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Los laberintos internos del
humano
Luis Alberto Luna Tobar
Si la aventura de vagar en la laberíntica interioridad
personal le demuestra a un pensador su imponderable poder de
autoanálisis y el alcance de las deducciones de orden
universal que desde ella hace, la capacidad de inteligencia y
comprensión del favorecido con la lectura de algo que
amén de inédito lleva en sí energías
de vida incoercibles, no le da poder o derecho para escribir
con adecuada capacidad, pero tampoco le limita y coarta. El riesgo
de elevarse o profundizar, a pesar de tener constancia de la
propia simplicidad, es idéntico a la pasión de
amor por la vida, aun con la certeza de la indetenible muerte:
líneas categóricas de Laberintos Internos.
LA PASIÓN INTELIGENTE
Provisto de recrecida fe en
lo humano, Víctor Manuel Guzmán Villena, se descubre
a sí mismo, en la hora de la casualidad, que también
lo es de la causalidad y se deja llevar por el laberinto de la
interioridad hacia los orígenes de la vida, que lindera
con el encuentro de la muerte.
Todos encontramos la vida sin buscarla y también todos
tememos la muerte sin reconocerla; la pasión inteligente
por el análisis de la realidad vivida, le permite a un
pensador que es privilegiado con imperdible intuición,
lustrar en ronda por los alrededores de la ánfora
de la vida, tan misteriosa como cristalina.
En la frágil cristalinidad de esa ánfora, el pensador
descubre espacios de estratégica apertura, ventanas al
misterio, puertas para el secreto y desde la puerta estrecha,
que señaló el evangelio y que le traspasaron con
fidelidad casi todas las creencias antiguas, Víctor Manuel
Guzmán descubre y describe los valores de la creatividad
inteligente: lo alto y bajo, lo leve y lo gravoso, lo denso y
lo ágil y todos dentro del ánfora, cerca de sus
bordes y en sus más profundas simas gravitando bajo el
imperio de la ley universal, física tanto como espiritual:
Vivir para crecer, en una alquimia anímica, en la que
los grandes valores humanos se entremezclan por el misterioso
poder de la evolución, a la que estamos llamados por la
naturaleza todos los vivientes racionales, mientras recorremos,
de ida o vuelta, el laberinto de nuestra interioridad.
LA ILUMINACIÓN
En esta entremezcla de valores,
Víctor Manuel Guzmán, que ha mantenido desde la
primera línea de sus escritos sabia fluidez de revelación
y soberana facilidad de expresión, demuestra todo el acervo
de conocimientos que conforma su archivo intelectual íntimo.
No hay escuela filosófica, desde las prístinas
anteriores a Cristo hasta las presentes, ni teología religiosa
de las creencias que han hecho historia de la fe en el mundo
viejo y en el actual, que no aporten iluminación y confieran
peso y sobriedad ecuménicos a la meditación, reflexión
y lucubración, por las que este gran pensador y escritor
define su magisterio de doctrina humana, de fundamental humanismo.
Tengo esperanza y me acompaña irrenunciable certeza espiritual
cuando me atrevo a confesar que, en mi conocimiento sobre el
contenido del pensamiento ecuatoriano publicado, pocos connacionales
tienen aval intelectual propio tan rico y profundo como Víctor
Manuel Guzmán Villena. En la cristalina claridad con la
que difunde lo esencial de su pensamiento y lo contrasta con
lo que a través de otros tiempos y espacios se ha publicado,
nuestro escritor alcanza a ocupar una cátedra del pensar
y expresar que no tendrá declive alguno. Con libertad,
que le permite la elegancia de un respeto a todo valor extraño,
este gran pensador no se define como integrante de tal fe o de
tal otra doctrina o escuela, le basta con revelar lo descubierto
en el laberinto de la interioridad.
HACES LUMINOSOS
Cuando acepté escribir
estas letras confesé en mi intimidad que Víctor
Manuel Guzmán Villena es uno de esos seres que nos hacen
pensar que la más grande obra divina es el hombre.
Dice María Pía Beltrán Nicholls al contenido
de la obra 'Laberintos Internos' que son como los hilos laberínticos,
inquietantes y de bellísimos diseños que forman
una maravillosa e indescifrable red como la de las arañas,
donde su autor deja entrever haces luminosos de sabiduría
al alcance de todos aquellos que deseen conectarse con el enigma
de la vida. Con la seguridad que nos lega la humildad así
mismo se entregan estos mensajes.
Todo aquellos que nos produce fascinación o desconcierto,
inquietud o cosquilleo nos hace sentir cierta incomodidad y es
por eso que a veces preferimos ignorar. Lo que por siglos se
ha catalogado como ocultismo no son temas ocultos son lemas ocultados.
Sobre lo oculto hay varias teorías, todas ellas cuestionables
por lo tanto respetables.
ANTE LA NUEVA ERA
Se habla de los esotéricos,
del nuevo milenio, de la New Age. Lo cierto es que el mundo en
su permanente movimiento produce cambios y sin mucho digerir
podemos no solo ver sino sentir como en las últimas décadas,
la gente se ve atraída por cosas diferentes. Lo diferente
siempre ha estado ahí. El desvelo del misterio, lo auténtico,
el secreto de la vida, la inmortalidad los cálculos,
las cábalas, los oráculos, la felicidad, el vacío,
el camino, las preguntas y las respuestas todo siempre ha estado
aquí; pero sólo algunas mentes, algunos seres vanguardistas
han estado en el aquí y en el ahora, (precepto de fácil
elucubración pero de difícil aplicación
y sin depender de la época) permitiéndose saborear
el sentido de la existencia.
Los llamados iluminados son sólo aquellos que pueden ver
la luz en la oscuridad. En el mundo físico, cuando se
está en un lugar oscuro, al cabo de algunos instantes
si la tranquilidad, la seguridad y el equilibrio en nosotros
asoman (atributos que aunque innatos olvidamos y debemos duramente
trabajar) la pupila se dilata y podemos percibir con claridad
no solo lo que habíamos visto, sino que podemos percibir
más de lo que con luz hubiéramos captado.
ARMONÍA
La oscuridad solo se verifica
con la luz; y la luz solo se identifica cuando se ha conocido
la oscuridad; y en ambas hay la semilla del contrario. El Yin
y el Yang; Como es arriba es abajo; Lo que es adentro se refleja
afuera. Todo...cada átomo, partícula, protón
y partón es parte del todo. Todos somos parte del todo.
Así como nuestros millares de células forman nuestro
cuerpo maravilloso, así también nosotros somos
como células que forman el maravilloso cuerpo del universo.
Todo se conecta con todo. Nuestra vida está compuesta
de piezas que durante la existencia tenemos la labor de acoplar
como en un rompecabezas hasta formar una figura armónica,
exacta. Esa que se podría asimilar con la perfección.
A veces nos encontramos con esas piezas que no encajan, que por
ningún lado se acoplan. Esas que son como las situaciones
que no entendemos ni podemos manejar en determinado momento.
Lo que tal vez en psicología se asociaría con la
"sombra". Es por eso que considero que la obra escrita
por Víctor Manuel Guzmán Villena son un regalo
de piezas claves para embellecer y ayudar a formar nuestro rompecabezas.
Respetando y aceptando que desea de la vida cada uno de nosotros.
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