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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

¡Y Se levantó el telón!

Hace 117 años, justo un 24 de noviembre, el Teatro Nacional Sucre abría sus puertas al mundo y se tornaba en proscenio de la cultura universal. El tañir triunfal, el 25 de noviembre, lo dieron las notas de un piano, que bajo las magistrales manos del afamado Capitán Boyer, venido de París para el acontecimiento, vistieron de solemnidad, por primera vez, a la Plaza del Teatro, que se tornó en pasarela de las más elegantes galas de quienes habitaron el Quito de aquella época. La Banda de la Artillería del Ejército trompeteó la ocasión.
La construcción del monumento se había iniciado en 1880, bajo la presidencia del general Veintimilla, el contratista se llamó Leopoldo Salvador, con quien se concretó el negocio por 40 mil pesos. La convención de 1883 hizo concesiones al contratista, de tal forma que para 1887, según el historiador Pedro Fermín Cevallos, "el sólido, grande y hermoso Teatro se hallaba concluido, y su costo había subido a 111.000 sucres.
El lugar sobre el cual se levanta actualmente el Teatro Sucre fue escenario de muchas instancias populares, fue camal, plaza de toros, mercado, alguna vez hubo allí un puente Mas, de pronto, se tornó en ambiente de aristócratas, nobles y otras especies de narices paradas.
Las personalidades artísticas que pasaron por las tablas del Sucre fueron deslumbrantes luminarias del mundo, como la Ópera Lombardi (1904), Marcelli, (1909). En 1927, en este escenario cantó María Victoria Aguilera, familiar de la ahora famosa cantante Cristina Aguilera. El Sucre también fue escenario de las actuaciones de la actriz Marina Moncayo y el actor Marcon Antonio Barahona Lasso.
A partir de los 40, los aplausos resonaron por los pasillos de Carlota Jaramillo. Las tres ecuatorianas fueron premiadas allí y, a criterio de Yánez, eso hizo que el Sucre se adentrara en la comunidad.
También el mundo de la política empezó a girar alrededor del Teatro Sucre, y así fue escenario, no solo de acontecimientos escénicos, sino de recepciones de visitantes importantes, sesiones solemnes de la ciudad y el país, transmisiones de mando presidenciales, velatorios, elecciones y coronación de reinas, conferencias
De estas cosas habla emocionado Washington Troncoso Duque, quien desde 1960 se desempeñó primero como guardalmacén-inspector y como Director Administrador, después. Durante 40 años fue protagonista de la historia del Teatro. De hecho fue él quien lanzó el llamado de auxilio al Fonsal, donde logró la atención de su Directora, Olga Woolsfo, cuya intensa gestión logró que el Ejecutivo tome cartas en el asunto y se inicien las tareas de rescate.
"El Teatro Nacional Sucre es la Primera Sala Oficial de propiedad del Estado, y merece un tratamiento especial por parte de las autoridades que dirigen la marcha administrativa del Teatro, y así mantener su prestigio", enfatiza Washington Troncoso.
Y es así, de aquí en adelante toca al Municipio el cuidado y engrandecimiento del Sucre, pues hasta ahora "las auditorías y exámenes especiales de la Contraloría determinan en las actas finales, que durante 38 años de administración, los fondos y bienes del teatro fueron manejados dentro de las normativas, los fondos y bienes del Teatro, con absoluta honestidad, sin haberse encontrado ninguna novedad", insiste Washington Troncoso Duque.
La pléyade de luminarias, cuyo brillo continúa proyectándose desde ese faro de cultura, eternos testigos de la gloria del Teatro Nacional Sucre, fueron los testigos de como, otra vez destellaron las luces, sonaron las fanfarrias y se desencadenó la magia de 'Rigoleto', en el protagonismo de las figuras de 'La Scala' y los talentos nacionales. ¡Si, señor, la función debe continuar... Y continúa!

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador