Toni El Suizo
UNA VIDA ENTREGADA A UNIR
KARLA JARAMILLO PUERTAS
Sencillo en su forma de hablar
y de vestir. Habla español de manera fluida. Llegó
a Ecuador hace 18 años cuando el viaje estuvo planificado
para tres meses. Su vida es un ejemplo de constancia, tenacidad
y entrega a los más necesitados. Ejemplo de ello son los
235 puentes construidos en lugares donde la pobreza, el hambre
y la miseria son una constante.
Sus compañeros de colegio le llamaban el "pequeño
Gandhi" en alusión a Mahatma Gandhi, porque siempre
ayudaba, según sus conocidos, a los más desfavorecidos,
pero este comentario era "era pura boca, porque yo no hacía
nada", dice El Suizo. El "clic" se encendió
al enterarse del terremoto ocurrido en nuestro país el
7 de marzo de 1 986. Entonces emprendió viaje a Ecuador.
Sus familiares al enterarse de su decisión, reaccionaron
"muy decepcionados". La ilusión de ellos era
que se gradúe. Ahora que ven su obra "están
más tranquilos".
A las comunidades donde llegaba, preferían llamarlo Toni,
El Suizo, su apellido Ruttimann, era muy complicado de pronunciar.
Él expresa que ahí puede palpar de cerca cuanto
sufre la gente para comunicarse al otro lado del río.
Por eso empezó el gran reto, edificar puentes con cables
y tubos que sobraban de otras obras.
Muchos creerían que Toni era ingeniero civil, mecánico
o que tenía en su acervo alguna carrera afín, pero
no es así, cursó sólo hasta el sexto curso
de colegio. La pasión por lo que hace le obligó
a aprender "lo específicamente necesario para el
levantamiento de puentes de chatarra". Las lecciones fueron
impartidas por ingenieros petroleros y civiles de Ecuador.
Ruttimann ha permanecido en nuestro país 11 años.
Es el lugar donde más puentes ha fabricado y en donde
se siente más a gusto por el calor de su gente, luego
le siegue Camboya con 30 pasarelas, Colombia, Costa Rica, Honduras,
Nicaragua, México. El Salvador y Vietnam también
han sido favorecidos por sus acciones.
En el 2 005 tiene planificado
ejecutar 35 puentes más entre Ecuador, Camboya y Vietnam.
La provincia de Loja será beneficiada con el levantamiento
de 11 puentes. Trabajará en coordinación con el
Consejo Provincial en transportación de materiales.
BENDICIÓN DE DIOS
En Tailandia adquirió
el síndrome de Guillan Barré que carcome el sistema
nervioso e impide la ejecución de movimientos emanados
por el cerebro. Ello le obligó a permanecer postrado cerca
de dos años. Muchos allegados le preguntaban porque le
tuvo que pasar eso, no lo consideraban justo. Sin embargo, Ruttimann
cree que fue una bendición de Dios. Gracias a ello pudo
crear un programa donde sólo se necesita ingresar los
datos y automáticamente aparece los resultados de como
deben ser cortados los tubos, a que altura deben hacerse las
torres y demás detalles para que los puentes salgan a
la perfección. De esta manera la presencia de Toni no
es indispensable en el lugar de los hechos, solo se requiere
la información.
CAMBIADOS POR CARROZABLES
La construcción de puentes
carrozables ha obligado que los puentes de Toni, El Suizo dejen
de tener la vida útil de antaño. Por eso ha preferido
reubicarlos en otro lugar. En todo este tiempo, asegura que nunca
se ha enterado de algún accidente fatal. Para esto tiene
dos justificativos "o tenemos una tremenda estrella que
está cuidándonos todo el tiempo o la construcción
responsable ha evitado la pérdida de vidas".
COMPAÑERO DE CAMINO
Como lo manifestaba en la presentación
de su trabajo a través de slydes todo Quijote tiene un
Sancho y todo Sancho tiene una mula. Este personaje realiza su
labor junto a Walter Yánez, un soldador del Oriente quien
luego de cinco años de insistencia de El Suizo aceptó
acompañarlo en su travesía, él es el seguidor
de Toni, aunque a ninguno de los dos le guste la palabra seguidor.
Durante el tiempo que Ruttimann estuvo enfermo Yánez fue
quien continuó con la obra.
UNA HISTORIA APARTE
Mientras Toni indicaba las
diapositivas, en un extremo del salón del Consejo Provincial
de Loja, Paúl Cevallos, un joven de 21 años. Lo
observaba con admiración. Recuerda que meses atrás
cuando estaba hospitalizado en Guayaquil, librando una lucha
contra el síndrome que tuvo Toni, recibió su llamada.
Esas palabras las guarda intactas en su memoria y corazón.
El puentero le había manifestado "ponle ganas, que
esto es de paciencia".
Hasta ese momento no sabía
de quien se trataba, luego de conocer su trabajo en beneficio
de los demás y saber que un personaje como él también
padecía la misma enfermedad "le puso más ñeque
para superar el mal". Al enterarse de su llegada a la ciudad
no pudo dejar pasar por alto la oportunidad de conocerlo en persona
y recordarle su llamada.
Paúl Cevallos contrajo
la enfermedad a los 20 años. Pasó 5 días
en coma y hace 17 meses que se encuentra en terapia. Practica
la natación todas las semanas y espera recuperarse totalmente
para ingresar a la universidad. Sus músculos no reacción
del todo. En el habla su voz es entrecortada y sus movimientos
al caminar no son sincronizados. Al término de la jornada
aprovechó la oportunidad para pedir un autógrafo
y fotografiarse con Toni.
PARA HACER EL BIEN NO IMPORTA
LA religión
Su vida ha transcurrido entre
los católicos, budistas, induístas, protestantes
y musulmanes. Su referente es Mahatma Gandhi. De todos ellos
aprendió que no importaba la religión, sino como
uno vive y aplica su religión. "Lo que yo hago es
vivir según estos principios. Pero no formo parte de ningún
grupo".
Poseer y acumular bienes materiales
considera un estorbo para la vida que él lleva. "Para
tener un pedazo de tierra hay que estar ahí y cuidarla.
Yo debo ser móvil, hago bastante esfuerzo para llevar
mi vida en dos bolsos y con eso me contento".
Ruttimann lleva 18 años
construyendo puentes, de los cuales 11 permaneció en Ecuador,
luego se trasladó a Honduras, Nicaragua, Costa Rica, México,
Camboya y Vietnam
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