ENSAYO
Latinoamérica es un
pueblo al sur de los Estados Unidos
Javier Eduardo Villacis Mejía
"Algunas veces me sucede
que sueño, y dentro de mi sueño sé que estoy
soñando, sé que todo es una fantasía de
mi inconsciente y que puedo despertar en cualquier momento, cuando
lo hago, trato de estabilizarme y controlar los acontecimientos,
sin embargo el sueño toma caminos desconcertantes de cosas
que nunca haría. Quizá los sueños son eso,
las cosas que nunca tendremos el valor de hacer, pero que nuestra
alma pide a gritos.".
Latinoamérica es un
pueblo al sur de los Estados Unidos, es el titulo de una canción
protesta del grupo chileno desaparecido 'Los Prisioneros', que
hizo estremecer a los jóvenes de nuestros países
en la década de los 80´s y que maximizó la
voz de esa época, actualmente mientras leo los titulares
y escucho los noticieros, el eco de la canción resuena
en mi presente y me lleno con la certidumbre de que aquella era
más que una canción de rock .
Sonrío al ver contemporáneos
con pañuelos llenos de estrellas y franjas rojas cubriendo
su saturado cerebro, sin comprender aún la ironía
de 'We are south American Rockers'.
La internacionalización
y el bombardeo anticultura lleno de desperdicios, ha producido
mayores estragos que una invasión armada.
Seguramente en el subconsciente
se ha tomado a la dolarización como una medida cultural,
aunque indirectamente social es netamente un aspecto económico
aislado a nuestras pretenciones como país libre y soberano,
Que nadie malinterprete las
manifestaciones culturales y el orgullo patriótico con
bombas molotov y mocosos rebeldes que pretenden pelear amparados
bajo el bigote desconocido de Marx y símbolos rojos incomprendidos.
Solo hacen falta unas cuantas
gotas del elixir llamado identidad para que exploten todas nuestras
potencialidades y la palabra Ecuador no se entienda como la línea
imaginaria que divide al planeta, sino como un país pequeño
en territorio pero abundante en riquezas y capital humano.
La Selección de Fútbol,
nos da lecciones de lucha y optimismo, ahora los ecuatorianos
ya sabemos que los sueños pueden convertirse en realidad
cuando su única frontera son nuestras convicciones.
El reto de nosotros los jóvenes
de este país mundialista y progresista, es establecer
nuestras fronteras definitivas y comprender que ese conjunto
de conocimientos, costumbres y sentimientos, al que llamamos
cultura, es nuestro único pasaporte al desarrollo y la
competitividad global.
Escribo estas líneas
resignado a que solo llegarán a las manos de quienes no
las necesitan verdaderamente, pero lo hago con la certeza de
que en este momento no son palabras vanas.
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