Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Hans Christian Andersen en sus 200 años

Carmen Váscones

Hace 200 años nace el hombre que reconcilia la magia con la realidad: su fantasía, esplendor del decir; cuento y poesía en el tocador de los labios de la palabra habitante de la imaginación. La orfandad en su pubertad no eliminó el campo de sus sueños.
El viajero, paisajista y noticiero deja saber en sus cuentos "a menudo yendo por las calles de la ciudad, me parece como si anduviese por el interior de una gran biblioteca, las casa son estanterías de los libros y cada piso es un anaquel. Aquí hay una historia cotidiana, allá una buena comedia, ...acullá literatura buena o de pacotilla. Y puedo fantasear y filosofar sobre todos esos libros"
El hijo del zapatero remendón es el invitado de la vida. No fue hijo de 'cuna' noble, tampoco necesitó este detalle social para tener luz propia. Él cultivó su talento, sus méritos los ganó con el sudor de su frente. Nunca repudió, ni negó sus orígenes, tuvo orgullo de su sangre, no sintió vergüenza del oficio "humilde" de sus padres, ni del apellido que portaba, no se lo cambió. Más claro no necesitó cuna de oro ni moneda constante y sonante para ser alguien y hacer algo. Sus méritos son sus escudos de honor y triunfo. La nobleza, para Andersen era "la bondad de la naturaleza humana" y este es el rasgo que debe rescatar el poeta"

TORNEANDO LA MEMORIA

Andersen torneó su propia memoria, le puso suela de palabras a los andares del lenguaje. Calzó el tiempo con magia, dibujos, historias, poesías y virtudes. El no fue hijo de la apariencia, él siguió y anotó la huella del nudo filial y social. Trabajó su pedazo de curtiembre la cosió en la idea para no olvidar su origen. Esa herencia, la cosió no como un remiendo ni añadido, sino que lo llevó al inventó y reponer la falta con creación y arte. Su propia carencia fue el motor de su génesis mental.
Entresacaba los argumentos, perfiles de otras huellas y pisadas propia, se apropiaba de un lado y otro lado de los tejidos sociales. No desperdiciaba ni un trocito del cuero transmitido en la memoria. Su escritura superó al oficio de sus padres, el remendón y la lavandera fueron sus personajes hecho uno. Les dio un espacio y lugar en el tiempo. En su cráneo dio volteretas a la razón, a los hechos, alargó la vida antes de que se conviertan en olvidos. Sus compañías, público, y director compartieron las venturas y desventuras

En su cuento del 'Humor' dice "cuando alguno de mis amigos o de mis no amigos se pasa de la raya conmigo, me voy allí, -hace referencia al cementerio- busco un buen trozo de césped y se lo consagro a él o a ella, a quien sea que quiero enterrar y lo entierro enseguida...". Al fin y al cabo es una sola vida la que se carga, y si hay que aliviarle o quitarle peso hay que tener licencia propia para desmontar de la memoria la estupidez humana y continuar, y como lo dice Anderson en su cuento 'El último día': "Lo que de bueno hice en el mundo lo hice porque no supe hacerlo de otro modo, pero lo malo... eso sí que fue cosa mía".

DE LO EXTRAORDINARIO Y LOS AMORES

De lo ordinario y extraordinario nace algo y alguien que llegó a ser contado, impreso, convertido en secreto y en papel, en registro de propiedad, en un acta. En lo que tú quieras. Él en una de sus cartas de agradecimiento dice: "Todo hombre tiene su completa libertad de expresar sus propios pensamientos", eso es en definitiva la verdadera de tarea de todo escritor.
La literatura: su pasión que lo envolvió para siempre en la llama de la letra.
Entre deseos sensuales, angustia, dolor y batallas de sentimientos la intimidad del genio. Andersen se enfrentó al espejo, lo hizo triza, evitó alguna partícula le llegara a su corazón para que el poder de este no se le burlara, puso su imagen en su sitio, y al reflejo le hizo intimidarse en su propio destello

Entonces. ¿Qué decir de sus amores? Él define a Eros como un niño travieso que hiere el corazón, y aconseja que hay estar "en guardia contra las tretas del amor" ya que siempre va detrás de la gente. Quizás, que fueron impublicables, porque no los imprimió en la vida real, quizás, que quedaron como textos inéditos sin remitente y sin destinatario

ORIGINAL, POR SIEMPRE

No estaba de acuerdo en seguir modismos o estilos de su época, le gustaba su propia moldura, no necesitaba romper el molde porque ya estaba roto, solo tenía que hacer la forma a su manera.
Durante su vida lo único que interesó a Andersen fue el Espíritu creador, Él mismo, que representa todas las vidas.
Como todo mortal deseó afecto, celebridad, y que la gente expresara estima a su obra. Su vanidad infantil, su sentido de humor, 'suave y feraz', su fantasía desbordante lo protegieron como ser humano y escritor instalado en sus personajes de papel extraídos de la realidad.
Los temas de su literatura afrontan al ser en su avatar de la realidad sin equilibrio exacto. Su creación, es una balanza justa cargada de referentes reales, fantasías, escenarios, mitologías. En definitiva este gigante escritor es el jardinero de las voces de un mundo subjetivo, que según sus propias palabras estas voces "nunca pueden llegar a ser un defecto en un poeta, puesto que ello en sí expresa la totalidad de poesía que este poeta lleva dentro de sí".
El reconocimiento que he alcanzado es como un sueño que "nunca hubiera podido soñar" así lo deja asentado en sus diarios íntimos. Andersen fue y es: ese seguir de su "propio modo de ser".

Fragmento de un amplio artículo escrito por Carmen Váscones

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador