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| MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002 |

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CUENTO
LA SONATA DE LA FLAUTA
Erick Roberto Barahona Vieira
Ese niño estaba allí,
sentado en una esquina, solo, con miedo y con frío, apenas
estaba acompañado de la sonata de una flauta que el mismo
tocaba.
Todo comenzó así, la tercera guerra mundial había
empezado, los militares separaban a los niños de sus familias
para luego tan solo matarlos.
El caos estaba en todos los hogares de este país.
Un día, en una villa muy lejana todo iba bien, hasta que
los militares llegaron. Se habían llevado a varios niños,
pero en la ultima casa de la villa un niño llamado Oliver
salió huyendo rápidamente; pero a lo lejos vio
como su familia fue cruelmente asesinada. Una sola lagrima cayó
por su mejilla.
Él era tan fuerte que siguió su camino, lo único
que el tenía era su flauta, a la que hacía sonar
por todos los caminos que pasaba.
Había caminado tanto, que cayó en una esquina,
solo, con miedo y con frío, pero seguía tocando
con su flauta la Canción de la Alegría, iluminando
así las casas de las personas perjudicadas por la guerra
de repente, un instante de silencio la flauta ya no sonaba el
niño ya no respiraba.
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ENSAYO
Un Amor Perfecto
Javier Eduardo Villacís
Mejía
Me estremeció la mujer
que empinaba sus hijos
Hacia la estrella de aquella otra madre mayor
Y como los recogía del polvo teñidos
Para enterrarlos debajo de su corazón.
S. R.
Estamos en una época
cuando en el mundo vivimos una degradación espiritual,
resulta imprescindible leer, escribir o cantar sentimientos que
ayuden a reconstruir el mural humano que se va desangrando valor
a valor.
La sustancia de todos nuestros
valores es el amor, y el principal amor después del de
Dios, es el que sentimos por nuestras madres.
Es increíble pensar,
que en medio de esta tormenta a la que llamamos vida, en la que
nos vemos obligados a cometer errores, en la que tenemos que
muchas veces ser depredadores para no ser depredados, que exista
una persona para la que siempre vamos a ser los mejores, para
la que nunca vamos a ser personas malas a pesar de cualquier
cosa que hagamos, una persona que siempre va a tener una palabra
de aliento para regalarnos en medio de nuestros problemas y faltas.
Es difícil creer que
en estos tiempos alguien nos conozca tanto, y nos sienta tanto,
que con un sueño o presentimiento sepa lo que nos pasa.
Muchas veces he pensado que
el principal traductor del amor de Dios no son las Iglesias ni
palabras escritas, ni lideres espirituales, sino las palabras
y demostraciones cotidianas del amor de nuestras madres.
A mí como a Silvio Rodríguez
y a muchos, también me estremecen diariamente las mujeres
cuando veo la desesperación ante un hijo enfermo, cuando
siento la soledad ante un hijo lejano, cuando escucho canciones
de cuna cantadas con lágrimas de alegría.
Una madre no es perfecta, pero
tiene un amor perfecto.
En ciertos lugares casi se
ha olvidado la canción al ser bien amado
Doy gracias a Dios, porque
todavía tengo madre, y más aun, madre de mi madre
y madre de mi padre. A los que no la tienen den gracias a Dios
porque algún día la tuvieron, y ese es el regalo
más grande que puede haber recibido alguien.
Estas palabras las dedico a
mi madre, pero creo que son el eco de muchas palabras que en
este día, millones de personas quieren decir.
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Las
Mariposas
-Un cuento para
Anahí-
Cecilia Jaramillo
A.
Allá, en un
bosque de aguacates,
donde cantaban las cosas,
se hallaron dos mariposas
que juntas gustaban volar.
Fue primero, en Primavera,
que visitaron las rosas,
que subieron por las ramas
y se conocieron más.
Se ayudaron, se rieron,
soñaron cosas hermosas,
comieron mieles sabrosas
y hasta ¡intentaron hornear!
Durmieron juntas ¡que
locas!
pintaron con sus alas sueños
hicieron planes de novios
y se contaron sus cosas
tratando de dar siempre más!
La una, Anahí
se llamaba
tenía sus patitas largas
y en sus ojos ese color de la paz,
sus manos siempre tan listas
como queriendo abrazar.
Su pelo, hermoso intocable
se la querían peinar;
y dibujaba mil soles
para siempre regalar.
La otra, era más
grande,
pero con más experiencia
soñando sólo en el mar
tan solo sabía amar.
Un día, vino
un viento con mil nubes;
negras, largas, mentirosas
y las intentó separar.
¡Sopló!
tan fuerte! con furia!
que a la una, la más grande,
sus alas logró doblar
pero aún así, ella pronto logró escapar.
Pero, ése viento
no sabe
que, hay cosas más hermosas
que él no puede evitar.
No tiene fuerza para
poder apagar
el calor fuerte y profundo
de los que saben amar.
Porque ellas son tan
libres,
son iguales en sus sueños,
fraternas porque se saben:
sinceras y sin afán.
Y ésas dos mariposas
a la distancia se sienten,
se extrañan, pero comprenden
que, aunque en distintos jardines les toque ahora volar,
¡siempre!, ¡siempre!, ¡siempre!
se van a querer más y más.
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A
TI
Amanda Lucia
Chacón Otavalo
Y tú sin notar que mis ojos gritan,
sin saber siquiera que mis manos hablan,
que todo mi cuerpo dice que te ama
que el verte me brinda tempestad y calma.
Y tú que no sabes
que mil mariposas, revueltas, ansiosas,
escapan sin luz,
buscando refugio en otra morada
que no son tu pecho, tu cuerpo, tu cama.
Y yo que me pierdo con esta pasión
y tú que te alejas
sin notar siquiera
que mis ojos gritan, que mis manos hablan,
que todo mi cuerpo dice que te ama...
Mis suspiros fundidos en el viento
recordando los susurros de tu voz.
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Enver
Alvarez Endara
A Carlos Vallejo.
Un trago de iras
con un tabaco de furia
cuando se respira
en negro
y se siente el gris
y la vida
te lanza
su gran carcajada
con su amalgama de deseo
y una media de luciérnagas
en la garganta.
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Ana
Minga
¿Ensayos de
un azar que palpita misterio?
Fue el frecuente olor con la respectiva presencia
el que activó el ojo del olvido.
Llanto de criaturas
el dormir no devuelve la inocencia
ahora vagabundos
una palabra nuestra bastará para condenarnos.
Vagabundos sin mitos
tragamundos a fuerza de que algo salga amargo
en el peligro de la tierra en sombras.
¿Miles de aplausos por todos los discursos?
¡JAMÁS!
cuando cae el aliento de un halcón.
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