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Arunachala
"Si la vida es una
jornada interminable, ¿dónde está su finalidad?
Por doquier. Nos hallamos en éste palacio sin límites
al que hemos llegado. Si lo exploramos, ampliaremos nuestra comprensión
del mismo, tornándolo más y más nuestro."
(Rabindranath Tagore)
(Primera parte)
Ma. Helena Barrera-Agarwal
kagarwala@earthlink.ne
A diferencia de la cordillera
andina, donde elevaciones brotan de elevaciones, en Tamil Nadu,
India, las montañas surgen de improvisto, en soledad,
desde un suelo totalmente plano. Mirarlas por primera vez es
una experiencia única: Ellas dan la impresión de
un grupo de gigantes, emergiendo inmóviles de la vasta
planicie, congregados y sin embargo extrañamente separados.
Con sus pináculos azafranes o pardos, parecen contemplar
el cielo como esperando.
LA IBAGEN DE BRAHAMA
Entre esas montañas
se levanta Arunachala, triángulo dorado e irregular emplazado
sobre la tierra. Las escrituras hindúes la consideran
como la manifestación física - Iswara swarupa
en sánscrito -de Shiva, quien junto con Brahma y Visnú
forma la trinidad divina central al hinduismo. Arunachala constituye
un vórtice de devoción, lugar sagrado al que acuden
millones de peregrinos, dónde el fervor es un omnipresente
hecho de la vida diaria.
A primera vista, Arunachala parece ser tan sólo una montaña
más. Sin embargo, luego de un primer vistazo la mirada
del viajero no puede abandonarla. Cuanto más se la observa,
mayor es la dificultad de obtener una imagen mental certera.
Misterios reales no necesitan un velo de oscuridad para existir
- florecen a plena luz y medran allí donde todo el mundo
puede observarlos. En Arunachala un curioso efecto visual parece
germinar de la combinación de luz y barro áureo:
Sol y montaña se confunden en una imagen que permanece
más allá de la mirada.
PERREGRINAJE
Peregrinos de todo el mundo
toman parte cada día en la caminata conocida como giripradakshina
- en sánscrito giri, montaña, pradakshina,
circunvolución. Muchos lo hacen en las madrugadas, prefiriendo
el recogimiento brindado por el silencio.
El trayecto se extiende por casi dieciocho kilómetros
alrededor de Arunachala. A orillas del camino, se encuentran
múltiples lugares de reposo y de contemplación
que van desde elaboradas capillas hasta sencillísimos
altares; es posible detenerse en los mismos y ofrecer una plegaria
antes de continuar con el recorrido.
LAS MURALLAS DE ARUNACHALESWARA
Una parte de la ruta del giripradakshina
pasa por las calles de la ciudad de Tiruvanamalai, a los
pies de Arunachala. En el centro de tal urbe se halla Arunachaleswara,
el segundo templo hindú más grande de la India,
cuya arquitectura monumental está marcada por trece siglos
de continua reverencia. Sus altas murallas trazan un inmenso
cuadrilátero de granito en la falda oriental de la montaña.
En cada uno de los costados del complejo se abren cuatro puertas
gigantescas - en sánscrito raja gopuras, entradas
principales - cuyos arcos están coronados por torres piramidales.
Otras cinco puertas menores - kuti gopurams - de las mismas
características se abren dentro del templo.
En el recinto así delimitado numerosos elementos arquitectónicos
o naturales coexisten - seis santuarios mayores, capillas, altares,
fuentes, arboledas, jardines.
Uno de los lugares más impresionantes es el sala central
- mandapam en sánscrito - sitio de recogimiento
y de oración puntuado por mil pilares de granito. Los
sacerdotes a cargo del templo conducen diariamente cientos de
ceremonias individuales llamadas pujas, rituales en los
que el devoto pide a la divinidad por su salud, vida y progreso.
LA FE PROFUNDA
La fe de quienes participan
en esos rituales es palpable: Exactamente como en América
Latina, gente sencilla y humilde invoca la ayuda divina con total
entrega y sin sombra de duda.
Cualquier persona puede visitar Arunachaleswara, desde sus dinteles
hasta el sancto sanctorum, sin importar su religión,
raza u origen. La única exigencia expresa es hacerlo con
pies descalzos; a sus puertas se encuentra, como en todo espacio
considerado sagrado en la India, un pequeño pabellón
donde se depositan. Implícitamente, se espera también
que el visitante se comporte con un recato igual al que mantendría
en los lugares religiosos de su propia patria.
Cerca de la salida un gran elefante prodiga con su trompa un
gentil toque en la cabeza de los visitantes que lo deseen. Cada
uno de los así favorecidos paga unos cuantos centavosa
cambio de esa bendición de la naturaleza, respetada y
celebrada de tal modo.
TRADICIÓN MIENARIA
La tradición monástica
de la India es milenaria, parte de la vida en sociedad y profundamente
respetada. En Tiruvannamalai, particularmente, multitud de asahramas
han sido instituidos a través de los siglos.
La palabra asharama en sánscrito tiene un doble
significado. Ella alude a la tercera etapa de la vida del ser
humano, aquella que idealmente debería dedicarse a la
contemplación religiosa.
Adicionalmente y por extensión, el término asharama
indica un monasterio creado bajo la inspiración o en homenaje
a un santo hindú. Santos hindúes son usualmente
referidos con la palabra guru que en sánscrito
significa maestro, término que ha sido usado y abusado
con fines comerciales fuera de la India.
El místico misterio
Dos monasterios católicos
se han establecido en la ciudad, uno de benedictinos y otro de
carmelitas. La raigambre cristiana en Tiruvannamalai no se limita
a tal presencia: En 1952, fray Henri Le Saux (1910-1973), gran
místico francés conocido en la India bajo el nombre
de Swami Abishiktananda, vivió por algunos meses como
eremita en Arunachala. En las notas de su diario correspondientes
a ese período, publicadas bajo el título 'La Montée
au Fond du Coeur' - 'Ascensión a las Cumbres del Corazón'
- se lee respecto de la montaña:
"Un misterio reside en Arunachala. ¿Qué misterio
es éste? ¿Por qué tantas personas se sienten
atraídas por ella? [] Yo mismo he llegado hasta aquí
atravesando océanos, fascinado. ¿Por qué
este sentimiento insólito? ¿Por qué, a pesar
de todas las inconveniencias de la vida en éste lugar,
aquí me siento feliz y en paz como en ningún otro
sitio? Esta es la fascinación que ha atraído ascéticos
por siglos."
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