Solsticio, Navidad y raíces
culturales
El reloj de la vida de nuestras
culturas aborígenes estaba marcado por el tiempo de los
equinoccios y solsticios, épocas en las que la Tierra
se alinea con el Sol. Ahora, bajo el signo de cosmovisiones europeas,
la Navidad cristiana enmarca la luz de los antiguos señores
de estas tierras.
Cada 21 de diciembre, el solsticio
anuncia la época de las primeras cosechas, cuando la siembra
hecha en septiembre da sus primeros frutos. La cosecha representa
la unión de la familia y la comunidad, tiempo de convidar
a una familia a recoger la generosidad de la Pachamama. La Navidad
y el Solsticio, dos épocas que nacen con concepciones
diferentes, pero encierran mensajes similares: la solidaridad
y la reciprocidad; conceptos claves que atesoran las comunidades
indígenas del país y por otro lado la necesidad
de humanizar al mundo, deseo ferviente de toda la sociedad occidental.
El INPC ha incorporado en su
nacimiento institucional la muestra auténtica de figuras
trabajadas miles de años atrás por las manos de
nuestros aborígenes, para configurar un escenario que
convoca y articula al pasado y al presente.
Nuestras culturas antiguas
no celebraban Navidad tal como la vivimos hoy; su Navidad era
una forma de vida: el sentido de la solidaridad y la reciprocidad
era permanente, tanto entre los miembros de la comunidad, así
como con la naturaleza.
En la gráfica constan:
Una estatuilla de piedra de
la cultura Valdivia, depositada en una cerámica que sirve
de pesebre. La cultura Valdivia (4000 al 500 A.C.) fue la precursora
de la actividad agrícola, alfarera y textil, y cumplía
con costumbres y rituales en los que es evidente la relevancia
de la mujer como símbolo de la fertilidad.
La madre está representada
por una matrona de la cultura Chorrera. El soberbio padre representa
un cacique o sacerdote de la cultura Manteña, que decora
y remata un incensario o sahumador. Se completa la escena con
dos figuritas zoomorfas cuadrúpedas, la una de la Tolita
y la otra de Bahía.
La estrella está representada
por el sello trabajado por la cultura Manteña, ubicado
en la parte superior de las figuras, que nos muestra la impresionante
imaginación teocrática de nuestros
|