| |
Un café con Jean Paul
Sartre y 'El Pájaro' Febres Cordero
Dr. Oswaldo Paz y Miño
J.
cpaz2@andinanet.net
Por razones que solo se encuentran en las palabras, coincidimos
en lugar, día y hora, no previamente determinados: un
leyente servidor -Yo-, un autor diferente y provocador -Francisco
Febres Cordero, 'El Pájaro'-, y Jean Paul Sartre -filósofo
y novelista- (quien a punto está de cumplir cien años,
pese a que Murió en París en 1980).
¿Que de qué os estoy hablando? ¿Que cómo
se dio esta surrealista reunión? Pues, sencillo de responder.
Por causa de las palabras. Si, de todas las palabras que contienen
las dos estupendas obras que esta semana exponemos en la 'Vitrina
de los Libros': 'LAS PALABRAS', autobiografía de
JEAN PAUL SARTRE y 'LOS HIJOS DEL SUELO', Historia del
Ecuador desde la irónica y contundente pluma, estilo y
mirada de, FRANCISCO FEBRES CORDERO.
¿Y qué de eso? De la reunión sin pacto previo,
¿cómo fue? ¿Con escritor fallecido, que
no muerto de por medio? Sí, como lo estáis leyendo.
Y es que para la literatura. Mejor dicho. Para los libros. Nada
es imposible. Como no lo fue en este caso.
Coincidencias. Mientras me encontraba sobre el final de las doscientas
dieciséis páginas que tiene la autobiografía
de Jean Paul Sartre, de Editorial Losada. Leyendo, claro, estaba,
en ese refugio de almas (como todas las librerías lo son)
que es 'Mr. Books', donde tengo posada y un café, por
pocos denarios, y mucho tiempo, y una cuasi tranquilidad para
mis hábitos lectorios -que casi digo amatorios, que no
es lo mismo, pero los efectos si que se asemejan-; apareció,
de pronto, por sobre las siete de la noche el siete abril, casi
a tientas, 'El Pájaro'. Si, el Febres Cordero, a
presentar su más reciente trabajo; y, yo, con Sartre en
las manos; dicho de otra forma, atrapado con las manos en Sartre
y con 'Los Hijos del Suelo' ya consumido -o sea, leído-.
E invadido de palabras. Yo. De puras palabras lleno. Éstas
de todos los colores y sabores, venidas de tal pareja, de tal
dúo de libros y autores.
Estaba con ellos encima intentando amueblar el cerebro. Y es
allí que reparo. Medito y callo. Si, estamos los tres.
Aunque nos veamos dos. Sartre, Febres Cordero y Yo. Porque desde
las palabras, es factible todo. Desde el verbo, empotrado en
los libros, empieza la vida y muere la muerte. Y la imaginación,
el mejor afrodisíaco. Nos revolvemos desde la eternidad,
sólo para seguir leyendo.
"Empecé mi vida como sin dudar la acabaré;
en medio de los libros. En el despacho de mi abuelo había
libros por todas partes, estaba prohibido limpiarles el polvo
salvo una vez por año, en octubre, antes del comienzo
de clases. No sabía leer aún y ya reverenciaba
esas piedras levantadas: derechas o inclinadas, apretadas como
ladrillos en las estanterías de la biblioteca o noblemente
espaciadas formando avenidas de menhires; sentía que la
prosperidad de nuestra familia dependía de ellas. Se parecían
todas; yo retozaba en un santuario minúsculo, rodeado
de monumentos rechonchos, antiguos, que me habían visto
nacer, que habían de verme morir y cuya permanencia me
garantizaba un porvenir tan tranquilo como el pasado. Yo las
tocaba a escondidas para honrar a mis manos con su polvo, pero
no sabía que hacer con ellas y asistía cada día
a unas ceremonias cuyo sentido se me escapaba." Pág.
34.- Las Palabras Jean Paul Sartre.
Leer más de un libro a la vez. Experiencia cercana a la
infidelidad. Hay que dar la talla en dos casas. La mente ha de
lubricar lo suficiente para no denunciarse agotada. Dos o más
libros. Rico. Recomendable lo que cada uno quiera o pueda. Lo
poco frecuente es, si uno, al menos de los escritores de las
páginas viradas y que todavía están calientes
de retozar en las manos del lector aparece, ni bien se ha cerrado
el tomo. Como traído por la mente del cosmos. La telepatía
de las letras. Cara a cara, lector-escritor. Un momento para
romper la clave, el hielo y el tiempo del leyente, que
no termina de acomodarse en la ficción o en la realidad.
Instantes, que sólo permiten los libros. Y a este
invento del hombre. Al tiempo. Que en pasado se llama historia.
Otro invento del hombre. Dado que es a de todo, hacer
historias. Francisco Febres Cordero le rompe todos los esquemas.
Desde su propia visión existencial revisa, esculca,
los reales valores humanos y sociales de algunos protagonistas
de nuestras páginas pretéritas y actuales. Personajes,
apellidos, profetas, caudillos, opresores, tiranos y dictocratas
en ciernes y pelafustanes engominados, hacendados y burgueses
de todo tipo, no escapan la lupa del Pájaro. Son deshilachados
tan en serio, que parece en broma, por la sutil y raspante pluma
Febres Cordero. El ayer de unos que habrían preferido
ser olvidados, porque en realidad justo es olvidarles, despierta
al ritmo de "LOS HIJOS DEL SUELO".
Unos HIJOS DEL SUELO han sido paridos bien, y de ellos,
el manuscrito del Pájaro da fe. Y de los otros, o sea
de aquellos que por sus daños al Ecuador, parece
que no fueron paridos bien, pues también. Santo y seña,
como debe ser. En la mira están. En la letra.
En el puño de un escritor no pacato. "LOS HIJOS DEL
SUELO" ciento noventa paginas a fuego selladas por Editorial
Planeta, le ponen nombre y apellido a los que nos dejaron
esquilmados, acorralados, fundidos, rendidos, humillados, agotados,
agobiados y sin rumbo, en el decurso de nuestros generalmente,
malos tiempos. Ahí se ven, esos son, los que usted
habrá de: re conocer.
"Con razón le llamaban El Mudo. De hablar si que
hablaba. Pero una vez que terminaba de hablar se quedaba mudo.
Su vasto guardarropa estaba compuesto por una infinidad de uniformes
de seda, muy ceñidos al cuerpo y bordados con oro y lentejuelas,
diseñados personalmente por él para torear los
chuchaquis, que le asaltaban luego de cada borrachera o los malestares
estomacales que le sobrevenían después de sus opíparos
banquetes, porque al Mudo le gustaba la farra, la francachela,
el sarao, la diversión, el juego, el licor y la buena
mesa. ¡Que mudo! " Pág. 103
Un libro de contrastes, para no olvidar lecciones. Sobre
todo, ahora, que estamos guindados de un clavo, al borde del
abismo. Sobre todo, ahora, que los políticos, han evidenciado
que todo pueden, menos dialogar. Que a todo se prestan, menos,
a consensuar. Que sus intereses son: fundamentalmente partidistas,
electoreros y personalistas. Que practican muy bien el ejercicio
de dividir, para reinar. Que tras de los desacuerdos públicos,
sólo, hay acuerdos privados para seguir repartiéndose
el país. Más que se anden con cuidado. Que la gente.
La verdadera masa popular se hincha de a poco, pero revienta
incontenible. El juego por el poder, que ahora se da entre
los tres poderes, es peligroso. Muy riesgoso. Alguien puede chamuscarse,
para siempre y cuando decimos alguien, decimos cualquiera. Por
si acaso.
"En economía aplicó una complicadísima
teoría que consistía en buscar que el dinero chorreara
de abajo hacia arriba pero, al no conseguir unas bombas a presión
de tecnología japonesa, el dinero siguió chorreando
solo de arriba para arriba. Pág. 166.
Tres hemos sido lector. Usted haga el cuarteto. Súmese
a nosotros. Déjese invadir por buenas lecturas. Por las
cercanías de los lejanos ausentes a través de los
libros. Inscríbase, en el grupo de los amigos de las letras,
que esta pagina propone domingo a domingo. Busque, esos pequeños
espacios de luz que brindan los libros, entre la tanta oscuridad
provocada por otros que no somos nosotros, sino aquellos, a los
que les delegamos actúen por nosotros y mal nos han pagado.
Dos libros, para romper esa rutina de salvaje enfrentamiento,
que hiere al país.
|
|