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En el Centenario de su muerte
Homenaje a José María
Gabriel y Galán
Pilar Alvarez Areces
llarinalvar95@hotmail.com
Se celebra el primer centenario
de la muerte de José María Gabriel y Galán
(1870, Frades de la Sierra - 1905, Guijo de Granadilla) y la
personalidad del escritor permanece universal en el mundo hispánico.
Miguel de Unamuno distinguió entre los primeros admiradores
del poeta y quienes descubrieron a Galán más tarde,
a estos los llamó con la denominación de galanismo.
CON LA FUERZA DE UNAMUNO
Los intelectuales regeneracionistas
vieron en Galán un símbolo de la regeneración
de España que se deseaba en su tiempo. Algunos despreciaron
al vate por posición acomodaticia y burguesa.
Galán irrumpió en las letras españolas arropado
por el ímpetu de Miguel de Unamuno que se maravilló
de la fuerza del poema El Cristu benditu. Este poema es un canto
del poeta, una acción de gracias al creador, por ser el
hombre que le ha tocado ser: honrado, aldeano, que vive feliz
contemplando los juegos del hijo recostado en las sayas de la
madre. Satisfecho porque sabe "que la dicha no está
en la riqueza".
Se ha comentado que este poema lo escribió motivado por
el nacimiento de su primer hijo, Jesús, sentado a la sombra
de una encina cerca de la Ermita del Cristu Benditu de Guijo
de Granadilla (Cáceres).
Parece ser que la fecha del poema pudo ser escrito a finales
de 1898. Año aciago para la vida española: desastre
de Cuba y batalla de Filipinas.
OBRA REGENERACIONISTA
La obra de Gabriel y Galán no se puede entender sin perspectiva
regeneracionista. Él, dejó de mirar a la gran ciudad
para ensimismarse en la vida rural, de tal forma que de tanto
vivir junto al pueblo se transformó en rimador de coplas
populares.
Se casó con una joven extremeña; se avecindó
en Guijo de Granadilla y se aficionó a la vida del campo,
a la que se dedicó de por vida al cultivo de sus tierras
y al cuidado y al cariño de su gente, su mujer y sus tres
hijos. Siempre se ha dicho que no se es de dónde se nace,
sino de dónde se pace.
Galán rompió el sentido del refrán y consiguió
ser de ambos sitios: "Mis paisanos, los salamanquinos, y
lo mismo los extremeños, me quieren mucho, me miman. Yo
también les quiero con toda mi alma, y con ella les hago
coplas, que saben, mejor que yo, de memoria, porque las recitan
en todas partes, y hasta las oigo cantar diariamente a los gañanes
en la arada".
CON MACHADO
A otro poeta, coetáneo
suyo, le sucedió lo mismo, era don Antonio Machado. Ambos
han sido muy conocidos por numerosos lectores durante más
de un siglo. Ambos cantan al pueblo español. Uno desde
la intelectualidad campechana y cómplice y otro desde
la vivencia y la sabiduría natural compartida con el propio
pueblo.
Ambos ensalzan la dignidad y la libertad del ser humano. Dignifican
al hombre en el arte dispar de sus versos y llegan a lo más
hondo de la ética y del comportamiento social, preocupados
por el bienestar y la convivencia y partidarios de la regeneración
del hombre.
Y este es el José María Gabriel y Galán
que fascina a la intelectualidad española e iberoamericana,
tanto a Unamuno como a Emilia Pardo Bazán, a Miguel Hernández
como a Jorge Luis Borges; a Joan Maragall como al Padre Cámara.
La humanidad que brota de los verbos de Galán es pacificadora
para una sociedad finisecular.
La poesía de Galán es regeneración para
el alma y para el cuerpo. Su ideología exige, como la
de Joaquín Costa, dos cosas esenciales para los niños
y mozos de su tierra: escuela y despensa.
EL POEMA LA JURDANA
En este poema expresa A S. M. el Rey Alfonso XIII la vida difícil
en las sierras jurdanas y le dice que no haga caso de los halagadores
y le oiga a él que denuncia que los jurdanos "De
hambre del alma se mueren, / se mueren de hambre de pan",
sumidos "en un sopor de incultura", usando un acertado
juego retórico para reforzar su razonamiento.
Galán se identificó de tal manera con la naturaleza
y la vida del campesino que se impregnó de su forma de
hablar y elevó a norma su transcripción. Emilia
Pardo Bazán anotó muy acertadamente que consiguió
un arte tan humano que logró mirar desde sí mismo
lo que le rodeaba y la libertad le enseñó 'el camino
de la verdad'.
Consiguió, en opinión de Joan Maragall, escribir
con el habla del pueblo y afirma que "El pueblo siempre
habla en dialecto, es decir, en libertad, perpetuo movimiento;
y cuando una lengua quiere definirse en una fijeza de perfección
y desecha la compenetración de sus dialectos, con el pueblo,
aquella lengua muere momificada en su perfección".
LA VIVACIDAD DE LOS CAMPOS
Maragall anotó que Galán
fue a "la vivacidad de los campos, a la boca del pueblo,
a su dialecto, rural o ciudadano". La vivacidad es la característica
de la verdadera poesía que es "palabra palpitante
de sentido".
Descubrió una faceta bilingüe en el hombre extremeño
y la vaca ciega, "huérfana de luz bajo un sol que
quema", en metáfora de Maragall logró ver
nítidamente a un pueblo libre y plural.
Con musa campesina, enamorada de la naturaleza y de la vida agrícola
y ganadera, logró con "el vigor de sus decires"
elevar a forma escrita la variedad lingüística del
altoextremeño, sumando a la tradición de Juan de
la Enzina y Fray Luis de León "la castiza vieja raza
de selváticos poetas".
Cien años después de su muerte el aprecio
por el patrimonio lingüístico extremeño en
alza demuestra que Galán eligió el camino de la
libertad que conduce a la verdad: la realidad social y cultural
de Extremadura.
Una parte de la regeneración de España se debe
al poeta, hijo adoptivo del Guijo de Granadilla, que en un abanico
de una dama en la villa de Hervás en 1904, expresó
su afecto a su nación en esta estrofa: "En nombre
de la hidalguía / me lo pide mi alma honrada / ¡cuánto
más desventurada / más te quiero, Patria mía!".
LA JURDANA
"Era un día crudo y turbio de febrero
que las sierras azotaba
con el látigo iracundo
de los vientos y las aguas..."
"Lleva el frío de las fiebres en los huesos,
lleva el frío de las penas en el alma,
lleva el pecho hacia la tierra,
lleva el hijo a las espaldas...
Viene sola, como flaca loba joven
por el látigo del hambre flagelada,..."
CRISTU BENDITU
"Ajuyó tuito aquello pa siempre,
y ya no me quea
más remedio que dilme jaciendo
a esta vía nueva.
¡Ya no güelvin los tiempos de altoncis,
ya no tengo ilusionis de aquellas,
ni jago aleluyas,
ni jago comedias,
ni jago cantaris
pa cantalos en una vigüela!..."
(Joan Maragall (1860-1911) es considerado uno de los grandes
de la poesía catalana a pesar de ser un poeta poco prolífico)
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