Finaliza taller de aficionados
y se prepara el grupo oficial
María Gabriela Borja
El 19 de enero del año
en curso se puso escena una obra de teatro representada por los
participantes en el taller de actuación básica,
convocado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana y que se inició
en octubre del 2001. Tanto la obra como el taller, estuvieron
dirigidos por Alberto Durán, actor cubano ex integrante
del grupo Stambray. Digo puesta en escena, sin estar totalmente
convencida del hecho, debido a que los tres cuentos del escritor
Ornelio Jorge Cardoso que se dramatizaron, no superaron la calidad
literaria original, dejando la impresión de una carencia
en cuanto a diálogos y construcción de personajes.
Pongo a consideración
del lector fragmentos de la entrevista realizada al director
del grupo, minutos antes del estreno de la obra:
¿Por qué no
trabajar con actores profesionales?
- No existían condiciones
para eso. No es egoísmo, pero pienso que quiero formar
este grupo por lo que yo estoy perneado, tengo una formación
en mi país y amo esa manera de hacer las cosas: un teatro
colectivo. Creo que lo podía lograr porque tengo formas
de cohesionar un grupo.
¿Qué técnicas
se exploraron durante el taller?
- Empecemos por decir que soy
un stanislavskiano. El tiempo nos quedaba corto (a partir de
enero se suponía que estuviera conformado el grupo), así
que pensé en dar un taller básico de actuación
aplicando a Stanislavsky, hasta que llegué a un punto
y dije: con esto creo poder mostrar lo que es la clausura de
un taller, escogiendo un texto que a mi me conviniera y que diera
la imagen artística que quiero.
¿Cómo se elaboró
el guión para la obra?
- Bueno, el trabajo que yo
hacía en Cuba: los guiones, la dramaturgia, salía,
fundamentalmente, del propio grupo. Porque el teatro que yo quiero
debe ser de investigación, que no se circunscriba a sala
únicamente, que pueda salir y busque su público:
un trabajo colectivo. No es egoísmo, repito, es mi manera
de ver las cosas. Yo entendía que podía lograr
muchas cosas con gente que parta de cero, pero con ciertas características
y condiciones humanas."
¿Qué preparación
profesional se espera del grupo en el futuro?
- A partir de ahora este grupo,
si se establece como oficial de la Casa de la Cultura, comienza
su vida cotidiana, es decir, su programación, su superación,
su capacitación. Yo tengo una política: pienso
hacer los talleres que considere necesarios, por ejemplo: Talleres
de Historia del Arte, Historia del Teatro, Expresión Corporal.
En definitiva, la vida normal de un grupo de teatro. Todo esto
comienza a partir de ahora, inclusive con directores invitados.
Esa es mi política."
¿Está listo
el grupo?
Como vemos, en el poco tiempo
de trabajo que tuvo el taller, no pudieron explorarse a profundidad
los aspectos técnicos de la artes dramáticas y
ampliar la cuestión teórica propiamente dicha.
Sin embargo, Alberto Durán consideró que el grupo
estaba listo para montar un obra de aproximadamente 30 minutos
de duración. ¿No hubiera sido preferible, exponer
ante el público asistente -conformado en su mayoría
por familiares y amigos de los actores- una serie de ejercicios
de improvisación o una representación corta que
reflejara el nivel de preparación de los miembros al culminar
un taller básico? La interrogante se sustenta en las falencias
detectadas durante la dramatización e incluso en aspectos
como escenografía y narración.
Pienso, después de haber
estudiado muy de cerca las técnicas teatrales y el Sistema
de Stanislavsky por más de dos años, que realmente
el grupo no se hallaba preparado para enfrentar un desafío
de tamaña magnitud.
Los participantes dieron su
mejor esfuerzo y es digno de reconocimiento, pero no podemos
cerrar los ojos ante el eminente desatino del director al no
dejar ingresar a profesionales del teatro, que hubiesen enriquecido
con su experiencia el trabajo de todos. No se trata de discriminar
o invalidar el talento artístico de los aficionados talleristas,
sino de tomar conciencia que en Ecuador existen grupos que llevan
varios años haciendo teatro de calidad y habrían
colaborado gustosos con el proyecto, para afianzar el crecimiento
de un núcleo que representará oficialmente a la
C.C.E.
Finalmente, según las
opiniones y comentarios de los neófitos actores luego
del estreno de la obra, creo que cada uno de ellos se lleva un
cálido recuerdo de esta incursión en el mundo mágico
del teatro.
Independientemente de si continúen
juntos o no, aprendieron cosas importantes para su vida y compartieron
gratos momentos con sus compañeros. Lástima que
de esas actitudes positivas no se construya el arte profesional.
Se requiere mucha preparación y estudio intensivo para
ser un buen actor. Espero sinceramente que el propósito
de la Casa de la Cultura para con estos aspirantes se cumpla
satisfactoriamente y podamos verlos en una próxima ocasión,
mucho más convencidos de su trabajo y habiendo fortalecido
su indiscutible talento con más conocimientos y mayor
capacitación.
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