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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

Dachau: el primer campo nazi

Daniel Márquez Soares

Dachau es una pequeña ciudad de Baviera, al sur de Alemania. Uno puede llegar a ella en media hora de tren desde Munich. Lo que se encuentra es un pueblito próspero y tranquilo y se hace difícil aceptar que fue allí donde estuvo el primer campo de concentración creado por los nazis.

UN LUGAR CON HISTORIA

Corría el año de 1933 cuando los nacional socialistas llegaron al poder. Munich, o Baviera en general, había sido, desde un inicio, el más fuerte bastión de Adolf Hitler y sus muchachos. De hecho, allí se había legalizado el partido nazi, se había producido el primer intento de golpe de estado y allí se habían formado las temibles SS, brazo armado del partido.
Hitler puso su plan en marcha, empezando por Baviera, cuando llegó al poder. Los socialistas y comunistas seguían siendo fuertes en el sur de Alemania, así que el Führer se ensañó contra ellos. Luego de los comunistas vendrían los judíos, los católicos recalcitrantes, los homosexuales y una lista de nunca acabar.

¡DÓNDE PONER LOS PRISIONEROS!

Para lidiar con tantos prisioneros y explorar nuevos paradigmas de rehabilitación, los nacionalsocialistas empezaron la construcción de campos de construcción. Dachau fue el primero, y el plan piloto, de todos los campos. Luego vendrían Auschwitz, Treblinka, Birkenau, Buchenwald ydecenas más.
El campo de concentración no era nada nuevo. Los británicos ya los habían empleado exhaustivamente en la guerra de los Boers, en Sudáfrica. Sin embargo, los nazis lo llevaron a un escalofriante nivel de eficiencia y organización.

EL INFIERNO

Lo primero que un prisionero veía al llegar al campo era la inscripción de la puerta: "el trabajo libera". Empezaba entonces un suplicio diario. En un inicio, las barracas tenían literas pero conforme llegaban nuevos prisioneros y el presupuesto escaseaba la situación se fue agravando.
Hacia el final de la guerra, el campo tenía seis veces más habitantes de los pronosticados en su diseño. Cada mañana, los prisioneros debían formarse. Se les tomaba lista para cerciorarse de que nadie se hubiera fugado.
La custodia de los campos estaba en manos de las SS, los temibles grupos de asalto comandados por Himmler. Alambres con cuchillas, cercas, torres de vigilancia y perros hacían prácticamente imposible un escape. Muchos prisioneros prefirieron terminarlo con todo y lanzarse contra los alambres.

DETALLES SINIESTROS

Los guardias del campo eran temidos, pero los seres más viles solían ser los kappos, prisioneros que se ponían al servicio de los captores para vigilar a los compañeros.
La tortura usual por desobediencia, displicencia en el trabajo o alevosía solía ser el palo. Se colgaba al prisionero de las muñecas, con los brazos hacia atrás, hasta que se le dislocaban los hombros.
Otra tortura mucho más sutil era el obligar a los prisioneros a hacer trabajos absurdos, como cavar un hueco en la mañana y rellenarlo en la tarde.
La alimentación era criminal, por lo común un pedazo de pan duro con sopa llena de insectos.

INDUSTRIA Y DIVERSIÓN

Muchos prisioneros de Dachau trabajaban en calidad de esclavos en empresas vinculadas al esfuerzo bélico. La BMW, por ejemplo, utilizó a prisioneros para la fabricación de motores de avión, algo por lo que hasta el día de hoy pagan compensaciones al estado de Israel.
En la parte de atrás del campo, se criaban conejos de angora, cuya piel se empleaba para fabricar los trajes de los oficiales de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana.
Hacia el final del campo, donde ahora hay un convento de retiro, funcionaba un prostíbulo para los oficiales donde las prisioneras más bellas eran obligadas a trabajar.

GOEBLES Y EL 'MARKETING'

La propaganda nazi, de mano de Joseph Goebbels, mostraba a Dachau como un sano y eficiente campo de rehabilitación. En las publicaciones oficiales se veía a prisioneros bien vestidos y bien alimentados que trabajaban abriendo carreteras.
Contra lo que dice la leyenda malintencionada, los prisioneros de Dachau no eran únicamente judíos. Los semitas eran menos de un tercio de los prisioneros. Había personas de todas partes del mundo.

Los peores tiempos vinieron con los últimos años de la guerra. Un centenar de oficiales rusos capturados en la Operacón Barbarrosa fueron fusilados en un descampado al fondo. Así mismo, una epidemia de tifus barrió el campo debido a la pésima higiene y alimentación. Doscientas mil personas murieron en los doce años en los que funcionó el campus. Los cadáveres fueron cremados en un pequeño horno que funcionaba a tiempo completo. Hacia el final se construyó una cámara de gas pero hasta los sionistas más fanáticos reconocen que nunca fue utilizada.

En 1945 el ejército norteamericano llegó a los alrededores de Dachau. Luego de un breve combate liberaron el campo. Con ellos iban los famosos "irregulares de Stevens", un equipo de cineastas y periodistas que documentaron la conquista de Alemania. Conmocionados por lo que encontraron, los norteamericanos sacaron a punta de fusil a todos los habitantes de la ciudad y los hicieron ver las montañas de cadáveres bajo gritos de "mira lo que han hecho". El día de hoy, hay dos placas en la entrada del campo, en agradecimiento a las dos divisiones norteamericanas que liberaron a los prisioneros.

Ahora, el ex campo de concentración es un memorial para todos los caídos. Hay un gigantesco museo en el que se trata de explicar el ascenso de Hitler, se habla del campo de concentración y se detalla la identidad de los prisioneros. Un gigantesco monumento tiene la inscripción "nunca más" en cinco idiomas. Templos de diferentes confesiones, sinagogas, ortodoxos, católicos y protestantes, sirven para pedir por los muertos. Sobre los crematorios o en el piso de la cámara de gas, uno encuentra flores o banderas de Israel. Cada día, está abarrotado de turistas, la mayoría de ellos norteamericanos. Muchos de ellos adolecen la extraña afición de fotografiarse junto a los hornos de cremación. Hasta hoy, cierta atmósfera lúgubre inunda Dachau y hace que todos quienes lo visitan recuerden que el hombre es el lobo del hombre.
RECUADRO

Predicadores y viejos soldados

El campo se había especializado en retener a religiosos católicos polacos sobretodo. Había también gitanos, en gran cantidad, al igual que adeptos a las ideas socialistas.
Había entre los prisioneros españoles, veteranos de la Guerra Civil española, que, en su mayoría, habían sido capturados en Francia, donde vivían su exilio, luego de haber perdido la guerra.
También estaban Testigos de Jehová -a quienes los nazis no soportaban- famosos por su paciencia, resignación y ánimo sereno.

Elser, una víctima de lujo

El campo de Dachau se caracterizó por sus prisioneros de lujo que estaban ahí bajo expresa orden de Hitler.
El más famoso de ellos fue Georg Elser, quien ejecutó el primer atentado contra Hitler en 1939. Elser actuó solo y falló, porque el Führer salió diez minutos antes del local.
Elser fue capturado casi de inmediato y lo llevaron a Dachau. Hitler quería mantenerlo con vida para, una vez que hubiera ganado la guerra, ejecutarlo de forma ejemplar.
Pasó seis años en total aislamiento, en una celda oscura y diminuta, hasta que en la víspera de la rendición alemana sus captores le pusieron una bala en la nuca.

 
 
 
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