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'Mandrágora' apuesta
al teatro para niños
Lo que antes era una bodega
abandonada de la biblioteca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana
ahora es un lugar de creación artística: Mandrágora,
un sitio donde los niños dan sus pininos en el mundo teatral.
Un escenario de madera negra y cortinas negras, donde la única
luz son unos reflectores, comienza a fabricar sueños...
Isadora Fonseca (9), Daniela Villacreses (9), Nicolás
Analuisa (11), Juan Manuel Velasco (10) y Andrea Fierro (7) inician
en ritual: se sacan sus zapatos y entran en este reducto creativo.
Con ropa cómoda y solo con medias, los niños corren
y se mueven por cada rincón del escenario. A ritmo de
música francesa, entre los pequeños artistas se
divisa a Juan Manuel, que con admirable naturalidad pone las
plantas de sus pies en sus oídos. "Si, soy flexible",
agrega con sutileza, mientras corretea con sus medias amarillas
por la caja negra.
Daniela, por su parte, como quiere ser cantante y actriz, muy
segura dice estar avanzando en el arte.
En otro lado del escenario, Nicolás, con alegría,
opina que las clases lo relajan: "Me quita el estrés
de los deberes, la clase y de la señorita". Entre
tanto, Isadora, con introversión, acota: "yo sólo
puedo tocar el piano".
UNA CLASE DINÁMICA
La rutina comienza con un calentamiento
que dura entre 30 y 45 minutos. El sonido del tambor (tun, tun,
tuntuntunnnn) produce el ritmo de los niños. Cuando éste
se paraliza, ellos se quedaban inmóviles, mientras Norita
Rodríguez -su profesora- les pide mantener la pose, algo
vital al momento de actuar.
El tambor nuevamente cobra vida (tuntutntun). "Ahora como
animalitos", dice la maestra y comienza el desfile de tigres,
pollos, palomas, osos, monos y gatos.
Uno a uno adquieren sus poses, gestos y poco a poco se despojaron
de sus medias, sintiendo el piso, sintiendo el ritmo.
Mientras la jungla se crea, la profesora de tercer nivel, explica
el progreso, donde hay un proceso grupal y otro individual.
PROYECTO ÚNICO
Con la jungla de fondo, Susana
Nicolalde, directora de ¨Mandrágora¨, explica
la metodología empleada: "Es una cuestión
pedagógica organizada a partir de la técnica teatro-danza,
donde al niño les damos armas para enfrentarse al público
de manera natural y expresar lo que ellos tienen".
Mientras el tambor resuena, Nicolalde explica que el curso es
un proyecto independiente con talleres de arte Integral que lo
componen: teatro, plástica, danza y música.
Este proceso formativo está dividido en módulos
semestrales. Luego de tres años se concluye a nivel infantil.
LA PRUEBA DE FUEGO
Luego de 45 minutos de calentamiento
los chicos construyen sus propias historias, personajes, vestimenta,
lo cual terminado e integrado conforma una nueva obra que interpretarán.
Fruto del anterior ciclo es la obra infantil: "El niño
que no le gustaba leer", por la cual han sido invitados
a Ambato, en junio.
Se trata de un niño al cual no le gustaba leer. Al dormir,
los personajes de un libro -que su padre le regaló- salían
y entraban en sus sueños, demostrándole el poder
de la imaginación.
EL FIN
Concluidas las clases, los
niños son retirados por madres, padres y en un caso una
abuelita, quien espera siempre a que las dos horas concluyan.
Orgullosa comenta sobre Daniela: "La está cultivando
para ser actriz Esto le ha servido para ser más desenvuelta.
Y yo la espero con gusto porque de aquí van tranquilos
a hacer la tarea"
6 alumnos por aula
2 días a la semana
4 artes practicadas
USD 25 mensuales
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