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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Los laberintos internos del humano

Luis Alberto Luna Tobar 
 
Si la aventura de vagar en la laberíntica interioridad personal le demuestra a un pensador su imponderable poder de autoanálisis y el alcance de las deducciones de orden universal que desde ella hace, la capacidad de inteligencia y comprensión del favorecido con la lectura de algo que amén de inédito lleva en sí energías de vida incoercibles, no le da poder o derecho para escribir con adecuada capacidad, pero tampoco le limita y coarta. El riesgo de elevarse o profundizar, a pesar de tener constancia de la propia simplicidad, es idéntico a la pasión de amor por la vida, aun con la certeza de la indetenible muerte: líneas categóricas de Laberintos Internos.
 
LA PASIÓN INTELIGENTE

Provisto de recrecida fe en lo humano, Víctor Manuel Guzmán Villena, se descubre a sí mismo, en la hora de la casualidad, que también lo es de la causalidad y se deja llevar por el laberinto de la interioridad hacia los orígenes de la vida, que lindera con el encuentro de la muerte.
Todos encontramos la vida sin buscarla y también todos tememos la muerte sin reconocerla; la pasión inteligente por el análisis de la realidad vivida, le permite a un pensador que es privilegiado con imperdible intuición, lustrar en ronda por los  alrededores de la ánfora de la vida, tan misteriosa como cristalina.
En la frágil cristalinidad de esa ánfora, el pensador descubre espacios de estratégica apertura, ventanas al misterio, puertas para el secreto y desde la puerta estrecha, que señaló el evangelio y que le traspasaron con fidelidad casi todas las creencias antiguas, Víctor Manuel Guzmán descubre y describe los valores de la creatividad inteligente: lo alto y bajo, lo leve y lo gravoso, lo denso y lo ágil y todos dentro del ánfora, cerca de sus bordes y en sus más profundas simas gravitando bajo el imperio de la ley universal, física tanto como espiritual: Vivir para crecer, en una alquimia anímica, en la que los grandes valores humanos se entremezclan por el misterioso poder de la evolución, a la que estamos llamados por la naturaleza todos los vivientes racionales, mientras recorremos, de ida o vuelta, el laberinto de nuestra interioridad.
 
LA ILUMINACIÓN

En esta entremezcla de valores, Víctor Manuel Guzmán, que ha mantenido desde la primera línea de sus escritos sabia fluidez de revelación y soberana facilidad de expresión, demuestra todo el acervo de conocimientos que conforma su archivo intelectual íntimo. No hay escuela filosófica, desde las prístinas anteriores a Cristo hasta las presentes, ni teología religiosa de las creencias que han hecho historia de la fe en el mundo viejo y en el actual, que no aporten iluminación y confieran peso y sobriedad ecuménicos a la meditación, reflexión y lucubración, por las que este gran pensador y escritor define su magisterio de doctrina humana, de fundamental humanismo. 
Tengo esperanza y me acompaña irrenunciable certeza espiritual cuando me atrevo a confesar que, en mi conocimiento sobre el contenido del pensamiento ecuatoriano publicado, pocos connacionales tienen aval intelectual propio tan rico y profundo como Víctor Manuel Guzmán Villena. En la cristalina claridad con la que difunde lo esencial de su pensamiento y lo contrasta con lo que a través de otros tiempos y espacios se ha publicado, nuestro escritor alcanza a ocupar una cátedra del pensar y expresar que no tendrá declive alguno. Con libertad, que le permite la elegancia de un respeto a todo valor extraño, este gran pensador no se define como integrante de tal fe o de tal otra doctrina o escuela, le basta con revelar lo descubierto en el laberinto de la interioridad.
 
HACES LUMINOSOS

Cuando acepté escribir estas letras confesé en mi intimidad que Víctor Manuel Guzmán Villena es uno de esos seres que nos hacen pensar que la más grande obra divina es el hombre.
Dice María Pía Beltrán Nicholls al contenido de la obra 'Laberintos Internos' que son como los hilos laberínticos, inquietantes y de bellísimos diseños que forman una maravillosa e indescifrable red como la de las arañas, donde su autor deja entrever haces luminosos de sabiduría al alcance de todos aquellos que deseen conectarse con el enigma de la vida. Con la seguridad que nos lega la humildad así mismo se entregan estos mensajes. 
Todo aquellos que nos produce fascinación o desconcierto, inquietud o cosquilleo nos hace sentir cierta incomodidad y es por eso que a veces preferimos ignorar. Lo que por siglos se ha catalogado como ocultismo no son temas ocultos son lemas ocultados. Sobre lo oculto hay varias teorías, todas ellas cuestionables por lo tanto respetables.
 
ANTE LA NUEVA ERA

Se habla de los esotéricos, del nuevo milenio, de la New Age. Lo cierto es que el mundo en su permanente movimiento produce cambios y sin mucho digerir podemos no solo ver sino sentir como en las últimas décadas, la gente se ve atraída por cosas diferentes. Lo diferente siempre ha estado ahí. El desvelo del misterio, lo auténtico, el secreto de la vida, la inmortalidad  los cálculos, las cábalas, los oráculos, la felicidad, el vacío, el camino, las preguntas y las respuestas todo siempre ha estado aquí; pero sólo algunas mentes, algunos seres vanguardistas han estado en el aquí y en el ahora, (precepto de fácil elucubración pero de difícil aplicación y sin depender de la época) permitiéndose saborear el sentido de la existencia. 
Los llamados iluminados son sólo aquellos que pueden ver la luz en la oscuridad. En el mundo físico, cuando se está en un lugar oscuro, al cabo de algunos  instantes si la tranquilidad, la seguridad y el equilibrio en nosotros asoman (atributos que aunque innatos olvidamos y debemos duramente trabajar) la pupila se dilata y podemos percibir con claridad no solo lo que habíamos visto, sino que podemos percibir más de lo que con luz hubiéramos captado.

 ARMONÍA

La oscuridad solo se verifica con la luz; y la luz solo se identifica cuando se ha conocido la oscuridad; y en ambas hay la semilla del contrario. El Yin y el Yang; Como es arriba es abajo; Lo que es adentro se refleja afuera. Todo...cada átomo, partícula, protón y partón es parte del todo. Todos somos parte del todo. 
Así como nuestros millares de células forman nuestro cuerpo maravilloso, así también nosotros somos como células que forman el maravilloso cuerpo del universo. Todo se conecta con todo. Nuestra vida está compuesta de piezas que durante la existencia tenemos la labor de acoplar como en un rompecabezas hasta formar una figura armónica, exacta. Esa que se podría asimilar con la perfección.
A veces nos encontramos con esas piezas que no encajan, que por ningún lado se acoplan. Esas que son como las situaciones que no entendemos ni podemos manejar en determinado momento. Lo que tal vez en psicología se asociaría con la "sombra". Es por eso que considero que la obra escrita por Víctor Manuel Guzmán Villena son un regalo de piezas claves para embellecer y ayudar a formar nuestro rompecabezas. Respetando y aceptando que desea de la vida cada uno de nosotros.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador