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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Boris Salinas Ochoa, cronista de la escultura

Karla Jaramillo Puertas

La condición económica por la que atravesaba Boris Salinas Ochoa, reconocido escultor lojano, hizo que desde pequeño trabaje como canillita, es decir vendiendo periódicos, pasteles, helados o lustrando botas. Recuerdos que no le avergüenzan, todo lo contrario, sabe que gracias a ello, sus manos adquirieron destrezas.
De niño, el mejor regalo que podía recibir de sus padres era cualquier juego de lápices y cuadernos. Los utilizaba para dar forma a los primeros dibujos, que para su edad eran bastante avanzados. Vocación, habilidad y gusto que se reforzaron al ingresar a la carrera de Artes de la Universidad Técnica Particular de Loja, en la cual -para continuar estudiando- tuvo que realizar trabajos de cerámica en serie, los cuales se constituirían en el inicio de su gran pasión.

RECHAZO QUE GENERÓ PRESTIGIO

La primera exposición que iba a realizar fue rechazada por la directora de una entidad cultural. Le argumentaron que "su exposición no valía la pena". Palabras que no le inmutaron. Estaba seguro que su trabajo sería valorado; y así fue, pocos días después las salas del Museo del Banco Central estrenaban sus obras con un éxito rotundo. Vendió el 80 por ciento de ellas. 
Situación parecida vivió cuando la anterior administración municipal lojana prefirió, por asuntos políticos, según comenta Salinas Ochoa, a un colega para que efectúe el monumento de "Los Feriantes" ubicado en un extremo del tradicional parque Jipiro.
Ahora, sus obras se exhiben en los cantones de Catacocha, Celica, Gonzamaná y en instituciones de la ciudad castellana como SOLCA (Sociedad de Lucha Contra el Cáncer) con la réplica de La Piedad de Miguel Ángel o la del Albergue "Padre Julio Villarroel" con el monumento de Marcelino Champagnan.
Con voz -algo chillona- y con el típico cantadito lojano, Boris evidencia un fuerte apego por la naturaleza. Su vivienda apenas se distingue entre los cientos de árboles, flores y plantas que la rodean por doquier. Su taller transmite la humildad de su alma. Se respira confianza y tranquilidad. Las miradas de niños hambrientos, ancianas obesas y viejos divirtiéndose no incomodan. Forman parte del ameno diálogo. Sin embargo, algo callados y tímidos se encuentran, en un extremo de la habitación armada de madera, el Che Guevara, Lenin, Stalin y Jesús, quienes junto al rostro esculpido de su padre Vidal Salinas, fallecido hace 6 meses, lo acompañarán en la lápida de la tumba "mi papá siempre fue un hombre de extrema izquierda".
 
ESCULTURA, TODO UN RETO

Esculpir para Salinas Ochoa es parte de su vida. Es una pasión por la que efectúa cualquier sacrificio con tal de ver su obra concluida. Retomando la frase de Picasso, afirma que lo que él hace es 99 por ciento de transpiración, uno por ciento de inspiración.
El encuentro con la escultura se convirtió en todo un reto. Pintar le resultaba "relativamente fácil. Deseaba algo más complicado". La arcilla que utilizaban en la universidad para hacer vasijas, apliques de pared o cerámica industrial quiso darle un tratamiento más fino. Empezó a elaborar objetos mejor definidos.
Camino sumamente quebradizo por el desconocimiento del arte. Afirma que de todos los artistas plásticos solo un reducido grupo opta por la escultura y que además no es ni reconocida ni valorada. Para muchos sus figuras de niños o de indígenas no eran dignas de ser exhibidos, argumentando que "eso no está de moda o que no es la tendencia", sin saber que a través de su arte, Boris transmite su vida misma. De ahí que sus esculturas denoten tres momentos muy marcados: infancia, crisis y vejez. En ellas refleja angustia y hambre, dolor e inocencia, ternura y juego, paciencia y sabiduría. Momentos por los que atravesó desde niño. 

DISEÑADOR DE INSTRUMENTOS

El estaque, instrumento indispensable en su rutina de creatividad, es su fiel compañía. Ha diseñado varios, de diferente tamaño, grosor y textura, material que le sirve de apoyo para irse perfeccionando. A pesar que los productos son dignos de presentación sabe que poco a poco debe ir superando sus propias limitaciones "estoy seguro que sí puedo dar más".
Al igual que en literatura en esta expresión artística se borronea. "cuando el material está fresco, se lo puede moldear", es el momento ideal para corregir los posibles desperfectos. Así como el lápiz al papel, el estaque es a la arcilla.
Sustancia que según Salinas Ochoa es la mejor de Sudamérica al ser extremadamente moldeable, razón por la cual personas de otras latitudes vienen a recoger el material. Las cantidades que utiliza son escasas, un costal para un o dos años. "No se requiere de mucho, porque la escultura por dentro es hueca".
 
PERSONAJES EXCLUSIVOS

Por los años de experiencia adquiridos, una obra dependiendo de su magnitud la concluye en dos o tres días, antes de que se someta al horno y enfriamiento, procesos que toman igual tiempo. Sus objetos no son pintados de colores, únicamente quemados en el horno especial y bañados con óleo o brea y así se consigue el efecto deseado. "Esto le da más realce a las figuras, caso contrario tenderían a simular figuras en serie que se comercializan por 5 ó 10 dolores, en cualquier tienda de artesanía" cuando lo valioso de su habilidad es la autenticidad y exclusividad. 
Para Salinas la escultura, arquitectura y pintura son "tres hermanas que siempre van a la par, sin separarse la una de la otra". Con su talento trata de inmortalizar momentos o  personajes y sobre todo delinear un entorno. En ellos se escribe la historia contemporánea de los pueblos como por ejemplo la tendencia en la moda y los valores con los cuales se rige la sociedad.

LA VOZ DE LOS DISCÍPULOS

Una de las actividades a la que también se dedica es enseñar. Por el momento tiene dos discípulos. Escogidos solo los que tienen verdadera vocación.
Para Adolfo Aguirre, quién lleva con el maestro más de tres años, sus primeras  exposiciones presentadas en el colegio y en la sala itinerante de la Puerta de la Ciudad han sido con figuras de plastilina, elemento básico para dominar el arte.
Para Pablo Sebastián  Jaramillo la mejor que puede aprender es que antes de ejecutar la obra primero tiene que estar visualizada en la mente del autor.

DESTELLOS

· Cuando inició en el arte era una época muy conflictiva: solo retrataba niños hambrientos, con frío, desolados...

· Con el nacimiento de sus hijos, los niños de sus esculturas empezaron a sonreír, a transmitir alegría, emoción, felicidad.

· "Cuando se vive el arte, todo aporte externo es aprovechado para que el juego de formas sea completo".

 
 
 
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