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Loja
y su amor a la 'Churonita'
Entre los atractivos de
Loja no sólo se destacan sus parques, iglesias, reciclaje
de la basura, limpieza y ordenamiento de la ciudad, sino una
de las tradiciones más antiguas del Ecuador como es la
romería de la Virgencita de El Cisne, quien motiva las
fiestas de esta provincia fronteriza desde el 20 de agosto.
Karla Jaramillo Puertas
El 19 de agosto, en la Terminal
Terrestre de Loja miles de feligreses se congregan para trasladarse
desde ahí al valle de Catamayo. Por este día, el
transporte urbano es intercantonal. A cada hora, un bus tras
otro, sale con devotos, que en el mejor de los casos, consiguieron
asiento, caso contrario les tocará ir de pie durante una
hora, tiempo que demora el recorrido.
El Parque Central de Catamayo se convierte en cama general para
los devotos que vienen, la gran mayoría, desde Azuay,
Loja y el norte de Perú. Ahí colocan esteras para
descansar del trayecto que empieza desde la parroquia de El Cisne,
luego hacen una parada en San Pedro de la Bendita, recorrido
que desde el inicio dura tres días, sin embargo el más
conocido es el de Catamayo a Loja.
ESCENARIO
El negocio en esta congregación es favorable, ya que no
falta alguien que compre camisetas con imágenes de la
Virgencita o del Todopoderoso, estampitas, velas o gorras para
protegerse del sofocante calor del Valle.
Los artistas aprovechan la ocasión para demostrar sus
destrezas. Es una constante ver círculos de gente que
arrimados, uno junto a otro, observan con deleite las ocurrencias
del teatro de la calle o de los payasitos que, de rato en rato,
hacen que los espectadores dibujen en sus rostros contagiosas
carcajadas. Así, hasta altas horas de la noche, momento
en el cual predomina el silencio.
LA MISA
A las 6h00, del 20 de agosto, se celebra la misa (este año
se adelantó una hora). Pasada la eucaristía la
caminata empieza. Existen personas que se adelantan en el recorrido
La Virgencita es trasportada en una urna plateada y de vidrio
(en los primeros años era de madera con un pequeño
orificio al frente) custodiada por militares que hacen un cordón
humano para evitar la aglomeración cerca de ella sin embargo
unos logran ingresar para cargarla en sus hombros "así
sea por un par de minutos".
LA FE
Entre la multitud se siente de cerca la fe. Se ven personas con
rosario en mano, pequeños grupos que elevan cantos de
alabanza, gente caminando descalza, carros de la curia trasmiten
el desarrollo de la caminata, mientras radios locales hacen eco
de los milagros que van desde alcohólicos que han dejado
el trago, empleos conseguidos, sanaciones de enfermedades incurables
hasta la posibilidad de concebir luego de que se han descartado
algunos tratamientos médicos. La juventud también
es partícipe de este acto, aunque muchos de ellos, no
lo admiten y aseguran que es por "ir en jorga, entre panas
o porque la pelada es re-devota".
REFRESCOS Y FRUTAS
Lo más apetecido luego de largas horas bajo el intenso
sol son las colas, aguas o los tradicionales frescos de piña
o coco que son transportados en canecas o baldes grandes y vendidos
en fundas plásticas, aunque también se observa
la venta de chifles, papas o cocadas Otra de las actividades
que llama la atención son las mulas, cargadas de frutas
para entregar a los transeúntes como muestra de amor,
afecto, respecto y ante todo por cumplir la promesa a la "Churonita"
por las gracias recibidas.
En el cerro del Villonaco se celebra la eucaristía. Los
feligreses aprovechan para almorzar seco de pollo, estofado de
carne, cecina o algo que les "sostenga el estómago
para avanzar la mitad del recorrido que les falta".
Los "atajos" son una opción utilizada para acortar
el trayecto de ocho a diez horas de caminata y de 45 a 60 minutos
en vehículo, pero intentarlo es una osadía porque
la multitud, aparentemente, no tiene principio ni fin. Las personas
caminan sin saber en que lugar de la caminata se encuentran si
al principio, a la mitad o al final. "Uno regresa a ver
para arriba y ve miles de personas, igual cosa sucede si se mira
hacia abajo".
SIN FRONTERAS
No existe diferencia de edad, condición social, raza o
género. Todos suman uno para halagar a la venerada Virgen
de El Cisne. Para ese entonces, el cansancio y la fatiga, la
pesadez y el agotamiento se reflejan en el semblante de los individuos.
Sus pies terminan con ampollas y con mucho esfuerzo logran levantarlos
del piso. A pesar de ello, el deber cumplido hace que les devuelva
la vitalidad
Ya en la ciudad de Loja, los uniformados reciben a la Virgen
con honores. Minutos más tarde, en la Puerta de la Ciudad,
el vestuario de la Generala, sobrenombre puesto por los generales
del ejército, es cambiado por el párroco y religiosas
de la parroquia El Cisne. Luego pasa a la Catedral que por esta
ocasión estrenó casa nueva. El atrio bañado
en pan de oro sobresale ante las gruesas pilastras restauradas
y mejoradas.
En Loja, desde el primer instante que la Churonita pisa la ciudad,
se vive una verdadera fiesta. En la última semana de agosto
se realizan serenatas para la Virgencita de El Cisne, evento
que se desarrolla dentro de la Catedral con músicos de
la localidad como nacionales e internacionales, programa que
es transmitido por las televisoras urbanas. Esta programación
tiene mucha concurrencia. Luego del 1 al 8 de septiembre se efectúa
la quema de castillos. Espectáculo de luces y colores
que dan a las noches lojanas un rostro diferente. A la par se
realiza la Feria Fronteriza Ecuatoriana Peruana, en donde negociantes
de Perú, Colombia y Ecuador ofertan sus productos.
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