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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

Sócrates mejorado

Cristian Paúl Naranjo
paulnaranjo@hotmail.com

Hace poco leí un trabajo excepcional del filósofo chileno Jorge Luis Gómez, "Sócrates mejorado", el cual trata sobre el balanceo de Sócrates entre el mito y la realidad aparente. Así me es forzoso compartir mis mientes acerca de este trabajo.
Parece que la diferenciación entre el mito y la realidad viene juntamente con la adquisición de la lengua, sin necesariamente ser una efecto de la otra. Es interesante preguntarse si esta diferenciación existiría sin la aparición de la lengua hablada. Es necesario también atisbar que el desarrollo mental viene con la adquisición de la habilidad de hablar. Por ende la diferenciación entre el mito y la realidad parece venir conjuntamente con el desarrollo mental.
Como he dicho, no necesariamente lo uno es efecto de lo otro, pero si esto se relaciona podríamos extrapolar y decir que el mito se encuentra dentro de un bajo desarrollo mental. Sin embardo, como se ha concluido en algunas "crápulas intelectuales", el raciocinio sólo no puede responder las grandes preguntas. Así parece que al darnos cuenta de los límites de nuestra capacidad mental regresamos a una suerte de mito evolucionado. Sócrates en este caso parece estar en el puente entre mito y realidad: el mejor sitio para observar ambos mundos.
Tuve dudas con "La valentía del saber" al no saber si se refería a la valentía para alcanzar el saber sin tomar en cuenta presunciones culturales o si se refería a la valentía que uno tiene para defender su saber frente a otros. Me quedo con el primero. Aunque de facto es paradójico que el saber socrático es ontológico y no cosmológico: el saber se lo encuentra en el interior de cada persona y no en la "intelectualidad" de la masa.
Al ser ontológico, es personal y al ser personal el mito es personal, implicando así la teoría de Karl Jung: pueda que todos compartamos un inconsciente, el "inconsciente colectivo" hace que el mito sea más real que la vida común. Así la paradoja se vislumbra cuando el mito pasa a ser colectivo y a la vez personal. Se atisba nuevamente el círculo en el cual la verdad se encuentra en el mundo onírico, después de la muerte o en algún espacio sin espacio físico: en el mito.
Por otro lado se menciona en Sócrates la imposibilidad de tener un auto examen en el mundo gubernamental porque la honestidad se pierde. Sin embargo Platón construyó su estado perfecto basándose en la división que hizo del alma (espíritu, deseo y razón). La idea intrínseca en este intento fue desarrollada por Aristóteles: el hecho es tener una meta, seguirla como guía y hacer lo posible por conseguirla, al final no importa el resultado. Lo que importa es el proceso. Todos tenemos un fin (telos). Este es la guía a seguir dentro del Hades: mundo lleno de divergencias y matanzas.
Además, se puede implicar la idea de imperfección. Siempre quise ser astronauta, lo soy ahora, ¿lo soy? ¿En qué punto sabemos lo que somos? El cartón de una profesión no dice nada. El tener el papel que diga que soy abogado no me convierte en abogado, ¿lo hace a caso la actividad? ¿hasta que punto? El hecho es que lo mismo pasa en el auto examen que Sócrates propone. ¿Hasta que punto nos lleva el auto examen al saber?
La ciencia se ha basado en los últimos siglos en el método inductivo, el cual nunca alcanzará un verdad completa sino probabilidades de sucesos. Por otro lado tenemos el saber religioso, institucional, que tiene verdades absolutas, incambiables y eternas. ¿Qué saber es el que tiene Sócrates? Parece una combinación de ambos. ¿Son estos compatibles? No lo sé. En todo caso parece que la verdad se esconde en el mito, y el mito dentro de cada uno de nosotros.

 
 
 
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