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Sócrates mejorado
Cristian Paúl Naranjo
paulnaranjo@hotmail.com
Hace poco leí un trabajo
excepcional del filósofo chileno Jorge Luis Gómez,
"Sócrates mejorado", el cual trata sobre el
balanceo de Sócrates entre el mito y la realidad aparente.
Así me es forzoso compartir mis mientes acerca de este
trabajo.
Parece que la diferenciación entre el mito y la realidad
viene juntamente con la adquisición de la lengua, sin
necesariamente ser una efecto de la otra. Es interesante preguntarse
si esta diferenciación existiría sin la aparición
de la lengua hablada. Es necesario también atisbar que
el desarrollo mental viene con la adquisición de la habilidad
de hablar. Por ende la diferenciación entre el mito y
la realidad parece venir conjuntamente con el desarrollo mental.
Como he dicho, no necesariamente lo uno es efecto de lo otro,
pero si esto se relaciona podríamos extrapolar y decir
que el mito se encuentra dentro de un bajo desarrollo mental.
Sin embardo, como se ha concluido en algunas "crápulas
intelectuales", el raciocinio sólo no puede responder
las grandes preguntas. Así parece que al darnos cuenta
de los límites de nuestra capacidad mental regresamos
a una suerte de mito evolucionado. Sócrates en este caso
parece estar en el puente entre mito y realidad: el mejor sitio
para observar ambos mundos.
Tuve dudas con "La valentía del saber" al no
saber si se refería a la valentía para alcanzar
el saber sin tomar en cuenta presunciones culturales o si se
refería a la valentía que uno tiene para defender
su saber frente a otros. Me quedo con el primero. Aunque de facto
es paradójico que el saber socrático es ontológico
y no cosmológico: el saber se lo encuentra en el interior
de cada persona y no en la "intelectualidad" de la
masa.
Al ser ontológico, es personal y al ser personal el mito
es personal, implicando así la teoría de Karl Jung:
pueda que todos compartamos un inconsciente, el "inconsciente
colectivo" hace que el mito sea más real que la vida
común. Así la paradoja se vislumbra cuando el mito
pasa a ser colectivo y a la vez personal. Se atisba nuevamente
el círculo en el cual la verdad se encuentra en el mundo
onírico, después de la muerte o en algún
espacio sin espacio físico: en el mito.
Por otro lado se menciona en Sócrates la imposibilidad
de tener un auto examen en el mundo gubernamental porque la honestidad
se pierde. Sin embargo Platón construyó su estado
perfecto basándose en la división que hizo del
alma (espíritu, deseo y razón). La idea intrínseca
en este intento fue desarrollada por Aristóteles: el hecho
es tener una meta, seguirla como guía y hacer lo posible
por conseguirla, al final no importa el resultado. Lo que importa
es el proceso. Todos tenemos un fin (telos). Este es la guía
a seguir dentro del Hades: mundo lleno de divergencias y matanzas.
Además, se puede implicar la idea de imperfección.
Siempre quise ser astronauta, lo soy ahora, ¿lo soy? ¿En
qué punto sabemos lo que somos? El cartón de una
profesión no dice nada. El tener el papel que diga que
soy abogado no me convierte en abogado, ¿lo hace a caso
la actividad? ¿hasta que punto? El hecho es que lo mismo
pasa en el auto examen que Sócrates propone. ¿Hasta
que punto nos lleva el auto examen al saber?
La ciencia se ha basado en los últimos siglos en el método
inductivo, el cual nunca alcanzará un verdad completa
sino probabilidades de sucesos. Por otro lado tenemos el saber
religioso, institucional, que tiene verdades absolutas, incambiables
y eternas. ¿Qué saber es el que tiene Sócrates?
Parece una combinación de ambos. ¿Son estos compatibles?
No lo sé. En todo caso parece que la verdad se esconde
en el mito, y el mito dentro de cada uno de nosotros.
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