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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Betancour y su mundo azul-jacarandá

El Centro Cultural Metropolitano está presentando 'Arte Pictórica', primera exposición de dibujos del pintor ecuatoriano Miguel Betancourt, quien exhibe 25 obras de poética materialización: acrílico sobre papel de empaque.

ANÓNIMOS Y EFÍMEROS MENSAJES

María Elena Machuca, directora del Centro Cultural Metropolitano (CCM), cataloga al pintor como un buscador incansable de una propia personalidad pictórica. "Betancourt ha abandonado temporalmente el pincel y la vaciedad del lienzo para indagar en la composición de nuevas texturas paganas y significantes: sobre el oscuro papel de empaque, juega con la arena sobre la que el hombre ha escrito por milenios anónimos y efímeros mensajes; con la cabuya que una vez fue quipu; con periódicos repletos de azorados símbolos; con partituras, pentagramas y notas de múltiples armonías", dice la Directora del CCM.

Betancourt traslada a esas nuevas texturas color y espacio con varas de limón astilladas y ramas, empapadas de azul-jacarandá.

María Elena Machuca describe la obra de Betancourt como " trazos nítidos de cuerpos, paisajes, iglesias, se conjugan en la lectura de los materiales para resignificar, en azul y celeste, el dibujo renacentista, alcanzando la compleja plenitud del tiempo".

ALUSIOENS Y RECUERDOS

El intelectual Filoteo Samaniego sostiene que la obra de Miguel Betancourt se caracteriza por una búsqueda permanente de identidad; "una
necesidad de hacer obra propia y de evitar imitaciones que delaten influencias extrañas, lo que de ninguna manera significa que prescinda de formas cercanas al arte contemporáneo, aunque siempre ejecutadas de acuerdo con su poderosa personalidad".

Samaniego enfatiza de Betancourt "esa permanente investigación del color y la belleza, motivados por un anhelo compositivo y ligados sus motivos a la exaltación de arquitecturas o imágenes precolombinas o inspiradas en el gótico o el barroco colonial, representó figuras humanas, signos, letras y decoraciones que enriquecían sus alusiones y sus recuerdos de magias y ritos, extraídos de leyendas americanas".

EXTRAÑOS LIENZOS

Y es que el ímpetu artístico de Betancourt lo lleva a aventurarse en ambientes, atmósferas, tiempos, estilos "Nunca igual a sí mismo -lo conceptúa Filoteo Samaniego-; siempre distinto de los demás, Betancourt ensaya, en estos instantes, nuevos caminos de madurez y reflexión: recuerda su educación europea, sus observaciones de museos y su encuentro con los grandes genios de la pintura clásica; graba estos recuerdos a su manera, y con las experiencias adquiridas, se arma de insólitos materiales, ya antes mencionados; corta las ramas de los árboles cercanos, las embadurna como con cualquier paleta inventada, y, con un tinte descubierto a su gusto, al que llama 'azul Jacarandá', dibuja bocetos de rostros y escenas cercanas al renacimiento italiano, o a las figuras barrocas. Logra convertirlas en objeto de sus extraños lienzos, lo que, en efecto, produce reminiscencias clásicas, salidas de la mano de un pintor de nuestro tiempo, sin que nada tengan que ver sus obras con los motivos y técnicas de los grandes maestros".

EL ARTISTA, EN POCAS PALABRAS

Marco Antonio Rodríguez hace un paisaje del vuelo de Betancourt.
"En su niñez y adolescencia, su entorno natural fue Cumbayá, un pueblo cercano a Quito. Allí absorbe el paisaje andino, fluyendo sumiso a los pies del cerro Ilaló, ese primer muro que pervivirá para siempre en su retina.

Sus maestros ya avizoran sus innatas virtudes para el dibujo y piensan becarle a San Antonio de Ibarra, pero su camino fue otro. Para el cuarto curso de secundaria viene a Quito en peregrinación con su madre a buscar colegio. Lo encuentra en el Benito Juárez y pronto se vincula con otros pintores: Víver, Pazmiño, el 'Discípulo', entre otros, para formar un sindicato de artistas. Desde entonces, Quito es el eje de su arte. En la misma casa donde debate temas políticos, en una suerte de buhardilla, encuentra al maestro Oswaldo Moreno -a quien tanto le deberá el joven pintor-, y empieza a tentar sus primeras acuarelas".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador