| |
Dachau: el primer campo nazi
Daniel Márquez Soares
Dachau es una pequeña
ciudad de Baviera, al sur de Alemania. Uno puede llegar a ella
en media hora de tren desde Munich. Lo que se encuentra es un
pueblito próspero y tranquilo y se hace difícil
aceptar que fue allí donde estuvo el primer campo de concentración
creado por los nazis.
UN LUGAR CON HISTORIA
Corría el año
de 1933 cuando los nacional socialistas llegaron al poder. Munich,
o Baviera en general, había sido, desde un inicio, el
más fuerte bastión de Adolf Hitler y sus muchachos.
De hecho, allí se había legalizado el partido nazi,
se había producido el primer intento de golpe de estado
y allí se habían formado las temibles SS, brazo
armado del partido.
Hitler puso su plan en marcha, empezando por Baviera, cuando
llegó al poder. Los socialistas y comunistas seguían
siendo fuertes en el sur de Alemania, así que el Führer
se ensañó contra ellos. Luego de los comunistas
vendrían los judíos, los católicos recalcitrantes,
los homosexuales y una lista de nunca acabar.
¡DÓNDE PONER
LOS PRISIONEROS!
Para lidiar con tantos prisioneros
y explorar nuevos paradigmas de rehabilitación, los nacionalsocialistas
empezaron la construcción de campos de construcción.
Dachau fue el primero, y el plan piloto, de todos los campos.
Luego vendrían Auschwitz, Treblinka, Birkenau, Buchenwald
ydecenas más.
El campo de concentración no era nada nuevo. Los británicos
ya los habían empleado exhaustivamente en la guerra de
los Boers, en Sudáfrica. Sin embargo, los nazis lo llevaron
a un escalofriante nivel de eficiencia y organización.
EL INFIERNO
Lo primero que un prisionero
veía al llegar al campo era la inscripción de la
puerta: "el trabajo libera". Empezaba entonces un suplicio
diario. En un inicio, las barracas tenían literas pero
conforme llegaban nuevos prisioneros y el presupuesto escaseaba
la situación se fue agravando.
Hacia el final de la guerra, el campo tenía seis veces
más habitantes de los pronosticados en su diseño.
Cada mañana, los prisioneros debían formarse. Se
les tomaba lista para cerciorarse de que nadie se hubiera fugado.
La custodia de los campos estaba en manos de las SS, los temibles
grupos de asalto comandados por Himmler. Alambres con cuchillas,
cercas, torres de vigilancia y perros hacían prácticamente
imposible un escape. Muchos prisioneros prefirieron terminarlo
con todo y lanzarse contra los alambres.
DETALLES SINIESTROS
Los guardias del campo eran
temidos, pero los seres más viles solían ser los
kappos, prisioneros que se ponían al servicio de
los captores para vigilar a los compañeros.
La tortura usual por desobediencia, displicencia en el trabajo
o alevosía solía ser el palo. Se colgaba
al prisionero de las muñecas, con los brazos hacia atrás,
hasta que se le dislocaban los hombros.
Otra tortura mucho más sutil era el obligar a los prisioneros
a hacer trabajos absurdos, como cavar un hueco en la mañana
y rellenarlo en la tarde.
La alimentación era criminal, por lo común un pedazo
de pan duro con sopa llena de insectos.
INDUSTRIA Y DIVERSIÓN
Muchos prisioneros de Dachau
trabajaban en calidad de esclavos en empresas vinculadas al esfuerzo
bélico. La BMW, por ejemplo, utilizó a prisioneros
para la fabricación de motores de avión, algo por
lo que hasta el día de hoy pagan compensaciones al estado
de Israel.
En la parte de atrás del campo, se criaban conejos de
angora, cuya piel se empleaba para fabricar los trajes de los
oficiales de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana.
Hacia el final del campo, donde ahora hay un convento de retiro,
funcionaba un prostíbulo para los oficiales donde las
prisioneras más bellas eran obligadas a trabajar.
GOEBLES Y EL 'MARKETING'
La propaganda nazi, de mano
de Joseph Goebbels, mostraba a Dachau como un sano y eficiente
campo de rehabilitación. En las publicaciones oficiales
se veía a prisioneros bien vestidos y bien alimentados
que trabajaban abriendo carreteras.
Contra lo que dice la leyenda malintencionada, los prisioneros
de Dachau no eran únicamente judíos. Los semitas
eran menos de un tercio de los prisioneros. Había personas
de todas partes del mundo.
Los peores tiempos vinieron
con los últimos años de la guerra. Un centenar
de oficiales rusos capturados en la Operacón Barbarrosa
fueron fusilados en un descampado al fondo. Así mismo,
una epidemia de tifus barrió el campo debido a la pésima
higiene y alimentación. Doscientas mil personas murieron
en los doce años en los que funcionó el campus.
Los cadáveres fueron cremados en un pequeño horno
que funcionaba a tiempo completo. Hacia el final se construyó
una cámara de gas pero hasta los sionistas más
fanáticos reconocen que nunca fue utilizada.
En 1945 el ejército
norteamericano llegó a los alrededores de Dachau. Luego
de un breve combate liberaron el campo. Con ellos iban los famosos
"irregulares de Stevens", un equipo de cineastas y
periodistas que documentaron la conquista de Alemania. Conmocionados
por lo que encontraron, los norteamericanos sacaron a punta de
fusil a todos los habitantes de la ciudad y los hicieron ver
las montañas de cadáveres bajo gritos de "mira
lo que han hecho". El día de hoy, hay dos placas
en la entrada del campo, en agradecimiento a las dos divisiones
norteamericanas que liberaron a los prisioneros.
Ahora, el ex campo de concentración
es un memorial para todos los caídos. Hay un gigantesco
museo en el que se trata de explicar el ascenso de Hitler, se
habla del campo de concentración y se detalla la identidad
de los prisioneros. Un gigantesco monumento tiene la inscripción
"nunca más" en cinco idiomas. Templos de diferentes
confesiones, sinagogas, ortodoxos, católicos y protestantes,
sirven para pedir por los muertos. Sobre los crematorios o en
el piso de la cámara de gas, uno encuentra flores o banderas
de Israel. Cada día, está abarrotado de turistas,
la mayoría de ellos norteamericanos. Muchos de ellos adolecen
la extraña afición de fotografiarse junto a los
hornos de cremación. Hasta hoy, cierta atmósfera
lúgubre inunda Dachau y hace que todos quienes lo visitan
recuerden que el hombre es el lobo del hombre.
RECUADRO
Predicadores y viejos soldados
El campo se había especializado
en retener a religiosos católicos polacos sobretodo. Había
también gitanos, en gran cantidad, al igual que adeptos
a las ideas socialistas.
Había entre los prisioneros españoles, veteranos
de la Guerra Civil española, que, en su mayoría,
habían sido capturados en Francia, donde vivían
su exilio, luego de haber perdido la guerra.
También estaban Testigos de Jehová -a quienes los
nazis no soportaban- famosos por su paciencia, resignación
y ánimo sereno.
Elser, una víctima
de lujo
El campo de Dachau se caracterizó
por sus prisioneros de lujo que estaban ahí bajo expresa
orden de Hitler.
El más famoso de ellos fue Georg Elser, quien ejecutó
el primer atentado contra Hitler en 1939. Elser actuó
solo y falló, porque el Führer salió
diez minutos antes del local.
Elser fue capturado casi de inmediato y lo llevaron a Dachau.
Hitler quería mantenerlo con vida para, una vez que hubiera
ganado la guerra, ejecutarlo de forma ejemplar.
Pasó seis años en total aislamiento, en una celda
oscura y diminuta, hasta que en la víspera de la rendición
alemana sus captores le pusieron una bala en la nuca.
|
|