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Un tema tabú en literatura
de muchos quilates
'Que nos juzguen los perros
si pueden'
Dr. Oswaldo Paz y Miño
Jaramillo
cpaz2@andinanet.net
Literatura vital y pura. Un grito y un título. Una voz
altiva, que surge desde las entrañas de una hembra enamorada.
Versos parafraseados por una mujer herida. La historia de una
relación de pareja heterosexual latente, ardiente, intima
hasta las raíces, posible para los amantes, pero imposible
para ante la sociedad, que la ha marcado prohibida. Un recorrido
por las rutas de una relación no programada, más
bien surgida de la distancia, de los años de ausencia.
Un relato conmovedor. Único. Tintas que rompen los
esquemas. Nada es ficción.
El continente y el contenido
de este libro que viene sellado por Anagrama y encapsulado en
ciento sesenta páginas son reales. Y se puede reproducir
en cualquier parte. En cualquier casa y familia.
Un monólogo delirante,
tierno, lúbrico, total, y lúcido, sobre un tema
trasgresor y vigente, desde que la sangre, es sangre y materia
vital en los cuerpos de hombres y mujeres. Material literario,
que pone cara al tabú más universal.
Manuscrito que no se calla
nada. Que muestra al amor por fuera de las etiquetas. Que lo
trata como tal. Como amor espontáneo. Indiviso,
indivisible e inclasificable. Amor por amor. Piel por piel. Distante
del cálculo.
Un trazado en el que el autor,
pone a patinar a los lectores. Afirmaciones rotundas, transmitidas
de boca a oído por una mujer, amante, y dueña de
su herida. Ella y su verdad, la que sería Sarah,
apostó, a por todas, el lector, instalándose
en el libro, descubrirá, si ganó o perdió.
Paul M. Marchand. Ex corresponsal de guerra en Beirut y en la
antigua Yugoslavia, no fue escogido al azahar para contarle al
mundo sobre una pasión que no merecía el silencio,
que sobre estas cosas, impone la sociedad. Como si de la sociedad
dependiera, que el corazón, en cada acercamiento estalle.
Como si en las miradas de otros,
estuviera el dique de una hembra enamorada hasta sus raíces.
La sociedad, comete autoengaño, cuando no quiere mirar
a su interior y sólo estigmatiza, señala y rotula
al prójimo, en el acto de: me miento a mi misma. Porque
de todo hay.
De ello saben, las mal llamadas 'madres solteras', por las que
la obra de hoy hace un réclame. Una protesta. Y tiene
base y condumio, ya que la protagonista del extraordinario relato
que ahora os traemos, es hija de una de esas madres y vivió
y lo cuenta, toda la mierda que la sociedad hipócrita
tira sobre esas personas, sobre esas madres y sobre sus hijos.
Absurdos totales. Prejuicios estúpidos. Como si para ser
madre, fuese necesario el matrimonio. Antiguallas que se sostienen.
Matrimonios forzosos, para cubrir actos de amor, que terminan
en divorcios trágicos. Mentiras, avaladas y repetidas
por ciertas religiones e iglesias para acometer contra la mujer
y hacer negocio, a cuenta de no se que honor, de hijas mancilladas
y apellidos afectados, por la venida de un crío. Patrañas,
propias de mentecatos y de paquidermos.
La creación, parió
a la mujer. Mujer y con capacidad de ser madre. No dio el creador
a luz nada que se llamé matrimonio. Este cuento es invento
humano, de los que le han sacado provecho a todo. Ya va siendo
hora de romper estas taras.
La naturaleza nos armó
de forma genial, cual rompecabezas mágico, pieza, por
pieza, y en ese milagroso juego cósmico en el que participaron
todos los dioses, en ese proceso, no han contado nunca, ni cuentan,
los dogmas, ni los inventos de estos. Para que una mujer conciba
y traiga hijos al mundo son necesarias únicamente: su
voluntad y su capacidad. Los contratos humanos y los llamados
divinos, son desechables.
El Gran Arquitecto, Creador de todo lo visible y lo invisible,
señaló el principio y en la partida, nadie, acreditó
religión, ni ley alguna, ni sacramento que avale, la unión
de un hombre y una mujer, temporal o permanente.
"Me contó su historia porque yo había "vivido
en los márgenes de la vida" y quería comparar
su profundidad con la de sus propios márgenes. La escuche
largo y tendido. Durante veladas, durante tardes. Atento y casi
siempre silencioso. Lo contaba todo en forma muy deshilvanada,
sin cronología; el flujo de la narración iba al
compás de las emociones de la memoria selectiva, paseaba
sin rumbo por su difunta pasión, procedía de etapas
prolongadas. Era hermosa y digna en la ira y en el desconsuelo.
Su testimonio rebasaba con mucho las lindes de conocidas y censadas;
progresaba por arenas movedizas, avistando una aprensión."Pág..
10.
"Palabra que lleva saña y se dice por lo bajo, que
se da como si un tajo te cortara al oírla": Incesto.
Ese es el tema central del libro. Lo prohibido por excelencia
dicho con finura y arte. Adrenalina pura y dura, para el
lector amante de la literatura de excepción. Un amor de
tortura narrado con suprema belleza. En el que el lector ira
a su aire y el libro en el suyo, que no compromete a nadie, pero
que ha de leerse. Letras que se atreven con tan delicado
argumento. Una obra irrepetible. Un clásico anticipado,
publicado con la ayuda del Ministerio Francés de Cultura-Centro
Nacional del Libro, cuyo título de la edición original
publicada en París, 2002, es:" J´abandonne
aux chiens l´ exploit de nous juger". Obra traducida
al español por María Teresa Gallego Urrutia.
Que importa el escándalo cuando el amor brota tan
natural, cree Sarah en su dolor. Ese el mensaje de una experiencia
condensada en una propuesta literaria de proporciones enormes,
en la que el riesgo es el común denominador.
Nadie, ni siquiera el Creador,
que puso la simiente, en el y en ella, al inicio de los tiempos,
parceló al amor. Bitácora de una relación
atrapada entre la espada y la pared. En campo minado. ¿Quien
dará el paso adelante o al costado? ¿A quien
le explotara la carga? Uno de los dos no ha callado. Se
ha puesto en la mira.
Un volumen de contenido candente. No disimulado. Un tema duro,
tratado con enorme talento. Literatura tierna, apasionada, sensual,
atrevida, audaz que carcomerá a los juzgadores de pacotilla,
que se escandalizaran. Una prueba de talante en un libro que
a nadie dejará indiferente. Literatura no apta para intolerantes.
Que lejos de perturbar, que si puede pasar, los hará meditar.
Nada es imposible hay que tener
en cuenta, más allá de que nos guste o no. Que
lo que nunca fue, ahora es. Las sociedades van cambiando. Eso
se mira en el trayecto. Ahora mismo, países que en algún
momento fueron ultra conservadores, y en los que todo era 'pecado'
por obra y gracia de los fanáticos, han dado el portazo
y el destape y con apoyo mayoritario se reconocen preferencias
sexuales que antes eran castigadas por la ley y ahora cuentan
con su apoyo.
¿Será que este
libro es un preludio de lo que puede venir respecto de aceptar
al amor, por amor, y punto? ¿Será...? Caminos sobre
el tema ya se han transitado. Está tallado que existen
parejas actuales y de antaño en las que se juntaron las
mismas líneas de sangre. Y están ahora. El libro,
deja claro desde su relación, que nada es estático.
Dicho ha quedado de Edipo y Antífona y Fedra e Hipólito
Y como consta en: "Que nos juzguen los perros si pueden,
han sido" Sarah y Benoit.
"Quería subirme encima de las mesas. Subirme encima
de las mesas y dar voces. Decirles a todos a voces que aquel
hombre que tenía al lado, aquel hombre visible, vivía
oculto y retirado dentro de sí mismo. Como yo. Muchas
veces me consumí de ganas de hacerlo, subirme encima de
las mesas en público. Afirmarles a todos que amaba a ese
hombre y que ese hombre me amaba. Pero decirlo a voces no habría
bastado. Estábamos perdidos y aislados; y a nuestros pies,
la tierra que no se daba cuenta de nada. Matar, matar el silencio
o hablar al oído a un muerto¿Sería un defecto
de fabricación esto que estábamos viviendo juntos?
Nocturnos en pleno día, eso es lo que estábamos
padeciendo. Nuestras espléndidas efervescencias veían
en nosotros lo que otros ojos habrían desvalorizado. Un
amor valioso por lo insólito. Yo era consciente de haber
rebasado la zona oscura que se extiende en la periferia del alcance
del pensamiento de todos y cada uno de los seres y del alcance
de la vista también." Pág. 40.
Recomendamos su lectura claro que si. Esta por llegar al país.
Vaya por él, Nosotros lo escogimos en Madrid, para
ofrecerle este aperitivo que despierte su hambre de buena literatura,
más allá de lo polémico del contenido. Leer
es crecer. Usted ha de ser el crítico en directo, que
no en vivo, como dicen los de la t.v., de este, que en otras
circunstancias inquisidoras habría sido un libro prohibido,
por el que, autor y recomendador, habrían pasado por las
llamas purificantes. Que susto.
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