadera
vocación.
Para Adolfo Aguirre, quién lleva con el maestro más
de tres años, sus primeras exposiciones presentadas
en el colegio y en la sala itinerante de la Puerta de la Ciudad
han sido con figuras de plastilina, elemento básico para
dominar el arte.
Para Pablo Sebastián Jaramillo la mejor que puede
aprender es que antes de ejecutar la obra primero tiene que estar
visualizada en la mente del autor.
DESTELLOS
· Cuando inició
en el arte era una época muy conflictiva: solo retrataba
niños hambrientos, con frío, desolados...
· Con el nacimiento
de sus hijos, los niños de sus esculturas empezaron a
sonreír, a transmitir alegría, emoción,
felicidad.
· "Cuando
se vive el arte, todo aporte externo es aprovechado para que
el juego de formas sea completo".
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