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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

Buenos Aires, también es una fiesta en invierno

Fernando Augusto Esparza Dávalos
poetafe@hotmail.com

De Chile a Argentina por el majestuoso Aconcagua será para siempre un recuerdo imborrable y maravilloso. Sí, apenas a tres horas de Santiago estamos ya empinados en los refugios y pistas de patinaje sobre la piel misma de este nevado que se interpone colosal entre estos dos países. La carretera fue hecha con dedicatoria para el turista, así frente a las ventanas del mismo autobús se ve lentamente subir por a los esquiadores por el teleférico. El frío del gélido coloso se mete hasta el transporte mismo y empaña la vista, donde los empecinados turistas que no quieren dejarse vencer de la neblina, limpian y relimpian el cristal de las ventanas para hacer una que otra toma del recorrido.

EN BUENOS AIRES
Finalmente después de una travesía de 22 horas donde apenas hay una parada en la ciudad de Córdova, se llega al majestuoso Buenos Aires. Hace varias años habíamos tenido la oportunidad de estar por acá, era la época juvenil de mi vida: jeans, pelo largo, mochila y muchos deseos de aventura, Buenos Aires había sido vista al paso de unos tres días de estancia. Esta vez no, iba a pasar casi dos semanas, llegué a la estación de Retiro y desde ahí tome rumbo a la residencia que tenía fijada. La ciudad de mañana se me filtraba entre la neblina Los síntomas del invierno en cualquier ciudad se evidenciaban: árboles pelados, gente de caminar apresurado, chompas, abrigos, guantes, gorras, paraguas y rostros contraídos en los pocos transeúntes que paseaban por las avenidas..
Llegado a mi residencia y habiendo dado señas de presencia a las personas que esperaban por mí, salí a la ciudad, me lancé a la colosal urbe porteña, subí por Corrientes hasta la altura de Florida donde está abierto el Comercio, llovía , la gran ciudad lucía desierta, se encontraban en fiesta nacional, conmemorando el natalicio del gran prócer argentino José de San Martín. Las doce, hora de comer, yo tenía la dirección de un restaurante "el Pipos" a seis cuadras del Obelisco, siempre por Corrientes, donde me hablaron de unas carnes maravillosas, los famosos "beffes" "-Y, qué querés, si estamos en Buenos Aires"- diría un argentino con orgullo. Quien le quita su razón, si Argentina exporta carne y si en Buenos Aires no se disfruta de estas, entonces a qué carajo se ha venido. "Un beffe de chorizo, por favor" Se lo sirve con papas fritas, una media botella de vino, y ración de pan y mantequilla, todo por unos 18 pesos (seis dólares). Nada que ver con las carnes del Ecuador, estas sí son carnes.

UN TRÁNSITO ELEGANTE
Ese primer día pasó volando, al siguiente y luego de la primera reunión todo quedó en claro sobre los que debíamos cumplir y listo, a trabajar, el otro resto del tiempo era mío. Entonces, sin esperar más me lancé a la ciudad, al día siguiente, volvió a cobrar vida Buenos Aires, muy temprano sentí el trajinar de buses y de autos, en las calles céntricas la gente transitaba elegante, característica muy propia del porteño que "se viste bien aunque no tenga un mango"; aunque más allá de mi residencia que estaba ubicada en el centro, cerca de la avenida Halen, a la altura de Reconquista, sector el bajo, a tres cuadras de la Casa Rosada, los piqueteros fregaban y de lo que yo pude constatar les dieron unos cuantos días de bronca a la policía e hicieron unas duras manifestaciones, que interrumpió el tráfico, a pocos pasos, la Casa Rosada, estaba totalmente resguardada. A esto se sumaban unas carpas en las cuales pernoctaban un grupo de excombatientes de la guerra de las 'Malvinas', los cuales tenían otros reclamos.

LAS CAFETERÍAS
Yo por mi parte desde el primer día hice lo que tenía que hacer, esto es, conseguirme un plano de la ciudad e ir haciendo círculos y poniendo fechas a los lugares que debía visitar. La Biblioteca Nacional, en el sector de la Recoleta estaba descartada, porque yo tenía que ir dos horas todos los días a hacer un trabajo investigativo. De ahí si empezó el recorrido, así puedo contarles del Parque 'San Martín', luego de los múltiples encantos de las cafeterías, donde yo tuve problemas en principio, porque al pedir un tinto, como nosotros decimos para solicitar un café negro y pequeño, allá es entendido como una copa de vino tinto naturalmente, cosas para qué aprenda un viajero, luego apea descubrir los múltiples negocios de las diferentes avenidas: De Mayo, Córdova, Santa Fe, Rivadavia, Belgrano, sus intersecciones, igualmente grandes avenidas: Pueyrredon, Callao y por supuesto la gigantesca , la magna avenida , 16 carriles, era la "9 de julio" que viene desde la avenida del Libertador y va hasta la estación de San Juan. Buenos Aires seguía manteniendo esa ornamentación y elegancia que levantó el sueño de los emigrantes sobre todo italianos y gallegos a finales del siglo XIX; de un plumazo y pese a toda la debacle no podemos prescindir de los grandes edificios y trazos hechos por los arquitectos italianos para construir los grandes palacios que ostenta el Centro, estructuras de mármol, de piedra, en estilos que van desde columnas griegas como el de la majestuosa facultad de Ingeniería, aunque ahora llena de graffittis y descuido en los alrededores, hasta los elevados edificios, orgullo de otras épocas como son: el Kavanagh, el banco de Boston o retazos de éstos como la cúpula del pasaje Barolo sobre la avenida de Mayo; ahí están inamovibles el Palacio del Correo, el Banco de la Nación, el Teatro Colón y pare de contar, son tantos edificios... por los cuatro puntos cardinales de esta maravillosa ciudad, donde como nunca antes en ciertas avenidas ya se ven mendigos, madres sosteniendo niños que se acercan a pedir una ayuda.

EXPOSICIONES Y TANGO
Mi interés estaba indiscutiblemente en las librerías, es los museos, por supuesto en el maravilloso museo Nacional de Bellas Artes, ubicado en Recoleta, donde los más grandes pintores del mundo en todas las épocas ¡Cuánto esplendor! Volviendo al centro de la ciudad, tenemos también las 'Galerías del Pacífico' enorme edificio que se ubica entre Florida y San Martín, presentaba alternativamente tres exposiciones: Una de Dalí, otra de Borges y una más del sabio matemático, que saca la lengua y que tuvo un hijo neurótico, el judío Einstein.
En la noche, la gente sale, la gente va a escuchar tango, no hay plazas para poner un pie en el café Tortoní, el más reputado de Buenos Aires, por una radio porteña se invita a que asistan a un espectáculo de tango en los '36 billares' era viernes y aquella noche se presentaba lo mejor del tango, hombres y mujeres interpretes de tango y milonga, naturalmente se interpretaba a Gardel, Canaro, Francisco Lomuto.... Cosa parecida se vivía en San Telmo, donde trajeados de negro, con voces varoniles e insuperable acento, los tangueros y su dama sostendrían en vilo al público durante horas desde sus estrados. Noche de candonga y tango, nochecita porteña. Otro día es domingo en San Telmo, las calles se encuentran vestidas de antigüedades, a éstas se botan anticuarios, pintores, talleristas, músicos, poetas y esto se vuelve una fiesta, donde el recuerdo recoge una postal que solo se irá cuando los sentidos se extingan. Otro día en el barrio de Boca, barrio colorido, sitio colorido donde llegaron los primeros emigrantes italianos revive una nueva fiesta, no causada por argentinos ,sino por "brasileiros"; que complacen con su ritmo al son de samba. "aquí si querés podés sacarte una foto con una bailarina de tango" Hemingway dijo; "París es una fiesta", pues Buenos Aires también es una fiesta y se lo digo yo, el caminante andino. ¡Ah se me olvidaba! El periódico Deportivo "El gráfico" estaba de fiesta y había preparando una revista para regalar a sus visitantes, se encontraba cumpliendo 100 años.

DE PIAZOLA A MARADONA
A dos cuadras de Corrientes había un almacén de música con director propio, era un orate distinguido que en la tarde aparecía para acompañar a Piazola, al Cuarteto Cedrón o la Orquesta Nacional de Tango Argentina, mientras metros más allá por unos pesos sobre la calzada una pareja bailaba endemoniadamente un tango como tiene que ser. Aplausos, vítores. No importaba el frío, ni la tarde algo oscura pues estábamos en invierno, ¿qué será Buenos Aires en verano? Maradona, siempre está en el corazón del pueblo, pese a su narcodependencia, en mala hora, la gente lo quiere y lo reconocerá por siempre.
De escritores unos han muerto, otros no morirán jamás. Es el caso de Borges, de Sábato, de Cortázar, me ocuparé de este último a quien tuve el gusto de conocer en París, de dialogar en su Departamento en la Rue L eperon; el gran Julio, para qué mencionar libros de este coloso, cada cual tendrá su corazoncito al respecto.

JUSTIFICANDO EL DESTINO
Yo quiero recabar la consagración de un autor a la literatura, pese a todo y contra todos, Cortázar no fue nunca un burgués, no vivió sino para la literatura, ella le dio todo, sus viajes, sus amores, sus luchas, sus locuras, pero sobre todo su dignidad de escritor, dignidad que encarnan los personajes a quienes exalta y cuando crítica se ríe con ese sarcasmo argentino que es producto de dos mundos. Ahora justamente y con todo derecho su figura está celebrando el aniversario de su nacimiento, hay incluso una calle que lleva su nombre en la actualidad. En un centro de exposiciones de Recoleta tenemos todo para saber de Cortázar, vídeos, frases, conferencias, libros. Esta exposición venía de Bogotá y luego va a Europa. No anoté la palabra con exactitud, pero Cortázar dijo más o menos lo siguiente: los pueblos tienen los escritores que se merecen, con que el escritor sea entendido y celebrado por su pueblo, es todo, habrá justificado su destino.
Faltando dos días para venir, visité a Nuestra Señora de Luján, maravillosa basílica, donde en el subsuelo están expuestas todas las Madonas del mundo, entre ellas la nuestra la de Oyacoto (del Quinche). Gracias Argentina por tu vuelo, que igual que un avance de Maradona, en cualquier momento te ves sorprendido ante la maravilla del amor.

 
 
 
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La Hora 2002
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