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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

EL CÓMIC: De una guerra encarnizada a un arte contemporáneo

David Almeida

Los cómics, historietas o tiras cómicas, en publicación periódica, cumplieron 109 años el pasado mes de mayo, según un grupo de especialistas de este género. Pero bueno, no estamos para hablar de su aniversario sino de la forma como surgió: como elemento fundamental de una guerra encarnizada entre dos periódicos estadounidenses por ganar lectores.
Es duro decirlo, pero el cómic nació como una repugnante estratagema para atraer audiencia a la edición dominical de los incipientes diarios norteamericanos en la última década del Siglo XIX.
Dos hombres (desleales, se puede decir) son los encargados de introducir el cómic en el corazón de Occidente y de ser los protagonistas de una guerra sin cuartel. Sus nombres son Joseph Pulitzer, dueño del 'New York World', y William Randolph Hearst, propietario de "'El San Francisco Examiner' y del 'New York Journal'.

LA LUCHA POR EL 'NIÑO AMARILLO'

La batalla inició por el año de 1894, cuando Pulitzer publicó la primera página a color (amarillo) de la historia. Esto provocó en Hearst cierto repudio y pronto copió la estrategia para sacar más tarde su página en negro, rojo, blanco y azul que la llenó con los dibujitos de los 'Tres ositos', una creación de James Swinnerton.
Este movimiento de Hearst desesperó a Pulitzer, que se valió de uno de sus ilustradores, Richard Felton Outcault, para que creara en mayo de 1895 al famoso y considerado primer cómic de la historia, nada más nada menos que 'Yellow Kid'.
Esta historieta relataba las vivencias de un niño calvo (en aquella época era costumbre pelar a los niños para evitar los piojos), que vestía una bata amarilla y mostraba una perpetua sonrisa. No tenía nombre, por ello todos lo llamaban niño amarillo o solo 'The kid'. Cabe resaltar que esta tira cómica pegó en las clases populares, sobre todo en emigrantes, quienes leían al cómic para familiarizarse con el idioma.
Con el nacimiento del niño amarillo la lucha por atraer audiencia supuso gestos de mal gusto, editoriales insultantes y una serie de artimañas entre Pulitzer y Hearst.
Pero la cosa no quedó allí, Hearst decidió dedicar su suplemento dominical a los dibujitos de Swinnerton. En 1897, después de hacer una jugarreta, logró convencer a Richard Felton Outcault a que trabajara para él. Es así que Outcault se mudó al 'New York Journal' con 'Yellow Kid' y todo. Más tarde Pulitzer lo recontrató y Hearst lo volvió a enamorar con un mejor salario. Hubo un enjuiciamiento laboral, lágrimas y risas en este penoso episodio en la historia del periodismo estadounidense (y mundial, ya que en los EE.UU. nacieron los pioneros del periodismo moderno).
Un dato curioso de esta lucha es que tomó el nombre de 'Guerra Amarilla' por el color del famoso personaje y a la vez dio significado al término 'amarillismo', que se designa a las prácticas periodísticas censurables.
Outcault, a la final, quedó hastiado de todo este lío y en el año 1901 dejó a Hearst para trabajar en el "New York Herald", donde creó al igualmente conocido cómic llamado "Buster Brown".

EL NOVENO ARTE

El cómic, desde aquella época a esta parte es considerado como el 'Noveno Arte', por su aporte a la cultura contemporánea, especialmente al cine. Y no es para menos, después de la famosa guerra entre Pulitzer y Hearst, muchos dibujantes utilizaron su ingenio para crear más historietas con sus estilos y géneros que sirvieron de gancho para atrapar a los fervientes lectores.
Es así que a inicios del Siglo XX llegaron reconocidos dibujantes como: Rudolph Dirks ("Katzenjammer Kids"), George McManus ("Educando a papá"), Winsor McCay("El pequeño Nemo en Slumberlandia"), Bud Fisher ("Benitín y Eneas") y muchos más.
Hay que destacar, también, que las historietas han tenido su evolución y mejoramiento para que puedan ser consumidas. Es así que para su mayor entendimiento se utilizaron los globos (donde se escriben los diálogos), viñetas (cuadros con una secuencia de dibujos), signos gráficos de apoyo, onomatopeyas (descripción de un sonido mediante la palabra escrita) y muchos recursos más que le dan sentido lingüístico.

FRASE AISLADA

Pulitzer y Hearst, dos hombres desleales -se puede decir- son los encargados de introducir el cómic en el corazón de Occidente y de ser los protagonistas de una guerra sin cuartel, que se produjo en la última década del Siglo XIX e inicios del XX.

 
 
 
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