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Newton en Nueva York
María Helena Barrera-Agarwal
kagarwala@earthlink.net
Para LA HORA desde Nueva York
En estos días el magno
edificio central de la Biblioteca Pública de Nueva York
(NYPL por sus siglas en inglés) estrena a sus mascotas,
los leones Paciencia y Fortaleza, completamente restauradas.
Luego de admirarlas, es posible adentrarse en el majestuoso hall,
en cuyo centro se erige un árbol de navidad sobriamente
decorado. Inmediatamente después del mismo aparece la
sala de exposiciones Gottesman. En ella se presenta hasta principios
de febrero una exhibición gratuita intitulada 'El Momento
Newtoniano: La ciencia y la creación de la cultura moderna.'.
Su conservador es Mordechai Feingold, catedrático del
California Institute of Technology. La muestra comprende la obra
de Isaac Newton y la formidable influencia de sus descubrimientos
y teorías.
Organizada en ocho secciones, la exhibición reúne
libros, instrumentos científicos y documentos varios.
Al centro de la sala se encuentran aquellos relacionados directamente
con Newton, incluyendo algunos de sus libros, cuadernos y manuscritos.
Alrededor de esa sección se despliegan otras siete, dedicadas
a las diferentes facetas de la diseminación de sus teorías
y al impacto de las mismas.
Es una recopilación efectuada con conocimiento y cuidado,
cuyo único antecedente en trascendencia puede considerarse
la exhibición 'Las Huellas del León: Isaac Newton
trabajando' presentada por la Universidad de Cambridge en el
2001. Tal institución y otras europeas y estadounidenses
han proveído material para ser presentado en la NYPL.
LOS GEODÉSICOS
A ojos del visitante ecuatoriano,
la exhibición posee una repercusión especial. En
uno de los numerosos receptáculos de cristal se encuentra
un libro de particular significado para nuestro país.
Es el 'Journal du voyage fait par ordre du Roi à l'Equateur,
servant d'introduction historique à la mesure des trois
premiers degrés du méridien.'. Su autor es Charles-Marie
de La Condamine. Se trata de la primera edición, impresa
en París en 1751, del volumen que contiene los detalles
de la misión geodésica francesa a la Real Audiencia
de Quito. Perteneciente a los acervos de la NYPL, descansa como
los otros libros de la muestra, abierta para mejor observación.
Fue en los documentos y narraciones derivadas de la misión
geodésica que la región de Quito empezó
a ser identificada como la tierra del Ecuador. La presencia de
la obra del gran francés en la exhibición expone
la proyección de Isaac Newton incluso en un detalle aparentemente
tan lejano como es el nombre de la República del Ecuador.
DISQUISICIONES Y DISCUSIONES
Newton sostuvo que el globo
terrestre era una esfera aplanada en los polos y alargada en
la línea ecuatorial. Tal hipótesis era negada por
el científico franco italiano Jacques Cassini, quien proponía
una configuración exactamente opuesta. La expedición
de La Condamine, como aquella de Pierre Moreau de Maupertuis
a Lapland, tenía por objeto el dirimir qué científico
tenía la razón.
La influencia universal de Newton es evidente en otros detalles
de la muestra. Un ejemplo es la copia de la máscara funeraria
del científico, expuesta en el eje mismo del espacio de
exhibición. Una nota cercana explica que la misma le perteneció
a Thomas Jefferson. Tal vínculo no es extraño cuando
se rememora que, en una de sus cartas, Jefferson se refirió
a Newton como uno de los tres más importantes hombres
de la historia junto con John Locke y Francis Bacon. El retrato
de otro estadounidense ilustre, Benjamín Franklin, recuerda
su alta estima para Newton, de quien aplicaría las teorías
en experimentos e investigaciones científicas.
ORBITANDO A NEWTON
Otra figura insigne relacionada
con Isaac Newton es François Marie Arouet, Voltaire. La
anécdota de la manzana, inquebrantablemente ligada a la
fama de Newton en la imaginación popular, fue hecha pública
precisamente por Voltaire en su libro "Essay on the Civil
War in France", compuesto en inglés e impreso en
1727.
Otra de sus obras sobre el tema, intitulada 'Eléments
de la Philosophie de Newton', publicada en 1738, está
también incluida en la exhibición de la NYPL. El
volumen reposa abierto de manera a mostrar su frontispicio, en
el que se observa una alegoría que incluye a Newton, Voltaire
y Mme. du Chatêlet. Esta última no solo sería
colaboradora indispensable en la redacción del volumen,
sino que traduciría al francés la obra cumbre de
Newton, 'Principios Matemáticos de Filosofía Natural',
con un versado prólogo de su propia autoría. Uno
de los maestros de Mme. du Chatêlet sería precisamente
el ya citado Pierre Moreau de Maupertuis, de geodésica
fama.
Precisamente es una copia de 'Principios Matemáticos de
Filosofía Natural' la que más atrae la atención
del público en la sección central de la muestra.
Parte de la edición primigenia editada en Londres en 1687,
el ejemplar exhibido es sin embargo único.
Para facilitar correcciones, cambios y añadiduras en la
segunda edición, Newton solicitó un volumen en
el que cada página del texto estaba precedida de una hoja
en blanco. Así, el texto impreso en latín coexiste
con las anotaciones manuscritas del autor.
LA GÉNESIS DE LA
CIENCIA
Es difícil describir
el efecto que produce el observar esas apostillas, escritas en
letraágil y distinguida, legible sin esfuerzo a pesar
de las centurias. La mente se resiste a creer que en verdad se
observa una de las piedras angulares de la ciencia, el texto
en el que la existencia de la ley de la gravitación fue
propuesta por vez primera.
Siendo Newton perfectamente bilingüe en inglés y
latín, sus glosas en los 'Principios' están redactadas
en ese último idioma.
Ejemplares de sus observaciones en su lengua materna se encuentran
también en la exhibición. Entre ellos se destacan
dos cuadernos utilizados para tomar notas durante sus estudios
en el Trinity College, Cambridge.
Sus páginas conservan minuciosas notas sobre lecturas
y experimentos a los que dedicaba su tiempo. Son ellos un testimonio
cierto del esfuerzo que desplegaba para dominar las materias
científicas de su tiempo, mismas que luego procedería
a revolucionar con su talento.
El genio de Newton no fructificó en el vacío. La
medida de su empeño ejemplificada en esas frágiles
páginas, renueva el significado de su frase célebre
más citada: "Si he visto más lejos, ha sido
porque me subí en los hombros de gigantes.". Una
de entre las muchas lecciones que la exhibición 'El Momento
Newtoniano' provee con suprema elocuencia.
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