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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

'El turno del escriba' y 'Los caminos a Roma'

Libros para reconocer la libertad

Dr. Oswaldo Paz Y Miño J
cpaz2@andinanet.net

Por los Libros, para ser libres todos, hoy, compartimos dos, en los que fondearemos líneas más adelante. Antes presentaremos otros: 'Ecuador en jirones de memoria'. Un volumen de ciento treinta páginas de  letras y acuarelas preciosas. Una joya. Tres autores: El poeta suizo Jean Samuel Curtet; su traductor, el maestro Jorge Enrique Adoum, y Oswaldo Muñoz Marino con el pincel. La garantía la pone Editorial Archipiélago.De Libresa. Colección 'FUERA DE SERIE'.
'Quito: tradiciones, testimonio y nostalgia. Tomo V'. De Edgar Freire Rubio. Cuatrocientas setenta y seis páginas tamizadas con sabiduría, para testimoniar de la 'Capital Forajida de Abril'. Enorme y entrañable trabajo de un quiteño total.
Y, de Carlos Piñeiro Íñiguez, 'Pensamiento Equinoccial'. Editorial Ariel. Ensayos, seis. Sobre la nación, la cultura y la identidad ecuatorianas. Reflexiones de alto nivel. Directas e independientes, suscritas por el diplomático y catedrático argentino, que abarcan aspectos de permanente debate: La relación entre los blancos mestizos y los pueblos originarios y una panorámica sobre cuatro pensadores de la tierra escogidos, por su proyección y visión realista del Ecuador en el extranjero: Benjamín Carrión; Leopoldo Benítez Vinueza; Agustín Cueva y José María Velasco Ibarra.
 
A RECARGAR ENERGÍAS

Con los estertores de un gutierrismo que 'pidiendo pista', aún resiste a dar su último suspiro, por obra y gracia de las componendas políticas y de ciertos entronques, nos queda como alternativa, leer y recargar baterías, antes de volver a las calles. Porque el pueblo no está satisfecho. El hambre sigue rumiando. Pan, techo, educación, y empleo: vieja mentira.
La desesperanza es el único opio de los marginados, a los que no les llegan los triunfos de ninguna selección para mitigar, para disimular, para camuflar, el ardor de sus heridas infectadas de caminar descalzos en el pavimento ardiente. Ni para cubrir el frío de sus huesos, que en las veredas encuentran lecho propicio para descansar, protegidos del medio ambiente, por zurcidas mantas de periódicos usados.
La pobreza, la indigencia, la poca solidaridad. El hombre contra todas las leyes universales. Sufrimientos, provocados a sabiendas, por unos seres humanos a otros, que crean leyes  que discriminan a las personas  por la cantidad de dinero que poseen. De facto mandan, los que más tienen. No, los que más saben. Injusticias a la orden de ellos.
Cárceles, opresión y falta de tolerancia, su receta. Sociedades construídas con ladrillos cargados por pobres. Sucede ahora, con los millones de ecuatorianos exiliados. Si las puertas de los países ricos no se cerrasen, el Ecuador, sería un país fantasma.
 
DOS MAGNÍFICOS TRAZADOS

Libros de historias humanas recicladas en la ficción, o en la realidad, que casi es lo mismo. Porque no se puede tapar el sol con un dedo. Porque la literatura no ha de encubrir. Ha de decir, nosotros también. Veamos como y que:
'El turno del escriba'. Doscientas cincuenta y ocho páginas de las escritoras argentinas, Graciela Montes, Buenos Aires 1947 y Ema Wolf, Buenos Aires, 1948, ganadoras al alimón del premio Alfaguara de Novela 2005.
La trama se ubica en el año 1928. El destino le ha enviado al escriba Rustichello de Pisa -prisionero de guerra, -como compañero de celda a Marco Polo. El impenitente viajero nacido en Venecia quien guarda en su mente el tesoro más puro. El conocimiento. Historias que de boca a oído.
Del navegante al escribiente, se redactan 'in situ', en la prisión, en el secreto que busca la libertad, cercada por negros muros y vigilantes parientes de cánidos hambrientos. Vividores custodios que los sangran en cuerpo y alma. Pasado y presente doliente. Realidad y ficción. Aquí y ahora.  

UN LIBRO LIBERTARIO Y DE LIBERTAD

Por eso, se ha dicho de éste libro que: "es un acto de libertad". Libertad, que no ha de ser enunciada como elemento de marketing. No. Y no ha de ser creación meramente literaria. Ha de vivirse incluso en las limitaciones de los penales. Por ello, la contagiante, exultante, mágica y brillante idea de la novela estrella de Alfaguara 2005.
La libertad ha de ser rescatada. Una mano tendida requieren los presos de toda la tierra. Que si alguien es inocente, de lo que sea, que tire la primera piedra. Un libro revitalizador dedicado por estos párrafos, a esos seres humanos que dejaron de mirar la luz y están en el claustro. Un salvavidas, para leerlo allí, adentro en las celdas.
Y a ello nos ofrecemos. Para que sepan ellos, que crear allí es posible. Que denunciar es factible. Que reclamar es un derecho. Un libro cuya lectura nos ha de motivar a pensar en los derechos humanos de los presos. Por mejor alimento, salud, esparcimiento, sanidad, rehabilitación, y sobre todo humanidad.
Los presos, tienen su propia historia y merecen libertades, allí ,en su infierno. Cada uno, podría ser un premio de literatura. El Alfaguara de Novela, sólo que, la terrible realidad, por terrible, siempre, nos parecería ficción.
 
"¿No sería su compañero de celda, el preciado poseedor de las historias peregrinas, el viajero a los confines del mundo, el minucioso observador de costumbres, una alma extraviada en las tinieblas de la idolatría? ¿0, Peor, un disidente, un hereje loco de esos que la Iglesia echaba de su seno o disciplinaba a fuerza de bulas, confiscaciones y hogueras hasta que recuperaban la apostólica cordura? Pág. 162. 

OTRO TEMA DURO

Y, si de temas duros vamos, y de escritores tales, también. Fernando Vallejo. Colombiano, nacido en Medellín  1942, es de los que le ponen 'a parir'. Uno de esos que además de escribir bien, le ponen cojones a lo que dice. Y se la juega. A muchos no agrada.
El 'status Quo', en todas sus manifestaciones, lo rechaza. 'Berraco', si señores. Lo recordarán sin duda, por su novela ícono, 'La Virgen de los Sicarios'.
Otra estupenda os traemos: 'Los caminos a Roma'. Escrita en 1988. Libro de viajes, como los Marco Polo, descubridores, reales y oníricos. Publicación 2004. Alfaguara doscientas y un páginas.
Sueños de libertad dentro de la claustrofobia instalada en un mundo mentiroso, e hipócrita. Tramoyas. Idiomas que no comunican, ciudades tatuadas por su egolatría, sus arrogancias y banalidades. El ser humano, arrinconado en ellas. Las ratas, en libertad.
Caminos polvorientos y polvos, en los caminos. La proclamación de la diversidad y del derecho a elegir en el sexo. Zapatos caminantes, que se conocen todas las huellas de lo bueno y lo malo. Y que a veces, pisan mierda. Cárceles y hoteles que se parecen, que no tienen una ventana que cerrar.
Roma, una antigualla. El Vaticano. El Papa. Temas superados. Santa anacronía cómplice de los todo poderosos.
París, decaída. La ciudad que se apagó la luz así misma. En cualquier trance, es mejor evitarla. Cavilaciones: El sexo sin olor, no sirve. Retazos autobiográficos. Libro de memorias, su género más querido. Si es que ha querido alguno.
El cine. Magia. Verdad o mentira. Ficción insultante y maravillosa. Como la novela. Como la vida del escritor, repartida en otras obras que se sugieren con toda fuerza.
Fernando Vallejo, todo un tipo. Melómano. Cinéfilo. Lleno de saberes. Ha transitado terrenos que lo hacen, uno de aquellos,  que dejan huella. En su prosa irreverente si hay espacios de ternura y amor. O quizá, todo es amor. A su manera. Arte en cada página. Contenido en cada palabra.
 
"La otra tarde lo fuimos a conocer Santa Isabel y yo, a una especie de concentración de una cantina, con aguardiente. Me dio la  impresión de que hablaba con la lengua pesada. La arrastra, y detrás, a remolque, se le van arrastradas las ideas. Porque ¿cómo un banquero revolucionario?'¿La banca y la revolución? No se compaginan, no pueden ser. Hombre, sí se compaginan, sí pueden ser; es que la revolución no siempre tiene que ser para abajo; puede ser para arriba. La revolución es cambio, y si uno sube al poder pobre y se hace rico, pues cambió, y si sube rico y se hace más, también cambió. Bueno, yo con las ideas entonces no me meto, pero ¿por qué no hacer unos ejercicios de dicción? Pág. 85

EL DESAFÍO

Libros en los que el ejercicio de comunicar la libertad nos queda como tarea colectiva. Que nadie se sienta libre, mientras exista uno, que no coma, que no se eduque, que no lea, que no tenga seguridad social.  Ninguna sociedad es democrática, si los niños tienen que trabajar para vivir y los adultos, no tienen trabajo para dar de comer a los niños. Está dicho.

 
 
 
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