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Ámame
en sigilo
María Antonieta Viteri
A.
Quiero que seas tú
el secreto que abrigo mi ser,
amarte, sí, amarte
con el velo oscuro de la noche
sin templanza.
Quiero que me des
la caricia que nuca se olvida,
aquella caricia que se impregna
en la piel,
y se la siente, aún dormida.
quiero sentirte en el torrente
sin el balbuceo de los desvaríos,
sentirte mío,
aún en mis nostalgias brutas
con esa fuerza que mitiga de repente.
Llegaste a mí,
cuando el cielo estuvo vestido
ce un fililí jaspeado de auroras y sol,
tus manos se tendieron prospectas,
y fui cayendo
en el más insondable de los deseos.
Nuestro afecto tuvo las eufonías
de las canciones libertas,
aquellas misceláneas notas
que derraman las ternuras cohibidas.
Tan fácil fue el instante,
sin agobio el corazón mío
se postró frente al altar de dolores,
cual mujer que hubo perdido
a su amado.
Perdóname por haber llorado,
cómo no iba a llorar si sé
que el soñar,
no cuesta nada.
Has vuelto, robemos al tiempo su horas,
recaudar ciertas cosas,
muy fácil.
Y, los años que hemos perdido
¿Dónde están?
quiero que me ames en silencio,
tengo celo de que se despierte la
ignominia.
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