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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Fabián Guerrero Obando

Todo es prescindible, excepto lo íntimo, y eso es la poesía

Luz Adriana Robledo Valencia

"Escribir es desbarrancarse, y en medio de ese desbarranque es ir todavía blasfemando y maldiciendo", dice a Sombrero Ajeno (espacio cultural de La Jornada) el ecuatoriano Fabián Guerrero Obando (1959). Quien es considerado en su tierra andina "una gran voz y una de las más consistentes en Latinoamérica", revela con humildad apasionada que "sin la poesía habría sido un asesino o me habría matado".
Con sus 45 años a cuestas, este reconocido escritor nos concede con su innata sencillez y hablar suave, quizá la única entrevista que diera en México, país al que visitó por primera vez en febrero pasado, invitado por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la Federación de Estudiantes Universitarios, la Representación Internacional de la Casa del Poeta Peruano en México, y el Suplemento Cultural Coordenadas de la Utopía, para impartir la conferencia sobre Poesía Ecuatoriana Contemporánea, y para participar en lectura colectiva de poemas para el joven y entusiasta público universitario.ESCRIBIR NO TE CURA DE NADANo soy escritor, dice terminante. "Creo que no lo soy. Cada verso que termino va de la mano de la conclusión de que no soy escritor, y por supuesto, cada libro. No soy de los escritores que dicen sentarse y fluir. Tengo disciplina pero eso no garantiza que escriba.... Nunca bajo de 6 horas diarias de lectura, ni en las peores crisis de mi vida, ni en las públicas y ni en las privadas, aullando, desangrándome, nunca bajo de 6 horas, claro, a veces más Intento escribir, pero eso no garantiza que escriba todos los días, hay ocasiones en que me habita un poema meses".Comenta que no tiene lo que propiamente se nombra un libro de cabecera, quizá "por un tiempo, por una crisis, por una enfermedad particular; pero terminada esa crisis y esa enfermedad paso a tener otra crisis y otra enfermedad y me sustento en otros libros. Y así vamos dando de volteretas por el mundo".Rememora que cuando tenía 8 años, o menos, "estaba en la mesa, con mis padres, mis hermanos, y estábamos bien, pero algo me dictaba que yo estaba mal, y extrañamente tuve la necesidad de llorar y no podía hacerlo allí, no se justificaba, no había causa. Entonces, me levanté a la mesa, fui al baño, abrí la llave del lavamanos, -no quería que nadie me oyera y creo que allí comencé a escribir. Esa noche decidí describir ese hecho".
- Y a partir de allí, ¿ya no pudiste dejar de hacerlo?- Pero claro, eso era inconsciente, en la escuela generalmente se hacen actos, dramas por el día de la madre, por cosas, y una vez en un sociodrama me preguntaron ¿y tú, qué vas a ser de grande? Y les dije, irresponsablemente, escritor. No tenía la menor idea de lo que eso significaba, pero lo dije.

- ¿Y ya tienes la idea de lo que significa?
Ante este cuestionamiento, Fabián Guerrero, respira hondo, y nos percatamos que mira dentro de sí mismo. Le cala la pregunta, pero responde: "Sí, pero no en el sentido literal. Yo sé que escribir no te cura de nada, es una herida y que ni siquiera tienes el pretexto si cierra, sino que más bien posibilita que esa herida esté siempre abierta En un gotear. No sé... Cada verso es una especie de heridita nueva, llaga nueva, y a través de esa llaga nueva está un ojo a través del cual miras".Señala que a los 15 años, ganó un concurso nacional de redacción, convocado por uno de los diarios más influyentes de su país, en el que participaron dos mil personas, con el tema "Ser joven". Tres años después, en 1978 escribiría Olor a Tierra, su primer libro. "Era un panfleto ¿sabes?, era militante de la izquierda en esa época y ese libro precisamente es una cosa terrible, nunca más pude de paso volver a escribir poesía social. Me silencié mucho tiempo".Hasta 1995 publicó Me separo, me persigo; en 1998, Facticio ficticio; en 2001, Nexos casuales, y en 2003, El Viaje. Asimismo, parte de su poesía ha sido traducida al inglés y al alemán. Su obra consta en antologías nacionales y extranjeras. Es doctor en Jurisprudencia por la Universidad Central del Ecuador y catedrático universitario. Es representante Internacional de la Casa del Poeta Peruano con sede en Quito, y actual presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores. LA VENERACIÓN POR LOS LIBROS"Sin duda, no hay hecho, acto, persona, acontecimiento, nada, absolutamente nada que supere a la maravilla de haberme encontrado frente a los libros", confía Fabián Guerrero. "Nada, absolutamente nada, ni personas, ni madres, ni padres, ni hermanos, ni hijos. Nadie, nada, ante ese hecho. Y lo escribí y lo aprendí normalmente, como un niño común y corriente en países como los nuestros, a los 6 años de edad, en escuela fiscal, de pobres. Y la maravilla de haber accedido de allí a la palabra, y luego a la letra, a las letras, a las palabras, a las frases, a los párrafos. Es una maravilla que no he olvidado en mi vida. Y aún recuerdo, uno de los olores que más me reconfortan, a pesar de que esto apesta tanto, es el olor de los libros que me fascina. Disfruto tanto con ello, que hay ocasiones que específica, particularmente, un libro tiene un olor determinado y duermo con él. Exploro así -con el cuerpo- todas las posibilidades de lectura".El poeta quiteño revela que le fascinan los seres de ficción, "esos que van camino al desbarrancadero, al acabose, pero algo, alguien les detiene y no se derrumban, y no se desbarrancan y así se mantienen, es bello ese equilibrio, ese nivel de tensión".

- A tí ¿qué te ha detenido?

- Sin duda los libros, más los que leo que los que escribo. Sin duda, la música. No sé por ejemplo qué haría si no tuviese a Bach. ¿Sabes lo que dijo Cioran de Bach? Que Dios habría sido un lamentable ciudadano de tercera categoría si no hubiera nacido Johann Sebastián Bach. ¿Qué haría yo sin el cine, sin las artes visuales? Eso me sostiene, con lo demás puedo literalmente hacer un saco, atarlo, botarlo a la quebrada y no pasa nada, no pasa nada.

* Fragmento tomado del comentario de Donoso Pareja incluido en la tercera de forros de la obra 'El Viaje', de Fabián Guerrero Obando. Fondo Editorial de la Cultura Ecuatoriana, 2003, con ilustraciones de Oswaldo Viteri.
Sección: Cultura | Publicación: 26.03.2005

 
 
 
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