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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

A sangre y fuego

La familia Kingman, desde el regreso del padre a su tierra, quedó, como se dice, afectada desde todo punto de vista. Vinieron duros momentos: soledad, abandono, pobreza, y cuando se está así, no son muchos los que dan una mano; peor con seis hijos; son cosas que dejan huellas y que, por supuesto, fueron decididoras para la futura militancia socialista de los Kingman, así como para su ubicación en defensa de los más pobres.
Hablemos por ejemplo del primer cuadro de Eduardo Kingman, su famoso y querido hermano mayor, quien a los doce años elaboró en acuarela en un magnífica pintura de denuncia: su retina grabó más que el paisaje externo, el interno que hería a su corazón.
¿Cuál fue el contenido de dicha pintura? A los doce años, el pequeño pintor dibujó en acuarelas el embargo que le hizo un llamado filántropo lojano sin misericordia alguna. La pintura evidencia, como idea central, desolación: en la puerta de una sala está el agiotista, se ve también un policía y el alguacil, la madre con los brazos al cielo implorando, la abuela metida debajo de una mesa, un tío huyendo por una puerta y Nicolás (nuestro personaje) "montadito en un caballito de madera".
Luego les quitaron una hacienda en el valle del Catamayo, lo que marcó las completas.
Los Kingman emprendieron un éxodo por diferentes ciudades del país en busca del sustento.

ÉXODO

Estamos hablando de los años 1920. La situación les llevó a Quito, luego a Riobamba y, por fin, a Guayaquil. Cada cual, desde muy niño, tuvo que aprender a defender la vida y su espacio; naturalmente esta defensa del sustento marcó una idea no siempre conciliadora con todos.
Eduardo llegó a ser quien fue. Nicolás, el hermanito menor, alternó su vida entre la política, la administración de personal y el periodismo; llegando a trabajar en el Telégrafo, con el señor Adolfo Simons. "Gran ecuatoriano, a quien la ingratitud ha borrado casi de la memoria", dice Nico con mucha gratitud, característica de los grandes hombres.

EL LIBERTARIO

Luego vendrá una estancia de cinco años en el Oriente, donde trabajó para la compañía Shell. Ahí pudo constatar la inmisericorde explotación de nuestro patrimonio por parte de los gringos, donde las autoridades nacionales no decían nada.
Eso y las ideas de la época lo llevaron al socialismo, al estudio de Marx, Engels, Mariategui, Ponce y unos cuantos más.
Pasó luego al CFP, dirigido por Guevara Moreno; y tuvo la desazón de conocer y tratar con el turco Asaad Bucaram, con joroba y todo, pero feroz para hacer las combinaciones políticas que terminaron sepultando al CFP y, por supuesto, todos los grandes ideólogos del partido tuvieron que salir.

EL ESCRITOR

Su coterráneo Benjamín Carrión le dedica muy serias líneas a la creatividad y corte literario de Nicolás Kingman: enmarcado en la denuncia.
Así, en 1974 aparece el libro de cuentos 'Comida para locos'. En 1982 publica 'Dioses, semidioses y astronautas'. Su pasión definitiva es escribir y leer, rasgo de lojanos.
Su personalidad, pese a los diferentes cambios que le toca vivir, no podríamos encuadrarla bajo los trazos de la aventura; más bien, los Kingman buscaron el reposo y la tranquilidad en la madurez; ya les fue suficiente con los embates nada dulces de la infancia.
Sin embargo, su literatura es denuncia, pero matizada de ternura. Nicolás es de los que cree en la amistad y respeta elamor, tanto será así que la dedicatoria de su último libro dice: "A mis hijos con amor".

EL PERIODISTA

Ahora es el Director de nuestro diario LA HORA; hombre disciplinado, acostumbra a llegar a las nueve de la mañana en punto a su oficina, donde se sumerge con vigor a su trabajo, olvidándose que tiene 87 años; con especial dedicación corrige el Suplemento Cultural de la Hora, me cuenta Jaime Barahona.
Rompe reglas, porque el Nico, fuma duro y toma su traguito, para no olvidarse que en el periodismo antiguo había que pegarse un traguito para que no haga mal el plomo de las placas en linotipos de la época manual de elaboración de periódicos.

EL GUERRERO NO ABANDONA LA ESPADA

Una vida así, con la altura de la modestia, le ubica en esa categoría de los caballeros que quisieran vivir por siempre, pues ha habido "mucha suerte con harto palo", como decía el escritor peruano Ciro Alegría, sus metas son cada vez mayores.
Persona de sangre dulce, cordial, sin poses; bueno, es también sabiduría actuar en la vejez así; pero es sobre todo cuestión de corazón.
Nicolás Kingman ha combatido a la mediocridad con la sonrisa y nunca han tenido la mezquindad de negarle a nadie la capacidad de soñar.
Sin embargo, por paradoja, parece que nada ha hecho, que nada es y que la vida que camina hacia la muerte no tiene ya ninguna esperanza; pero aquí bien precisa se ubica aquella celebre cita de Ernesto 'Che' Guevara, que dice: "Bien venida sea la muerte siempre que nuestro grito de guerra haya llegado hasta un oído receptivo y nuevas manos se tiendan para coger fusiles y se ensalce a la libertad con nuevos cantos de guerra y victoria".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador