El
pincel loco
ANA GABRIELA CHICAIZA MLINA
Había una vez un niños
apodado cabezón. Estaba solo vivía en el fondo
d eun desván se sentía triste porque no tenía
amigos ni a nadie a quien contar sus penas y alegrías.
¿Se preguntaba pro qué nadie me quiere?
Tal vez por ser cabezón?
Cogió agua y un peine
y se peinó, salió a pasear y todos lo miraban con
asombro, quién será?
Más vino un terrible
ventarrón y se acabó el encanto cabezón
volvió a ser l mismo y regresó al desván
a llorar su soledad.
Un día se le ocurró explorar por todo el desván,
se dio cuenta que no era un desván común y corrinte;
era el de un pintor, habían paletas, caballetes, mesas,
lienzo unos en blancos otros terminados, otros sn terminar, otros
cubiertos con tela negra, como si estuvieran de luto pinturas,
pinturas y más pínturas y ni un solo pincel.
¿Por qué?
¿Por qué?
Cabezón se quedó
con la incógnita se durmió pensando todo lo que
miró, no es posible que no haya un solo pincel decía.
Amaneció y saltó de su cama a eguir invetigando
miró nuevamente espatulas, paletas, caballetes, lienzos,
pinturas, pinturas y más pinturas pero! Ni un solo pincel,
que raro.
Buscó y buscó
pero nada de pornto vio su reflejo.
¡Es un espejo voy a mirarme
bien!
¡Oh sorpresa!
¡No soy un niño
soy u npincel!
Ahora entiendo muchas cosas,
porque me dicen cabezón, porque estoy solo, porque esto,
y porque todo!
Soy un pincel y un pincel viejo, acabado y a los otros los botaron
porque eran viejos talvez más que yo! Pero no importa
no me daré por vencido; voy a buscar a los demás
y el pincel buscó en papeleras, cartones, fundas, tachos
y nada, otra vez anocheció sin la respuesta precisa, pero
ya sabía porque se llamaba y se durmió pensando
en los pinceles.
La idea prendida en sus amigos con pelos de marta; por encontrar
otro día a su compañeros, volvió a buscar
por todas partes y otra vez quitó una a una las telas
que cubrían los grandes bastidores; unos estaban terminados,
cuando iba a descubrir el último sintió como una
mano larga le cogía delicadametne y le dijo:
¿Dónde estabas
mi viejo pncel?
Mi gran amigo y compañero,
¿te acuerdas de mi?
Contigo hemos pasado muchas
aventuras, grandes aventuras de mil colores y mil locuras ¡Te
he extrañado mucho!
Entgonces recordé quien
era yo, era el p incel favorito del gran maestro en la pintura.
¡Por fin!
No estaré solo porque
mi amigo hará de mí lo que tiene que hacer, grande
obras como:
¡El hombre invisible!
Y al final de cada una pondrá
su rúbrica ¡Dalí!
Este cuento fue escrito por
Ángela Gabriela Chicaiza Molina, a los 10 años
de edad (ahora tiene 11). Con este cuento ganó el Premio
Nacional para Pequeños Escritores 'Había una vez
Dalí', promovido por MR. BOOKS.
Se ha respetado la redacción y puntuación del original,
circunstancias que contribuyen a la ingenuidad y encanto del
cuento.
La gráfica que acompaña
al cuento es también obra de Ana Gabriela
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