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Ecos de amor
Victor Manuel Guzman Villena
Victormanuelguzman@yahoo.com
El lenguaje es el instrumento
de expresión conceptual por excelencia del humano, quien
se constituye integralmente desde, por y a partir del lenguaje,
ya que las cosas que podemos decir son de hecho, las cosas que
podemos pensar, los términos de nuestro pensamiento. Es
decir, el lenguaje es por naturaleza un producto intrínsecamente
dinámico, que da cuenta del proceso de desarrollo intelectual,
emocional y espiritual, y por lo tanto, es constantemente redefinido
a partir del uso social que hacemos de él.
REALIDAD INFINITA
Sin embargo existe un espacio
vedado a las palabras en el ámbito de la experiencia interior
del humano que el lenguaje no puede abarcar.
En este sentido hay que crear poesía, y así
lo ha hecho Consuelo Sánchez Mazzini, escritora guayaquileña,
radicada en los Estados Unidos desde hace muchos años,
donde es miembro activa de la Sociedad Internacional de Poetas
y Escritores Americanos y Coordinadora en el Centro de Mediación
y Conflictos en el Condado de Bronx de la ciudad de New York,
ha creado un mundo denso e intenso jugando en y sobre los límites
de la palabra, explorando su riqueza y ahondando en la potencialidad
del silencio.
Para Consuelo Sánchez la poesía es esa realidad
infinita, es un aprendizaje, un humilde aprendizaje de la realidad
sin fronteras, una disponibilidad sin la cual no hay verdadero
lenguaje ni verdadero espíritu hacia la totalidad, como
lo expresa en su poema 'Irrealidad':
Esta mente que el tiempo ha
arrebatado/ la frescura sutil de un almacenaje/ donde guardé
mis sueños y ansiedades/ resguardada está hoy por
soledades./ Soledades que viven en el alma;/ quietas, tristes,
se impregnan como garras/ convertidas en sangre de mi sangre,/
permanecen en mí sin decir nada...
INTERROGANTES TEMPORALES
La tarea de esta poeta es aclarar
para sí y para los demás las interrogantes temporales
y eternas que estén activas en la época y comunidad
a la que pertenece.
Tiene una lucha diaria, inevitable de apoderarse de la palabra
y ponerla en el contacto más directo posible con todo
lo que se siente, ve, piensa, imagina, experimenta.
Su tarea es mantener abierta la comunicación entre el
humano y su imaginación, el humano y sus sentidos, el
humano y el humano, el humano y el bien natural, el humano y
los dioses:
¡Por Dios! Que no entiendo,
cómo puede el tiempo/ cubrir los ensueños, con
falsos fantasmas/y cubrir las dulces caricias del alma/ con el
frío intenso de la soledad./ ¡Por Dios! Que no entiendo,
no sé si no es cierto/ que los sentimientos no tienen
memoria/ que sigan las huellas de una hermosa historia,/ como
estrella alegre de felicidad./ Por qué la nostalgia y
la melancolía/ Envuelven a la vida en nubes sombrías.
(Extracto del poema Por Dios que no entiendo)
DEVELAR LO OCULTO
Para Consuelo Sánchez,
la poesía aparece como medio necesario de comunicación,
en una alianza del yo y el tú... y lo libera de los espectros
que lo frecuentan. La decisión para la expresión
marca el umbral que le permite pasar de la pasividad de la roedura
interior a la actividad creadora.
La poetosa es el ser que vuelve a reconquistar, a encontrar la
palabra gracias a una ascética que se la libra con
una sagrada pretensión de su poesía cual es, conmover,
deleitar, agradar o instruir; sobre todo iluminar, es decir,
hacer visible lo oculto, develar otra realidad, la verdadera
realidad.
LUMINOSAS TORMENTA
Su poesía -y la poeta-
se enraízan en esos deslumbramientos tormentosos que han
permitido al humano elevarse desde las sombras de su sinuoso
pasado: El asombro, el amor, la fraternidad, la dignidad, el
afán de justicia, de lucidez, de libertad...
Toda cosa o criatura que habite o viva en el universo sobrepuesta
a su propia consumición, henchida de germinaciones, todo
estallido o iluminación en un cuerpo consciente o en una
solitaria y errabunda piedra espacial pueden ser también
parte o esencia de esa rara melancolía y esa pródiga
alegría íntima que muchos llaman poesía,
pero que acaso no sea más que la desconocida e inalcanzable
región de un sueño que los humanos hemos inventado:
La noche fue propicia para
soñar contigo/ bajo un cielo estrellado que me sirvió
de abrigo; / me arropé con el velo de los viejos recuerdos/
y emprendí sola el viaje saturada de anhelos./ Crucé
por el paraje de las penas de ausencia/ queriendo a cada instante
aliviar mi conciencia/ que se siente intranquila por haber olvidado/
donde enterró el escombro de un amor fracasado./ Y llegué
hasta la nube que fue la morada/ del sueño que guardaba
una ilusión amada/ llevaba de equipaje los más
bellos instantes/ como joyas preciadas de los buenos amantes.
(Poema: La noche fue propicia)
NACER DE NUEVO
Y esta mirada activa, creadora,
sólo puede alcanzarse ante un cambio de visión
del mundo, es decir, un cambio cualitativo en la forma de percepción
de la existencia: un despertar o renacimiento que manifiesta
el sentir de la integración en la totalidad o unidad cuyo
sentido último no se comprende, pero sin cuya proyección,
sin el sentimiento que uno es parte de ella, la vida parece mínima
y despojada:
Hoy supe al fin por qué
la vida empieza/ a manejar los dones de su esencia./ Hoy comprendí
que el ser y la conciencia/ pueden soñar sin anhelar respuestas.
Hoy comprendí que el ensalzar el ego/ no es nada más
que un banal apego/ de cosas materiales que sin precio/ nos dan
necesidad de un falso aprecio./ Hoy supe que la vida no es castigo/
ni anochecer oscuro, ni vacío, / si sabemos manejar el
pensamiento/ podemos controlar los sentimientos...
LA GRAN SOLEDAD Y EL PUENTE
Al igual que la poesía
de Consuelo Sánchez Mazzini, toda poesía es un
"acto gratuito, un misterio tremendo al que hemos buscado
durante años para luego sea un encuentro de las palabras
con el misterio de la vida. La poesía es un suceso, un
acontecimiento, una ocurrencia de todos los días... como
una maldición o como una bendición que nos salva
del diario morir... Vivimos una gran soledad, y la poesía
como un gesto amoroso, es un puente que tendemos entre una isla
y otra isla. Un puente entre nuestras propias vidas. La poesía
no es más que un puente que tendemos entre una soledad
y otra."
El (la) poeta hablan desde la inseguridad. No tiene más
asidero que la vida. Seguramente una voz le dice en los adentros:
La época de las causas ya terminó. Ya no puedes
aferrarte a religiones, ideologías, movimientos, ni siquiera
literarios. Se acabaron las banderas.
Pero este desengaño lo libera para luchar en otra clave
por lo que religiones, ideologías, movimientos dicen defender:
lo religioso, lo humano, lo valedero. Esa voz, que parece la
del nihilismo, podría ser más bien la voz de la
vida que desea recuperarnos.
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