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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

LA IMAGEN TRAS LA PANTALLA

CÉSAR ULLOA TAPIA
cesarulloa77@hotmail.com

 LA CULTURA DE LA IMAGEN  

En la actualidad, se impone el mundo de la imagen. Situación que se evidencia en la moda y el vestuario, el exagerado culto al cuerpo, el estatus social que se legitima a través del consumo, el apego voraz a la pantalla chica y la percepción de ser mirado en todo momento, aunque esta idea sea -en mucho de los casos- una sensación creada y no real. Bajo este criterio, algunos cientificistas sociales han llegado a decir incluso que lo foráneo a la televisión no existe. Esta conclusión es atrevida, pero no dista de la cotidianidad.

Tal es el impacto de la imagen en la población que se podría afirmar que se está creando una cultura visual. Algo así como «mirar para existir y existir para mirar». Giovanni Sartori, politólogo italiano, habla de una nueva especie, si cabe el término, a la cual denomina  «homo videns», que en términos más sencillos sería la dependencia del sujeto a todo tipo de manifestaciones visuales. Especialmente, mediadas desde la televisión. En ese sentido, todos quieren ser parte del juego. Y si no logran insertarse en vivo y en directo, sí lo pueden hacer mediante el seguimiento e imitación de lo que ocurre en la televisión. 

De otra parte, la «cajita mágica» se posiciona como canal, medio y fin. Lo que ahí se dice sirve para pensar la realidad, pero de manera fragmentada, porque los medios no pueden cubrir todo lo que sucede y tampoco tienen el tiempo suficiente para contextualizar la vida diaria. A lo mucho se difunden pastillas, cápsulas que ni siquiera tienen la característica de resumen. En este proceso, se  jerarquizan las notas de mayor impacto visual y se centralizan las fuentes, desbaratando aquello que se preconiza como principio: la democratización informativa. Por eso, se habla de imágenes fuertes, de reportajes escandalosos, de fotografías reveladoras, de lentes ocultos, de primicias tras las cámaras En definitiva, la cámara califica cualquier evento. 

En la prensa ocurre algo similar, pues el texto se va comprimiendo sin compasión de los editores para ser reemplazado por una fotografía cada vez más grande y con connotaciones de choque. O sea, que provoque y altere los sentidos, que simplifique el uso de la palabra por otro tipo de lectura, que llame la atención desde el primer acercamiento y que diga en colores lo que antes se hubiera mencionado en unas cuantas frases. La tendencia, como se nota, camina a entronizar la imagen. Sin embargo, habría que preguntar si esta propuesta de orden global pretende equilibrar texto e imagen o restar posibilidades al primero.  

De este contexto, la radio tampoco se escapa, ya que el mensaje del comunicador y el locutor debe ser tan fuerte que motive la creación de imágenes. Vale tomar en cuenta que en este medio se va de la palabra a la imagen, a la inversa de la televisión. Por otro lado, los empresarios radiales buscan incrementar su público por medio de la televisión y la prensa, debido al poder de llegada que tienen estos. De igual manera, los publicistas realizan campañas con contenidos que puedan ser adaptados para los tres medios.

LAS AGENDAS MEDIÁTICAS    

La influencia de los medios es tan grande que hasta las conversaciones diarias giran en torno de lo que vio, escuchó o leyó la sociedad en sus canales, diarios, radios y portales de Internet favoritos. Por tal motivo, se han convertido en referentes de primera mano para la discusión de todo tipo de temas. Cualquier escena de telenovela nocturna, la repetición de un gol, una jugada controversial o una noticia de corrupción son llevadas al diálogo y atraviesan todo momento. Este hecho a más de demostrar la credibilidad y aceptación de los medios, deja ver cómo se construye la opinión pública.

Ante la incidencia de los medios, estudiosos de la comunicación como Ignacio Ramonet han llegado a afirmar que no hay un cuarto poder, sino un segundo, el cual está detrás del económico. Ello se explicaría por la influencia que ejercen los media para construir imaginarios sobre el ámbito político y sus actores, por citar un breve ejemplo. Basta que un funcionario o actor público sufra un revés mediático para que su imagen se desbarate. Pero también puede ocurrir lo contrario: que gane adeptos tras un buen comportamiento escénico frente a la pantalla.  

Esto no quiere decir que los medios imponen o sacan del escenario a los personajes públicos, sino que su agenda se construye, en gran medida, a partir de los mensajes que difunden los líderes de opinión. Sin embargo, esta coyuntura no justifica la concentración de fuentes, la entronización de algunos actores y la escena reiterativa desde los mismos lugares. Esta situación diaria es paradójica, pues a mayor información por el libre flujo de relatos, los periodistas siguen insistiendo en entrevistar a los mismos, en realizar notas similares, en golpear las puertas de aquellos que por más de veinte años siguen vociferando.

Cabe decir que desde el otro lado también se construyen agendas, ya que los políticos y los individuos que buscan un cierto grado de protagonismo y popularidad  han entendido a la perfección que no existen fuera de la pantalla y de los medios. Su imagen depende del mejor perfil, de la sonrisa fotográfica, de la manera en que hablan frente al micrófono, de la capacidad de contener la ira y de crear un ambiente saludable. La simulación es la mejor prueba del histrionismo. En suma, la primera lección de los actores no es ante el pueblo, sino ante la cámara o cualquier tipo de instrumento que permita mediar la realidad hacia el otro que ve. 

DEL DESPACHO A LOS MEDIOS

No causa extrañeza que algunos funcionarios, actores y diversos protagonistas de la cosa pública, la farándula, el deporte y otras actividades, quehaceres y profesiones hayan trasladado su espacio de trabajo desde hace mucho tiempo atrás a los medios de comunicación, ya que de esa manera ganan presencia en los ámbitos local y nacional, y divulgan su mensaje a un público disperso. El famoso gabinete de prensa de estos sujetos consiste en ganar el escenario visual, escenario donde se ganan las batallas del futuro, pues la gente va creando esa idea de que solo existe lo visible. Entonces, funcionario que no está en televisión no legitima su presencia. Lamentable, pero cierto.    

Esta condición ha coadyuvado para que los medios se conviertan en espacios de fiscalía, juzgado, contraloría, comisaría Primero, porque los grandes debates se llevan a cabo ahí y no en espacios antes utilizados. Segundo, los espacios de entrevistas se han convertido en tribunales y también en deformados centros de arbitraje. Tercero, la ciudadanía ha hecho de los medios un punto de encuentro para la denuncia. Cuarto, las autoridades rinden cuentas en los medios primero y en sus instituciones después. Quinto, el desgaste y descrédito de las instituciones y empresas han hecho que todos miren hacia la pantalla. Sexto, el periodista es percibido como un juez más que como un comunicador social. Séptimo, la velocidad con que circula y se renueva la información fortalece a los medios por la agilidad de transmisión y cobertura. Amén.

 VARIACIONES

"Los medios no pueden cubrir todo lo que sucede y tampoco tienen tiempo para contextualizar la vida diaria".

"Los políticos y los individuos que buscan protagonismo y popularidad  han entendido que no existen fuera de la pantalla y de los medios".

"Los espacios de entrevistas se han convertido en tribunales y también en deformados centros de arbitraje".

 
 
 
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