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EXHORTACIÓN
- Utopía: Encarnar la
visión de lo justo en un tiempo perfecto. (M. Buber)
- Soledad Cuesta
-
- Un manto de nubes diáfanas,
multicolores, etéreas,
- cubren mi mundo.
- Mi mundo que es el tuyo, y
de todos los que me habitan.
- Soy el aire que respiras,
- el agua que cae a raudales
y calma tu sed.
- Soy el interlocutor del Dios
del Universo, el autor de todo.
- ¡Soy la madre naturaleza!
- Mi sol ilumina con sus destellos,
- generosos, vitales, y te da
calor,
- como una bendición
de vida
- que envuelve a todos,
- sin distinción de rostros,
ni colores.
- Este astro inmenso, refulgente,
- llega con la aurora
- al renacer de cada nuevo día,
- y se apaga con hermosos conciertos
de luces y colores,
- en los tenues crepúsculos
- que tanto maravillan y deleitan»
- Las aguas, a veces calmas,
otras tormentosas, de los océanos,
- con su mundo de peces, algas,
- y hermosas y desconcertantes
criaturas,
- esconden en el fondo su maravillosa
riqueza,
- Habitat ignoto de belleza
suprema,
- que baña estratégicamente
este planeta azul.
- La Luna, faro penetrante que
traspasa
- la oscuridad de la noche,
- con su luz plateada invita
al descanso
- y al sueño en el amor
y la vida.
- Todo renace en mi sabiduría
y su equilibrio,
- ¡soy la madre de todos!
- El tiempo, desliz incontrolable,
- de segundos, minutos,
- horas, días, años,
siglos,
- esconde tus alegrías
y temores,
- tu andar y desandar.
- Su curso vertiginoso y, a
veces, lento,
- Te invita a nacer, vivir,
y a morir.
- Cada día, nuevas vidas
llegan
- a nutrirse de mí.
- Con el nacer de los días,
- millones de abejitas salen
presurosas
- en busca del diario alimento,
- desconcertadas,,, no encuentran
la forma
- de cómo manejarme y
cuidarme.
- Y... llega el descontento,
- nace la ambición, la
injusticia.
- Muchas abejas quieren salir
del grupo,
- abandonar su afanoso trabajo,
- dejar de ser abejas comunes
y corrientes,
- y comienzan a transformarse
- en abejorros, para sentirse
superiores
- y poder dominar, marginar
al grupo.
-
- Así recorren el mundo,
- se sienten extras,
- que dominan, mandan, y esclavizan.
- Mientras, las otras, pobres
y humildes,
- en su mayoría dinámicas
y trabajadoras,
- siguen luchando por alcanzar
mejores destinos.
- No encuentran cómo,
- los extras acumulan todo.
- Insaciables...codiciosos...egoístas.
- Silencian el clamor e ignoran
- la bondad y sencillez de esos
grupos,
- que llenos de dignidad, esperan...
- Ellos, los extras, han encontrado
la forma de manejarlos,
- y logran someterlos,
- marginarlos, estigmatizarlos.
- Luego...El Dios del Universo,
- etéreo, insondable;
- aquel que me formó
como un TODO,
- hizo nacer habitantes bellos,
completos,
- con su desarrollo humano y
espiritual,
- con alma, mente y corazón,
abiertos,
- abiertos a la creación
de un mundo feliz»
- Que la ciencia por ellos adquirida,
- les de paz, armonía
entre todos.
- Más... ¡no!,
destrucción entre hermanos.
- Sometidos a guerras fratricidas,
- ordenadas por sus líderes,
- miles de valerosos jóvenes,
con ansias de vida,
- encuentran la muerte en los
campos de batalla.
- El tableteo y estruendo
- de las armas asesinas
- lastiman mis entrañas
sin piedad,
- y matan todo lo que es mío.
- ¡Es la ambición
de poder
- y el deseo del oro!.
- Así... los siglos han
pasado,
- y el ser humano sigue maltratando
- todo lo bello de mi entorno.
- Hoy... estoy despertando,
- y, desde el fondo de mis raíces
y mi mundo,
- Te pido meditar,
- si antes eras agrupaciones
de abejas
- en una tierra de nadie,
- hoy... que has evolucionado
- en cerebros superiores,
- para la lógica, la
ciencia, la técnica,
- encaminadas a tu insaciable
desarrollo,
- te pido: ¡No dejes enfriar
los sentimientos!,
- que ellos florezcan como medicina
para todos,
- curen sus heridas, enciendan
las mentes,
- y eduquen a todos los hermanos.
- Vives por mi naturaleza, y
quiero
- ser para todos.
- No permitas que mis mares
sean depredados.
- Matando su habitat, su incomparable
riqueza,
- suprema joya para tu vida,
¡tu alimento!
- Sin embargo, la omnipotencia,
- la ambición, - ¡a
costa de todo y de todos...!
- han cambiado ese mundo original,
- por un mundo de guerras,
- hambre destrucción...
desolación.
- Enfrentamientos fratricidas,
- sin buenos ni malos, sin vencedores
ni vencidos,
- de países ricos contra
los pobres e indefensos,
- de los que más tienen,
con los que menos tienen;
- solamente priman los intereses
bastardos
- de unos pocos líderes.
- Todos por destruirse, eliminarse,
- en triunfos efímeros,
- sin sentido, sin ganancia.
- Así... este mundo,
con toda su belleza,
- la que yo les prodigo a diario,
- dispone de seres nobles, diáfanos,
puros,
- también de malos, inhumanos,
- endurecidos por la ambición
y el poder,
- que me obligan a despertar,
- y, desgraciadamente, serán,
y
- son testigos y víctimas
de mi furia.
- Mi tierra tiembla.
- Mis mares se agitan.
- Mi aire está enrarecido.
- Consecuencias de este gran
maltrato del hombre.
- Vendrá más hambre
y miseria, e inevitablemente,
- sufrirán aquellos,
que por su pobreza e inseguridad
- ante mi furia, ¡pagarán
injustamente con sus vidas!.
- Este es el mundo, que ustedes
no saben
- respetar y manejar sabiamente.
- Con la presencia del amor
para todos,
- para mi naturaleza y para
lo humano,
- desde el sabio, que produce
la Idea,
- hasta el obrero, con su tesón
y humildad,
- embellecen el artificio del
mundo ya creado.
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