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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

¿Es cuestión de identidad?

César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com

La crisis de sentido que atraviesa la humanidad, según la lectura de muchos intelectuales y entre ellos la de Jean Baudrillard, es analizada de manera singular y con mucha profundidad por el maestro José Saramago, premio Nobel de Literatura 1 998, quien  ofrece singulares pistas a este fenómeno social desde una de sus últimas novelas "El hombre duplicado", libro que podría quemar las manos de cualquier profano, pues la trama pone al descubierto las innumerables maneras que emplea el ser para buscar y consolidar su identidad, pero solo en la medida que toma contacto con el otro. En palabras más sencillas, lo que propone el escritor portugués es que llegamos a descubrir quienes somos a través de la mirada, convivencia, trato y conversación con nuestros semejantes, sean hombres o mujeres.
 
UNA TRAMA FASCINANTE

Saramago escapa de los adjetivos y juicios de valor para construir los personajes y las situaciones que presenta al lector en cada iniciativa. Más bien, introduce una suerte de expectativa al usar descripciones sagaces, diálogos amenos y reflexiones -hasta cierto punto polémicas- sobre temas trascendentes. Eso permite que la trama de cualquier novela suya sea fascinante. En este caso, la búsqueda de identidad por parte del personaje principal.
Tertuliano Máximo Afonso es un viejo profesor de historia de nivel secundario que vive solo a causa de un divorcio, pero mantiene una relación sentimental sin ningún compromiso formal con María Paz, empleada de un banco. El catedrático escapa de la formalidad para evitar un segundo fracaso.
La personalidad de este profesor es excéntrica y rompe con el canon oficial de la burocracia educativa, pues a propuesto en múltiples ocasiones que la historia no se debe enseñar como hasta ahora. Es decir, desde atrás hacia delante, sino en forma contraria.
Estas afirmaciones han causado en el plantel donde trabaja una serie de expresiones que van desde la burla siniestra, pasando por el chismorreo fácil y atrevido hasta la generación de una cierta dosis de curiosidad sobre el método que sugiere. Pero, como es de esperarse, todo lo que va en contra del oficialismo produce resistencia a no ser que la intención acaricie dulcemente los intereses de quienes están al frente. Tertuliano se ha cansado de repetir lo mismo, sin embargo las cosas llegan en el momento menos pensado.
Este hombre solitario ha construido una relación amigable con su colega de matemáticas, quien le ha recomendado pasar un rato libre bajo la compañía de una  película, 'Quien no se amaña no se apaña', filme que no, precisamente, está en boca de la crítica especializada y, mucho menos, de los cinéfilos, sino que más bien es otra de las tantas que uno puede mirar sin complicaciones.
Tertuliano recibe bajo préstamo la cinta con la consigna de terminarla y sin sueños de por medio. Nunca tuvo la más mínima idea de que esta le iba a cambiar su vida. Y mucho menos, desde el momento en que miró en el televisor a un personaje secundario igual a él. Tan igual que le causó escalofrío y una obsesión por saber quién es.
 
UN MAR DE PREGUNTAS

¿Puede haber en el mundo alguien igual a cada uno y hasta con la misma voz, señales en el cuerpo, color de piel, estatura y mirada? ¿En el caso de que hubiera dos personas iguales, el instinto materno podría ayudar a reconocer quién es quién? ¿Qué pasaría si dos personas iguales acuerdan suplantar sus papeles en el hogar, el trabajo y la sociedad? ¿Es cierto que el doble de cada persona anda en cualquier lugar y haciendo innumerables cosas? ¿Qué y quién nos ha hecho pensar que somos únicos en cuanto a forma se refiere? ¿Si hay dos personas iguales en el mundo, entonces, cuál es la original y cuál es la réplica? ¿Se necesitaría ser gemelo para que haya igualdad entre dos personas?   
Tertuliano se hundió en la butaca de su departamento como una aspirina efervescente que cae dentro de un vaso de agua y luego se disuelve, en el instante que descubrió que no era tan único como pensaba hasta ese día, que al otro lado de la misma ciudad había otro sujeto que podía pasar por él en cualquier instancia. Incluso, que tenía todas las posibilidades para llegar al colegio donde enseñaba y hacerse pasar por él las veces que quisiera.
Esta sucesión de invenciones y construcción de escenarios se convirtieron en una pronta obsesión. En minutos comenzó a delinear una estrategia de investigación al puro estilo de Sherlock Holmes para conocer quién era aquel hombre de la película, aquella gota de agua. 
 
¿INVESTIGACIÓN O TORTURA?

La relación del profesor con su amante eterna, la historia, le llevó a desentrañar el misterio con la aplicación del método deductivo, empleado para interpretar los fenómenos más complejos de la humanidad, aunque en muchas ocasiones no haya una verdad acabada, pero sí un acercamiento muy agudo.
El primer paso fue conseguir todas las películas donde actuó su igual en una tienda de alquiler y venta de vídeos. Luego, comparar la lista del reparto, ya que en la mayoría de filmes, "su gota de agua", era un artista secundario, por lo cual nunca figuraba en la cartelera. Finalmente, identificar el nombre exacto. Pero el trabajo no acababa ahí, pues con el nombre no hacía nada. Creyó, entonces, que lo más conveniente era preguntar en la productora de cine formalmente por la dirección del actor y su número telefónico con cualquier pretexto.
 
Sin embargo, no quería delatarse bajo ningún punto de vista. Por eso pidió a María Paz que escriba la carta a la productora, sin explicarle de que se trataba el asunto. Por otro lado, las llamadas que había hecho Tertuliano a los posibles números, preguntando por Daniel Santa-Clara, su igual, fueron inútiles.
La fiel enamorada accedió al pedido del profesor con la esperanza de que en algún instante le fuera contado el misterio. Tómese en cuenta, a guisa de paréntesis, que la relación entre los dos pasaba por acercamientos tibios y tiempos de espera por parte de la empleada de banco.
Al final, la productora suministró la información y comenzó el tormento. El protagonista siguió estos métodos caseros, a pesar de que podía contratar un detective profesional, porque "es necesario variar, si no tenemos cuidado la vida se vuelve rápidamente previsible...".
 
El nombre real del hombre duplicado era Antonio Claro, quien se sorprendió de la existencia de un igual suyo. Esta reacción fue similar a la de Tertuliano con quien se llegaron a conocer, perturbando el ánimo de Helena esposa del artista, la cual sufrió un trauma pasajero al saber que otro era como su esposo. Incluso, en las cicatrices dejadas por distintos accidentes. La venganza de Claro por el malestar psicológico de su esposa fue invitar a María Paz a un día de placer fuera de la ciudad, sin que esta sospeche que iba con la persona equivocada, duplicada Lo demás es cuestión de leer...      
 
LA NARRACIÓN

Saramago, a diferencia de otras novelas, promueve un protagonismo central en el narrador al punto que este opina libremente sobre varios temas y explica en cierta medida las acciones de Tertuliano. Este recurso es muy interesante en la trama, ya que se manejan dos voces en la novela, sin que ninguna esté fuera de contexto, sino más bien que le permite fantasear al lector con un ser que está detrás y otro que protagoniza la acción en cada minuto.
El autor nos dice que "es tanto lo que tenemos para decir cuando callamos". Amén. 

Variaciones

"Saramago introduce una suerte de expectativa al usar descripciones sagaces, diálogos amenos y reflexiones -hasta cierto punto polémicas- sobre temas trascendentes".
"El hombre duplicado" pone al descubierto las innumerables maneras que emplea el ser para buscar y consolidar su identidad".
"¿En el caso de que hubiera dos personas iguales, el instinto materno podría ayudar a reconocer quién es quién?".

 
 
 
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