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EL
CÓMIC: De una guerra encarnizada a un arte contemporáneo
David Almeida
Los cómics, historietas
o tiras cómicas, en publicación periódica,
cumplieron 109 años el pasado mes de mayo, según
un grupo de especialistas de este género. Pero bueno,
no estamos para hablar de su aniversario sino de la forma como
surgió: como elemento fundamental de una guerra encarnizada
entre dos periódicos estadounidenses por ganar lectores.
Es duro decirlo, pero el cómic nació como una repugnante
estratagema para atraer audiencia a la edición dominical
de los incipientes diarios norteamericanos en la última
década del Siglo XIX.
Dos hombres (desleales, se puede decir) son los encargados de
introducir el cómic en el corazón de Occidente
y de ser los protagonistas de una guerra sin cuartel. Sus nombres
son Joseph Pulitzer, dueño del 'New York World', y William
Randolph Hearst, propietario de "'El San Francisco Examiner'
y del 'New York Journal'.
LA LUCHA POR EL 'NIÑO
AMARILLO'
La batalla inició por
el año de 1894, cuando Pulitzer publicó la primera
página a color (amarillo) de la historia. Esto provocó
en Hearst cierto repudio y pronto copió la estrategia
para sacar más tarde su página en negro, rojo,
blanco y azul que la llenó con los dibujitos de los 'Tres
ositos', una creación de James Swinnerton.
Este movimiento de Hearst desesperó a Pulitzer, que se
valió de uno de sus ilustradores, Richard Felton Outcault,
para que creara en mayo de 1895 al famoso y considerado primer
cómic de la historia, nada más nada menos que 'Yellow
Kid'.
Esta historieta relataba las vivencias de un niño calvo
(en aquella época era costumbre pelar a los niños
para evitar los piojos), que vestía una bata amarilla
y mostraba una perpetua sonrisa. No tenía nombre, por
ello todos lo llamaban niño amarillo o solo 'The kid'.
Cabe resaltar que esta tira cómica pegó en las
clases populares, sobre todo en emigrantes, quienes leían
al cómic para familiarizarse con el idioma.
Con el nacimiento del niño amarillo la lucha por atraer
audiencia supuso gestos de mal gusto, editoriales insultantes
y una serie de artimañas entre Pulitzer y Hearst.
Pero la cosa no quedó allí, Hearst decidió
dedicar su suplemento dominical a los dibujitos de Swinnerton.
En 1897, después de hacer una jugarreta, logró
convencer a Richard Felton Outcault a que trabajara para él.
Es así que Outcault se mudó al 'New York Journal'
con 'Yellow Kid' y todo. Más tarde Pulitzer lo recontrató
y Hearst lo volvió a enamorar con un mejor salario. Hubo
un enjuiciamiento laboral, lágrimas y risas en este penoso
episodio en la historia del periodismo estadounidense (y mundial,
ya que en los EE.UU. nacieron los pioneros del periodismo moderno).
Un dato curioso de esta lucha es que tomó el nombre de
'Guerra Amarilla' por el color del famoso personaje y a la vez
dio significado al término 'amarillismo', que se designa
a las prácticas periodísticas censurables.
Outcault, a la final, quedó hastiado de todo este lío
y en el año 1901 dejó a Hearst para trabajar en
el "New York Herald", donde creó al igualmente
conocido cómic llamado "Buster Brown".
EL NOVENO ARTE
El cómic, desde aquella
época a esta parte es considerado como el 'Noveno Arte',
por su aporte a la cultura contemporánea, especialmente
al cine. Y no es para menos, después de la famosa guerra
entre Pulitzer y Hearst, muchos dibujantes utilizaron su ingenio
para crear más historietas con sus estilos y géneros
que sirvieron de gancho para atrapar a los fervientes lectores.
Es así que a inicios del Siglo XX llegaron reconocidos
dibujantes como: Rudolph Dirks ("Katzenjammer Kids"),
George McManus ("Educando a papá"), Winsor McCay("El
pequeño Nemo en Slumberlandia"), Bud Fisher ("Benitín
y Eneas") y muchos más.
Hay que destacar, también, que las historietas han tenido
su evolución y mejoramiento para que puedan ser consumidas.
Es así que para su mayor entendimiento se utilizaron los
globos (donde se escriben los diálogos), viñetas
(cuadros con una secuencia de dibujos), signos gráficos
de apoyo, onomatopeyas (descripción de un sonido mediante
la palabra escrita) y muchos recursos más que le dan sentido
lingüístico.
FRASE AISLADA
Pulitzer y Hearst, dos hombres
desleales -se puede decir- son los encargados de introducir el
cómic en el corazón de Occidente y de ser los protagonistas
de una guerra sin cuartel, que se produjo en la última
década del Siglo XIX e inicios del XX.
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