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Las
rupturas de la ciudad
CÉSAR ULLOA TAPIA
cesarulloa77@hotmail.com
ENTRE EL SUR Y EL NORTE
La ciudad se transforma, renueva
y crea nuevos imaginarios espaciales, debido a las obras que
se llevan a cabo, cuando también a las manifestaciones
de comunicación que utiliza el Cabildo para señalizar
las calles, iluminar los parques, revalorizar los espacios verdes,
introducir nuevas vías de tránsito y cambiar la
fachada de algunos sitios. En ese sentido, los ciudadanos re-conocen
la ciudad cada cierto tiempo Esta lógica de aprendizaje
provoca una suerte de curiosidad, pues la población se
inquieta por los lugares transformados y realiza una comparación
entre dos periodos: antes y después del cambio.
Por otro lado, cada transformación urbana legitima y diferencia
una administración de otra, ya que los alcaldes de turno
imponen estilos, tendencias y formatos diferentes a la de sus
predecesores. En la actualidad, el uso del vidrio transparente,
los colores plateados y los modelos futuristas en infraestructura
caracterizan la gestión municipal. Basta mirar las paradas
de los buses, los letreros de las calles y el nuevo corredor
vial que va desde la América para realizar algunas lecturas.
Una de ellas, es la ruptura entre norte y sur.
El norte denota modernidad, mayor atención y una evolución
más rápida, mientras que el sur parece otra ciudad
o, mejor dicho, una puerta abierta a ese otro mundo olvidado
desde hace muchos años por algunas autoridades. Es que
las diferencias arquitectónicas entre los dos sectores
son tan drásticas que no hace falta un ejercicio muy riguroso.
Todo es cuestión de sentido común y de abrir bien
los ojos. Tómese en cuenta que desde cualquier vía
que se circule de sur a norte o viceversa, el paisaje cambia
a medida que se va llegando a la otra orilla. La ruptura es radical.
¿Se deberá a esta razón el hecho de que
algunos hayan fragmentado la ciudad en territorios? Norteños
y sureños.
Lo anterior explica que hay dos macro territorios dentro de la
urbe. Territorios que se desenvuelven y desarrollan con lógicas
propias en lo que se refiere a organización, comportamiento,
socialización, apetencias artísticas, aprovechamiento
del ocio e incluso maneras de sufragar. Respecto de lo último,
se ha evidenciado que hay candidatos del norte y del sur. Cabe
mencionar que el interés de esta columna no es trastocar
los papeles como aquel intento del seudo poeta cuando dijo "si
el norte fuera el sur", sino más bien identificar
el mapa cultural y sus elementos para un entendimiento más
próximo de la realidad.
Lo anterior ha promovido un flujo de circulación fragmentado
y para nada integral, pues hay miles de actores que solo llegan
hasta el centro. Otros., en cambio, miran al sur como una zona
imaginaria, aunque se hable de comparaciones burdas como que
"la Av. Amazonas del Sur es la calle Michelena". De
esa manera, se trata de asociar dos escenarios distintos. Escenarios
que obedecen a una atención y planificación dispar
por parte de las autoridades en el norte y sur de la ciudad.
Además, se debe tomar en cuenta que más personas
cruzan de sur a norte, ya que las fuentes de empleo están
ahí: en el norte.
EL CENTRO, ¿DEL PODER?
La reubicación de los
informales, la preservación de los espacios, la iluminación
de los edificios, la implementación de medidas de seguridad
y políticas de turismo, entre otras cosas, han cambiado
la dinámica y faceta del centro de la ciudad. Eso se evidencia
en el número de visitas que se efectúan por parte
de locales y extranjeros. Asimismo, ha mejorado el flujo de los
transeúntes y se percibe en el ambiente resguardo y novedad.
Para la población, este lugar es otro en comparación
con el de antaño. Causas y efectos que le han servido
a la principal autoridad para catapultar a Quito entre las más
bellas del mundo. Innumerables sujetos asocian a la capital con
un inmenso bagaje histórico, patrimonial, turístico
y digno de imitar.
Por estas características, el centro se ha convertido
en la primera vitrina de la ciudad. Sin embargo, no es un lugar
de intersección entre norte y sur. Más bien, parece
un espacio único, propio, solitario, independiente y autónomo.
Es decir, vive, se renueva y cambia para sí. También
se podría argumentar que el centro ha tomado esta dirección,
debido a que representa «el poder». Y cuando se habla
de poder se menciona a las instituciones que están ahí:
palacios de Gobierno y Arzobispal, y Municipio. De ahí
que en las protestas, movilizaciones y conflictos sociales, todos
quieren tomarse el centro. Casos concretos son las caídas
de los dos ex presidentes.
Al igual que en toda ciudad moderna, en Quito se ha introducido
una serie de estrategias comunicativas para hacerla más
atractiva. La iluminación es una de las cosas más
visibles e imponentes. Sobre todo, si antes este espacio carecía
de un buen sistema, dejando que se pierda los atributos arquitectónicos
de las iglesias. Sin perder de vista que la falta de alumbrado
público hacía del centro una sombra. Esta iniciativa
ha sido adoptada por otras ciudades como Loja y Guayaquil. La
idea primaria, bajo todo punto de vista, es potenciar al máximo
el legado histórico y mostrar una cara distinta al ciudadano.
Ahora se intenta colorear la ciudad con amplios segmentos pintados
en tonos iguales.
La señalización, las cabinas de información,
las carretas, la policía metropolitana y los guías
turísticos son también signos de comunicación,
ya que crean en el ciudadano un imaginario de orden, tranquilidad,
apertura y seguridad. En definitiva, permiten la construcción
de un sentido de pertenencia y orgullo, los cuales coadyuvan
a una colaboración plena con las autoridades para precautelar
el cambio. Desde esta perspectiva, se entendería que la
obra tangible es un puntal en la formación de identidad
ciudadana. Sin embargo, debería ir de la mano con campañas
de concienciación en el tratamiento de la basura, por
ejemplo.
TRÁFAGO Y BASURA
Embellecer la ciudad no está
mal, si a la par se maneja de manera coherente y con decisión
problemas como el tránsito, la basura y la inseguridad.
Nadie desconoce que estos problemas son recurrentes en las grandes
ciudades. Sobre todo, si crecen de forma acelerada. Lamentablemente,
estos escollos también propician la formación de
imaginarios urbanos desalentadores, pues las figuras se consolidan
sobre lo que proyectan los lugares en cuestión de desorden,
difícil acceso, mal olor, etc. Al igual que las
imágenes entre norte y sur son diametralmente opuestas
para la población, la imagen de la congestión vehicular
es una fotografía de cualquier lugar en horas pico.
No se trata, únicamente, que las grandes infraestructuras
creen una idea de una posible solución, sino que sean
una verdadera alternativa para los problemas. Con la construcción
de nuevos corredores viales, innovación en los diseños
de paradas y señalización se debe crear una
cultura de tránsito y ordenamiento, y no solo la promoción
de fachadas distintas. Caso contrario, la medida no sirve de
nada. Ojalá la difusión publicitaria del Municipio
sobre una ciudad futurista se refleje en el cambio de comportamiento
de los ciudadanos.
Es indispensable mencionar que la ciudad ha pasado de una actitud
de mirar lo que se hace en otras a ser vista con admiración,
estudio y análisis. En este contexto, se debe potenciar
el bagaje cultural y histórico, derrumbar la frontera
entre norte y sur, y llevar a cabo estrategias de concienciación
para que la gente cuide el espacio, colabore con el tratamiento
y recolección de la basura, y promueva un clima solidario
ante la inseguridad. Amén.
VARIACIONES
"La ciudad se transforma,
renueva y crea nuevos imaginarios espaciales, debido a las nuevas
obras y las distintas manifestaciones de comunicación".
"El centro se ha convertido
en la primera vitrina de la ciudad. Sin embargo, no es un lugar
de intersección entre norte y sur".
"Embellecer la ciudad
no está mal, si a la par se manejan de manera coherente
y con decisión problemas como el tránsito, la basura
y la inseguridad".
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