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LA IMAGEN TRAS LA PANTALLA
- CÉSAR ULLOA TAPIA
- cesarulloa77@hotmail.com
LA CULTURA DE LA IMAGEN
En la actualidad, se impone
el mundo de la imagen. Situación que se evidencia en la
moda y el vestuario, el exagerado culto al cuerpo, el estatus
social que se legitima a través del consumo, el apego
voraz a la pantalla chica y la percepción de ser mirado
en todo momento, aunque esta idea sea -en mucho de los casos-
una sensación creada y no real. Bajo este criterio, algunos
cientificistas sociales han llegado a decir incluso que lo foráneo
a la televisión no existe. Esta conclusión es atrevida,
pero no dista de la cotidianidad.
Tal es el impacto de la imagen
en la población que se podría afirmar que se está
creando una cultura visual. Algo así como «mirar
para existir y existir para mirar». Giovanni Sartori, politólogo
italiano, habla de una nueva especie, si cabe el término,
a la cual denomina «homo videns», que en términos
más sencillos sería la dependencia del sujeto a
todo tipo de manifestaciones visuales. Especialmente, mediadas
desde la televisión. En ese sentido, todos quieren ser
parte del juego. Y si no logran insertarse en vivo y en directo,
sí lo pueden hacer mediante el seguimiento e imitación
de lo que ocurre en la televisión.
De otra parte, la «cajita
mágica» se posiciona como canal, medio y fin. Lo
que ahí se dice sirve para pensar la realidad, pero de
manera fragmentada, porque los medios no pueden cubrir todo lo
que sucede y tampoco tienen el tiempo suficiente para contextualizar
la vida diaria. A lo mucho se difunden pastillas, cápsulas
que ni siquiera tienen la característica de resumen. En
este proceso, se jerarquizan las notas de mayor impacto
visual y se centralizan las fuentes, desbaratando aquello que
se preconiza como principio: la democratización informativa.
Por eso, se habla de imágenes fuertes, de reportajes escandalosos,
de fotografías reveladoras, de lentes ocultos, de primicias
tras las cámaras En definitiva, la cámara califica
cualquier evento.
En la prensa ocurre algo similar,
pues el texto se va comprimiendo sin compasión de los
editores para ser reemplazado por una fotografía cada
vez más grande y con connotaciones de choque. O sea, que
provoque y altere los sentidos, que simplifique el uso de la
palabra por otro tipo de lectura, que llame la atención
desde el primer acercamiento y que diga en colores lo que antes
se hubiera mencionado en unas cuantas frases. La tendencia, como
se nota, camina a entronizar la imagen. Sin embargo, habría
que preguntar si esta propuesta de orden global pretende equilibrar
texto e imagen o restar posibilidades al primero.
De este contexto, la radio
tampoco se escapa, ya que el mensaje del comunicador y el locutor
debe ser tan fuerte que motive la creación de imágenes.
Vale tomar en cuenta que en este medio se va de la palabra a
la imagen, a la inversa de la televisión. Por otro lado,
los empresarios radiales buscan incrementar su público
por medio de la televisión y la prensa, debido al poder
de llegada que tienen estos. De igual manera, los publicistas
realizan campañas con contenidos que puedan ser adaptados
para los tres medios.
LAS AGENDAS MEDIÁTICAS
La influencia de los medios
es tan grande que hasta las conversaciones diarias giran en torno
de lo que vio, escuchó o leyó la sociedad en sus
canales, diarios, radios y portales de Internet favoritos. Por
tal motivo, se han convertido en referentes de primera mano para
la discusión de todo tipo de temas. Cualquier escena de
telenovela nocturna, la repetición de un gol, una jugada
controversial o una noticia de corrupción son llevadas
al diálogo y atraviesan todo momento. Este hecho a más
de demostrar la credibilidad y aceptación de los medios,
deja ver cómo se construye la opinión pública.
Ante la incidencia de los medios,
estudiosos de la comunicación como Ignacio Ramonet han
llegado a afirmar que no hay un cuarto poder, sino un segundo,
el cual está detrás del económico. Ello
se explicaría por la influencia que ejercen los media
para construir imaginarios sobre el ámbito político
y sus actores, por citar un breve ejemplo. Basta que un funcionario
o actor público sufra un revés mediático
para que su imagen se desbarate. Pero también puede ocurrir
lo contrario: que gane adeptos tras un buen comportamiento escénico
frente a la pantalla.
Esto no quiere decir que los
medios imponen o sacan del escenario a los personajes públicos,
sino que su agenda se construye, en gran medida, a partir de
los mensajes que difunden los líderes de opinión.
Sin embargo, esta coyuntura no justifica la concentración
de fuentes, la entronización de algunos actores y la escena
reiterativa desde los mismos lugares. Esta situación diaria
es paradójica, pues a mayor información por el
libre flujo de relatos, los periodistas siguen insistiendo en
entrevistar a los mismos, en realizar notas similares, en golpear
las puertas de aquellos que por más de veinte años
siguen vociferando.
Cabe decir que desde el otro
lado también se construyen agendas, ya que los políticos
y los individuos que buscan un cierto grado de protagonismo y
popularidad han entendido a la perfección que no
existen fuera de la pantalla y de los medios. Su imagen depende
del mejor perfil, de la sonrisa fotográfica, de la manera
en que hablan frente al micrófono, de la capacidad de
contener la ira y de crear un ambiente saludable. La simulación
es la mejor prueba del histrionismo. En suma, la primera lección
de los actores no es ante el pueblo, sino ante la cámara
o cualquier tipo de instrumento que permita mediar la realidad
hacia el otro que ve.
DEL DESPACHO A LOS MEDIOS
No causa extrañeza que
algunos funcionarios, actores y diversos protagonistas de la
cosa pública, la farándula, el deporte y otras
actividades, quehaceres y profesiones hayan trasladado su espacio
de trabajo desde hace mucho tiempo atrás a los medios
de comunicación, ya que de esa manera ganan presencia
en los ámbitos local y nacional, y divulgan su mensaje
a un público disperso. El famoso gabinete de prensa de
estos sujetos consiste en ganar el escenario visual, escenario
donde se ganan las batallas del futuro, pues la gente va creando
esa idea de que solo existe lo visible. Entonces, funcionario
que no está en televisión no legitima su presencia.
Lamentable, pero cierto.
Esta condición ha coadyuvado
para que los medios se conviertan en espacios de fiscalía,
juzgado, contraloría, comisaría Primero, porque
los grandes debates se llevan a cabo ahí y no en espacios
antes utilizados. Segundo, los espacios de entrevistas se han
convertido en tribunales y también en deformados centros
de arbitraje. Tercero, la ciudadanía ha hecho de los medios
un punto de encuentro para la denuncia. Cuarto, las autoridades
rinden cuentas en los medios primero y en sus instituciones después.
Quinto, el desgaste y descrédito de las instituciones
y empresas han hecho que todos miren hacia la pantalla. Sexto,
el periodista es percibido como un juez más que como un
comunicador social. Séptimo, la velocidad con que circula
y se renueva la información fortalece a los medios por
la agilidad de transmisión y cobertura. Amén.
VARIACIONES
"Los medios no pueden
cubrir todo lo que sucede y tampoco tienen tiempo para contextualizar
la vida diaria".
"Los políticos
y los individuos que buscan protagonismo y popularidad
han entendido que no existen fuera de la pantalla y de los medios".
"Los espacios de entrevistas
se han convertido en tribunales y también en deformados
centros de arbitraje".
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