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¿Es cuestión
de identidad?
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
La crisis de sentido que atraviesa
la humanidad, según la lectura de muchos intelectuales
y entre ellos la de Jean Baudrillard, es analizada de manera
singular y con mucha profundidad por el maestro José Saramago,
premio Nobel de Literatura 1 998, quien ofrece singulares
pistas a este fenómeno social desde una de sus últimas
novelas "El hombre duplicado", libro que podría
quemar las manos de cualquier profano, pues la trama pone al
descubierto las innumerables maneras que emplea el ser para buscar
y consolidar su identidad, pero solo en la medida que toma contacto
con el otro. En palabras más sencillas, lo que propone
el escritor portugués es que llegamos a descubrir quienes
somos a través de la mirada, convivencia, trato y conversación
con nuestros semejantes, sean hombres o mujeres.
UNA TRAMA FASCINANTE
Saramago escapa de los adjetivos
y juicios de valor para construir los personajes y las situaciones
que presenta al lector en cada iniciativa. Más bien, introduce
una suerte de expectativa al usar descripciones sagaces, diálogos
amenos y reflexiones -hasta cierto punto polémicas- sobre
temas trascendentes. Eso permite que la trama de cualquier novela
suya sea fascinante. En este caso, la búsqueda de identidad
por parte del personaje principal.
Tertuliano Máximo Afonso es un viejo profesor de historia
de nivel secundario que vive solo a causa de un divorcio, pero
mantiene una relación sentimental sin ningún compromiso
formal con María Paz, empleada de un banco. El catedrático
escapa de la formalidad para evitar un segundo fracaso.
La personalidad de este profesor es excéntrica y rompe
con el canon oficial de la burocracia educativa, pues a propuesto
en múltiples ocasiones que la historia no se debe enseñar
como hasta ahora. Es decir, desde atrás hacia delante,
sino en forma contraria.
Estas afirmaciones han causado en el plantel donde trabaja una
serie de expresiones que van desde la burla siniestra, pasando
por el chismorreo fácil y atrevido hasta la generación
de una cierta dosis de curiosidad sobre el método que
sugiere. Pero, como es de esperarse, todo lo que va en contra
del oficialismo produce resistencia a no ser que la intención
acaricie dulcemente los intereses de quienes están al
frente. Tertuliano se ha cansado de repetir lo mismo, sin embargo
las cosas llegan en el momento menos pensado.
Este hombre solitario ha construido una relación amigable
con su colega de matemáticas, quien le ha recomendado
pasar un rato libre bajo la compañía de una
película, 'Quien no se amaña no se apaña',
filme que no, precisamente, está en boca de la crítica
especializada y, mucho menos, de los cinéfilos, sino que
más bien es otra de las tantas que uno puede mirar sin
complicaciones.
Tertuliano recibe bajo préstamo la cinta con la consigna
de terminarla y sin sueños de por medio. Nunca tuvo la
más mínima idea de que esta le iba a cambiar su
vida. Y mucho menos, desde el momento en que miró en el
televisor a un personaje secundario igual a él. Tan igual
que le causó escalofrío y una obsesión por
saber quién es.
UN MAR DE PREGUNTAS
¿Puede haber en el mundo
alguien igual a cada uno y hasta con la misma voz, señales
en el cuerpo, color de piel, estatura y mirada? ¿En el
caso de que hubiera dos personas iguales, el instinto materno
podría ayudar a reconocer quién es quién?
¿Qué pasaría si dos personas iguales acuerdan
suplantar sus papeles en el hogar, el trabajo y la sociedad?
¿Es cierto que el doble de cada persona anda en cualquier
lugar y haciendo innumerables cosas? ¿Qué y quién
nos ha hecho pensar que somos únicos en cuanto a forma
se refiere? ¿Si hay dos personas iguales en el mundo,
entonces, cuál es la original y cuál es la réplica?
¿Se necesitaría ser gemelo para que haya igualdad
entre dos personas?
Tertuliano se hundió en la butaca de su departamento como
una aspirina efervescente que cae dentro de un vaso de agua y
luego se disuelve, en el instante que descubrió que no
era tan único como pensaba hasta ese día, que al
otro lado de la misma ciudad había otro sujeto que podía
pasar por él en cualquier instancia. Incluso, que tenía
todas las posibilidades para llegar al colegio donde enseñaba
y hacerse pasar por él las veces que quisiera.
Esta sucesión de invenciones y construcción de
escenarios se convirtieron en una pronta obsesión. En
minutos comenzó a delinear una estrategia de investigación
al puro estilo de Sherlock Holmes para conocer quién era
aquel hombre de la película, aquella gota de agua.
¿INVESTIGACIÓN O TORTURA?
La relación del profesor
con su amante eterna, la historia, le llevó a desentrañar
el misterio con la aplicación del método deductivo,
empleado para interpretar los fenómenos más complejos
de la humanidad, aunque en muchas ocasiones no haya una verdad
acabada, pero sí un acercamiento muy agudo.
El primer paso fue conseguir todas las películas donde
actuó su igual en una tienda de alquiler y venta de vídeos.
Luego, comparar la lista del reparto, ya que en la mayoría
de filmes, "su gota de agua", era un artista secundario,
por lo cual nunca figuraba en la cartelera. Finalmente, identificar
el nombre exacto. Pero el trabajo no acababa ahí, pues
con el nombre no hacía nada. Creyó, entonces, que
lo más conveniente era preguntar en la productora de cine
formalmente por la dirección del actor y su número
telefónico con cualquier pretexto.
Sin embargo, no quería delatarse bajo ningún punto
de vista. Por eso pidió a María Paz que escriba
la carta a la productora, sin explicarle de que se trataba el
asunto. Por otro lado, las llamadas que había hecho Tertuliano
a los posibles números, preguntando por Daniel Santa-Clara,
su igual, fueron inútiles.
La fiel enamorada accedió al pedido del profesor con la
esperanza de que en algún instante le fuera contado el
misterio. Tómese en cuenta, a guisa de paréntesis,
que la relación entre los dos pasaba por acercamientos
tibios y tiempos de espera por parte de la empleada de banco.
Al final, la productora suministró la información
y comenzó el tormento. El protagonista siguió estos
métodos caseros, a pesar de que podía contratar
un detective profesional, porque "es necesario variar, si
no tenemos cuidado la vida se vuelve rápidamente previsible...".
El nombre real del hombre duplicado era Antonio Claro, quien
se sorprendió de la existencia de un igual suyo. Esta
reacción fue similar a la de Tertuliano con quien se llegaron
a conocer, perturbando el ánimo de Helena esposa del artista,
la cual sufrió un trauma pasajero al saber que otro era
como su esposo. Incluso, en las cicatrices dejadas por distintos
accidentes. La venganza de Claro por el malestar psicológico
de su esposa fue invitar a María Paz a un día de
placer fuera de la ciudad, sin que esta sospeche que iba con
la persona equivocada, duplicada Lo demás es cuestión
de leer...
LA NARRACIÓN
Saramago, a diferencia de otras
novelas, promueve un protagonismo central en el narrador al punto
que este opina libremente sobre varios temas y explica en cierta
medida las acciones de Tertuliano. Este recurso es muy interesante
en la trama, ya que se manejan dos voces en la novela, sin que
ninguna esté fuera de contexto, sino más bien que
le permite fantasear al lector con un ser que está detrás
y otro que protagoniza la acción en cada minuto.
El autor nos dice que "es tanto lo que tenemos para decir
cuando callamos". Amén.
Variaciones
"Saramago introduce una
suerte de expectativa al usar descripciones sagaces, diálogos
amenos y reflexiones -hasta cierto punto polémicas- sobre
temas trascendentes".
"El hombre duplicado" pone al descubierto las innumerables
maneras que emplea el ser para buscar y consolidar su identidad".
"¿En el caso de que hubiera dos personas iguales,
el instinto materno podría ayudar a reconocer quién
es quién?".
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