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El otro lado de la luna
VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
Victormanuelguzman@yahoo.com
Todos hemos tenido profesores
que han dejado huella en nosotros. Seguro que sí para
Patricio Echeverría Dalgo, nieto del gran compositor ecuatoriano
Perico Echeverría Terán. Él lleva en los
genes las vivencias y el talento de su abuelo por la composición
poética y la música.
Y hoy tenemos que emocionarnos, precisamente con El Otro lado
de la luna, donde el autor libera sus emociones a través
de la palabra poética fusionada con música, donde
actúan en conjunción notas, palabras e imágenes
para lograr armonías capaces de trasmitir mensajes que
afecta con distintas intensidades al estado anímico del
ser humano, ya que la armonía determina con más
exactitud los muy diversos estados de consonancias (diferentes
estados de reposo) y disonancias (diferentes estados de tensión)
con lo cual consigue un material que configura una estructura
que sirve de contenido armónico a su obra poética
como lo expresa en el poema que lleva como título su trabajo:
El viento trajo las palabras,
/ y yo solo las dejé flotar desde mis labios/ como una
última y moribunda exhalación. /Sus ojos eran mil
soles queriendo explotar, / y volvían casi nada todo lo
que nos rodeaba/ cuando aquel tibio ocaso de marzo nos cobijó./
El agua trajo la sed, / y yo solo la dejé navegar por
mi sangre/ como un velero cansado en busca de la playa./ Su respiración,
como una marea, / venía y se iba acariciando mi arena/
como cuando se roza sin pensar algo prohibido./ La tierra trajo
los deseos, y yosolo los dejé caminar entre mis dedos/
como el último cansado paso, antes de la meta./ Su boca
era una flor de la mañana que se abría lentamente,
esperando un nuevo Sol/ como después de una larga y fría
noche./ El fuego trajo la pasión, / Y yosolo la dejé
encumbrarse por mi cuerpo/ como vuelo de pájaro sobre
la montaña más alta. / Su cuerpo fue entonces mi
única morada, / y como un devoto peregrino, caminé
con pasión hasta el templo de su amor. [...]
VIBRACIONES
En su último trabajo
Patricio Echeverría nos habla que El otro lado de la luna,
es una propuesta de arte interactivo que fusiona tres formas
de vibraciones sensibles. Construidas para que fluyan independientemente
o en su defecto construyan un discurso.
Es en el fondo una simple historia de vida agrandada por el amor
y recreada por los sonidos. La primera de estas vibraciones sensibles,
la música, se caracteriza por ser de composición
libre que combina el sonido del piano con la de instrumentación
sintetizada, articuladas con más habilidad que razón.
La segunda vibración le corresponde a la palabra, que
posee la capacidad, restringida para la música, de trasladar
a poesía un suceso ordinario o, cuando es más imprescindible,
para poder desahogar un sentimiento contenido en el que las lágrimas
no han alcanzado a curar.
La última vibración es la de la imagen, es esa
porción de la realidad a la que solo nos compete contemplarla,
porque invariablemente permanecerá indiferente a nuestros
desvaríos, pero que no deja, contra todo deseo, de ser
el necesario escenario de la vida.
POESÍA Y EXPERIENCIA
La poesía de Patricio
Echeverría sirve para apuntalar el sueño de la
actividad creadora que soporta y nutre su vida; llegando el espíritu
poético a ser el verdadero motor de su mundo; puesto que,
en suma, su mundo nace como poesía, absorbiendo el nuevo
conocimiento de las ciencias, adaptándolas a sus necesidades.
Su poesía es el centro y la circunferencia de su conocimiento
y del florecimiento de sus potencialidades y de la creatividad
privilegiada. De una u otra forma poesía, música
y ciencia andarán siempre de la mano de Patricio apuntalando
el sueño de los humanos.
Igualmente responde a un estado de disponibilidad, es decir,
de ser capaz de abrirse, de recibir o de crear en un momento
dado, mediante una imagen insólita, inesperada, no repetida.
Su poesía es experiencia. Crea además la visión
de su mundo, ya que la poesía siempre es decir de otra
manera, que es la mayor posibilidad que tiene el hombre,
es la posibilidad de decir una cosa mediante otra. La posibilidad
de que algo diga otro algo:
Vuelves cada noche a mi memoria
vestida de mis sueños/ y flotando intangible entre mis
deseos/ vuelas por mis manos que quisieran atraparte/ y que como
siempre se cierran sin lograrlo./ Vuelas como cada noche en mi
memoria/ con la luna enredada en tu pelo/ y tus manos extendidas
sobre mi alma./ Te posas en mis labios que quisieron besarte/
y una vez más se muerden sin lograrlo./ Otra vez estás
aquí al borde de mi almohada/ con tu piel suave y tu olor
dulce inundando mis sentidos./ Otra vez con tu voz en mis oídos/
y aquellas palabras que nunca escucho/ aunque sus susurros me
suenan siempre a canción./ Nunca estarás más
bella como ahora/ con tu cuerpo preciso confundido entre mis
brazos./ Y nunca tan bella como cuando mis cerrados ojos/ te
escuchan en sueño junto a mí. (Poema: En el viento
solar).
VARIOS TRIUNFOS
Patricio Fernando Echeverría
Dalgo, nace en Quito, Ecuador el 22 de julio de 1961, hijo de
Edmundo Echeverría Arias y de Rosa Dalgo Vallejo. Se inicia
como autodidacta de la guitarra y realiza varias composiciones.
Más tarde ingresa en el Conservatorio Nacional de Música
de Quito, y en poco tiempo logra varios triunfos en certámenes
de interpretación de este instrumento, entre otros: Primer
Lugar en el Certamen 'Homero Hidrovo' (1996).
Su maestro fue el concertista de guitarra Terry Pazmiño.
En el campo profesional ha desarrollado sus actividades dentro
de la comunicación Social. Maneja su proyecto Prodigital,
dedicado a la producción audiovisual y diseño digital
de documentales y presentaciones multimedia.
'Al otro lado de la luna', corresponde a una nueva etapa de su
actividad creativa, en ella incursiona en el campo de la composición,
con música para piano y sintetización y nos revela
además sus dotes sensibles como poeta.
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