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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

EXHORTACIÓN

Utopía: Encarnar la visión de lo justo en un tiempo perfecto. (M. Buber)
Soledad Cuesta
 
Un manto de nubes diáfanas, multicolores, etéreas,
cubren mi mundo.
Mi mundo que es el tuyo, y de todos los que me habitan.
Soy el aire que respiras,
el agua que cae a raudales y calma tu sed.
Soy el interlocutor del Dios del Universo, el autor de todo.
¡Soy la madre naturaleza!
Mi sol ilumina con sus destellos,
generosos, vitales, y te da calor,
como una bendición de vida
que envuelve a todos,
sin distinción de rostros, ni colores.
Este astro inmenso, refulgente,
llega con la aurora
al renacer de cada nuevo día,
y se apaga con hermosos conciertos de luces y colores,
en los tenues crepúsculos
que tanto maravillan y deleitan»
Las aguas, a veces calmas, otras tormentosas, de los océanos,
con su mundo de peces, algas,
y hermosas y desconcertantes criaturas,
esconden en el fondo su maravillosa riqueza,
Habitat ignoto de belleza suprema,
que baña estratégicamente este planeta azul.
La Luna, faro penetrante que traspasa
la oscuridad de la noche,
con su luz plateada invita al descanso
y al sueño en el amor y la vida.
Todo renace en mi sabiduría y su equilibrio,
¡soy la madre de todos!
El tiempo, desliz incontrolable,
de segundos, minutos,
horas, días, años, siglos,
esconde tus alegrías y temores,
tu andar y desandar.
Su curso vertiginoso y, a veces, lento,
Te invita a nacer, vivir, y a morir.
Cada día, nuevas vidas llegan
a nutrirse de mí.
Con el nacer de los días,
millones de abejitas salen presurosas
en busca del diario alimento,
desconcertadas,,, no encuentran la forma
de cómo manejarme y cuidarme.
Y... llega el descontento,
nace la ambición, la injusticia.
Muchas abejas quieren salir del grupo,
abandonar su afanoso trabajo,
dejar de ser abejas comunes y corrientes,
y comienzan a transformarse
en abejorros, para sentirse superiores
y poder dominar, marginar al grupo.
 
Así recorren el mundo,
se sienten extras,
que dominan, mandan, y esclavizan.
Mientras, las otras, pobres y humildes,
en su mayoría dinámicas y trabajadoras,
siguen luchando por alcanzar mejores destinos.
No encuentran cómo,
los extras acumulan todo.
Insaciables...codiciosos...egoístas.
Silencian el clamor e ignoran
la bondad y sencillez de esos grupos,
que llenos de dignidad, esperan...
Ellos, los extras, han encontrado la forma de manejarlos,
y logran someterlos,
marginarlos, estigmatizarlos.
Luego...El Dios del Universo,
etéreo, insondable;
aquel que me formó como un TODO,
hizo nacer habitantes bellos, completos,
con su desarrollo humano y espiritual,
con alma, mente y corazón, abiertos,
abiertos a la creación de un mundo feliz»
Que la ciencia por ellos adquirida,
les de paz, armonía entre todos.
Más... ¡no!, destrucción entre hermanos.
Sometidos a guerras fratricidas,
ordenadas por sus líderes,
miles de valerosos jóvenes, con ansias de vida,
encuentran la muerte en los campos de batalla.
El tableteo y estruendo
de las armas asesinas
lastiman mis entrañas sin piedad,
y matan todo lo que es mío.
¡Es la ambición de poder
y el deseo del oro!.
Así... los siglos han pasado,
y el ser humano sigue maltratando
todo lo bello de mi entorno.
Hoy... estoy despertando,
y, desde el fondo de mis raíces y mi mundo,
Te pido meditar,
si antes eras agrupaciones de abejas
en una tierra de nadie,
hoy... que has evolucionado
en cerebros superiores,
para la lógica, la ciencia, la técnica,
encaminadas a tu insaciable desarrollo,
te pido: ¡No dejes enfriar los sentimientos!,
que ellos florezcan como medicina para todos,
curen sus heridas, enciendan las mentes,
y eduquen a todos los hermanos.
Vives por mi naturaleza, y quiero
ser para todos.
No permitas que mis mares sean depredados.
Matando su habitat, su incomparable riqueza,
suprema joya para tu vida, ¡tu alimento!
Sin embargo, la omnipotencia,
la ambición, - ¡a costa de todo y de todos...!
han cambiado ese mundo original,
por un mundo de guerras,
hambre destrucción... desolación.
Enfrentamientos fratricidas,
sin buenos ni malos, sin vencedores ni vencidos,
de países ricos contra los pobres e indefensos,
de los que más tienen, con los que menos tienen;
solamente priman los intereses bastardos
de unos pocos líderes.
Todos por destruirse, eliminarse,
en triunfos efímeros,
sin sentido, sin ganancia.
Así... este mundo, con toda su belleza,
la que yo les prodigo a diario,
dispone de seres nobles, diáfanos, puros,
también de malos, inhumanos,
endurecidos por la ambición y el poder,
que me obligan a despertar,
y, desgraciadamente, serán, y
son testigos y víctimas de mi furia.
Mi tierra tiembla.
Mis mares se agitan.
Mi aire está enrarecido.
Consecuencias de este gran maltrato del hombre.
Vendrá más hambre y miseria, e inevitablemente,
sufrirán aquellos, que por su pobreza e inseguridad
ante mi furia, ¡pagarán injustamente con sus vidas!.
Este es el mundo, que ustedes no saben
respetar y manejar sabiamente.
Con la presencia del amor para todos,
para mi naturaleza y para lo humano,
desde el sabio, que produce la Idea,
hasta el obrero, con su tesón y humildad,
embellecen el artificio del mundo ya creado.
 
 
 
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