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Observatorio de medios
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
PARECE DESCABELLADO, PERO
NECESARIO
Aunque para algunos sectores,
periodistas y comunicadores sociales, la idea de crear un Observatorio
de Medios es descabellada, la realidad demuestra lo contrario,
debido a la invasión flagrante de violencia, pornografía
y morbo que se transmite a través de los medios de comunicación
en la cotidianidad.
Irónicamente, los programas visuales y productos impresos
que destilan sangre, promocionan el sexo como un objeto más
del mercado y difunden el ámbito social con una fuerte
dosis de humor negro son los que registran mayores niveles de
sintonía y proyectan una rentabilidad interesante para
múltiples empresarios. De ahí, la defensa a rajatabla
de ciertos actores por estos programas que no tienen contenido
educativo y, mucho menos, un criterio claro de formación.
Nada de contenido y continente.
LOS MEDIOS
Lo anterior es importante, si se toma en cuenta que en la actualidad
los medios han dejado de ser observadores de la realidad para
convertirse en industrias protagónicas del acontecer político,
económico, social y cultural de los pueblos, pues moldean
la opinión pública y crean imaginarios sociales
sobre cualquier tema.
Este hecho se explica, porque las personas dedican un gran porcentaje
de su tiempo a consumir productos televisivos, radiales, impresos
y ahora virtuales, bajo el criterio de que solo así están
conectados e informados con inmediatez y sin limitaciones de
cobertura.
Sin embargo, bajo el escudo mal entendido de la libertad de expresión
y el libre ejercicio profesional, se transmite lo que sea más
allá de las connotaciones que tenga.
Por otro lado, la incidencia de los medios es de vital importancia
en el análisis, ya que desde hace algún tiempo
se les considera como un segundo poder después del económico
y contrapoder frente a la esfera política por la eficacia
que tienen para llegar a las audiencias, introducir mensajes,
motivar comportamientos y crear culturas de consumo, imagen y
estatus.
Esta situación contribuyó para que los 'mass media'
sean considerados más que canales e instrumentos
informativos. Hoy, las industrias culturales se han consolidado
como líderes sin cabezas visibles, porque detrás
hay intencionalidades claras de varios grupos. Unas más
implícitas que otras.
PODERES Y CONTRAPARTES
Pero si los medios son un segundo
poder o contrapoder, ¿por qué no utilizan todaslas
características tecnológicas y profesionales para
mostrar algo diferente a la propuesta totalizadora de la época
contemporánea: noticias livianas, programas de escándalo,
disfraces de supuestas investigaciones psicológicas en
los hogares, farándula con trasgresión a la intimidad,
confrontación bélica y abierta en las series como
algo normal?
Esta pregunta ha sido planteada y comentada en muchas ocasiones
y en distintos escenarios; no obstante, parece que el mensaje
no llega o no está bien dirigido hacia quienes imponen,
dirimen y planifican sobre lo que se produce, circula, vendey
emite todos los días.
A FUEGO LENTO
No se puede omitir que la pasividad
y la crisis de sentido que atraviesan las audiencias por el bombardeo
mediático y la ilusión del consumo para escalar
a la cima del estatus han creado un ambiente de letargo.
Lectores, televidentes, radioescuchas y cibernautas han tirado
la toalla antes de que suene la campana. Parece que la programación
violenta, sexista y mórbida gana espacio a fuego lento
y persuade de tal manera que las protestas al sistema solo se
concentran en los contextos económico y político,
mas no en el informativo.
Nadie ha salido a desaprobar el manejo de imágenes, textos
y palabras habladas, a pesar de que ha habido intentos por evitar
la adicción televisiva y la censura de algunos programas
por parte de organizaciones sociales.
En esa misma línea, algunos medios han creado tribunas
de defensoría del lector y otro tipo de espacios, pero
la solución no va más allá de la corrección
de gazapos periodísticos.
De otra parte, también se han perfilado lugares en la
prensa que critican a los medios audiovisuales, pero al igual
que lo anterior no pasa nada: una crítica sin posibilidades
de auscultar causas y efectos.
Hasta cierto punto, se ha pensado que la obviedad no aporta mucho,
porque se queda en la descripción. Tampoco se trata de
generar una guerra mediática, sino de lograr el mejoramiento
de los procesos comunicativos, bajo el objetivo de realizar productos
de calidad, enmarcados en tres ejes: educación, información
y entretenimiento.
FALTA DE PROFESIONALISMO
Otro hecho que agudiza el problema
es la falta de profesionales dentro de los medios e instituciones
relacionadas con el área.
En la mayoría de casos, se ha creído que la riqueza
de la información radica en el manejo de la cámara,
la grabadora y el micrófono, dejando lo más esencial
a la deriva: el contenido.
¿Será que siempre están los que no son,
o, que son los que nunca están? Es indudable que esta
interrogante abre la polémica sobre la validez del empirismo,
sin perder de vista que esta situación tiene una carga
histórica, pues la mayoría se ha hecho en las trincheras.
Entonces, ¿dónde quedan las universidades y centros
de formación superior? ¿Por qué no se han
renovado los paradigmas comunicacionales y los eternos de siempre?
Desde otra perspectiva, el privilegio y entronización
de la imagen también ha reconfigurado el manejo de los
medios, pues la fotografía fija y en movimiento han ganado
terreno en el periódico, la televisión e Internet.
Eso no quiere decir que la letra ha perdido la batalla, porque
no se trata de una confrontación entre estas manifestaciones,
sino más bien que entramos en una era, donde la lógica
de informar y comunicar responde al uso de otros códigos
(valga aclarar que no es lo mismo informar y comunicar). Se impone
la imagen de impacto, la fotografía de choque, el ángulo
que releva lo aparente oculto y que sobrepasa el histrionismo.
EL QUINTO PODER
Como respuesta a la problemática
abordada, en octubre de 2 004, apareció en la revista
Tintají un diálogo esclarecedor sobre la realidad
de los medios.
El intelectual español Ignacio Ramonet lanzó un
dardo mordaz y supuestamente descabellado. Se refirió
al 'quinto poder', el cual consiste en la creación de
un 'Observatorio de Medios'. El director de Le Monde Diplomatique
expresó que:
" para crear este quinto
poder he venido proponiendo que se establezca un observatorio
de medios, el cual no tiene la vocación de dominar o de
ejercer un poder, sino tiene la vocación de criticar los
excesos y las imperfecciones de los medios. Yo creo que hasta
los mismos grupos mediáticos hoy día deberían
comprender la necesidad de que exista una crítica para
que ellos mismos puedan corregir sus errores".
Esta iniciativa debe convocar
a todos los sectores de la sociedad, caso contrario se
podría generar una postura excluyente.
¿CRÍTICA O
REALIDAD?
Ramonet opinó sobre
el papel de los medios, bajo el siguiente enfoque: «se
han olvidado de su misión cívica, de su misión
de servicio público preocupados por cuestiones de rentabilidad
y de provecho, pero el olvidarse de su papel hace que el público
se aleje de ellos. Además, la mayoría de los grandes
medios ya no están dirigidos por periodistas, eso era
antes, hoy están dirigidos por empresarios. En la actualidad
para dirigir una empresa periodística no hay que hacer
una escuela de periodismo sino una escuela de comercio».
Contundente, frío, pero lamentablemente cierto. Esta realidad
atraviesa el globo y responde a una tendencia del sistema. Nada
es gratuito. A pensar. Amén.
VARIACIONES
· "La creación
de un Observatorio de Medios es necesaria, debido a la invasión
flagrante de violencia, pornografía y morbo que se transmite".
· "La pasividad
y crisis de sentido que atraviesan las audiencias por el bombardeo
mediático han creado un ambiente de letargo".
· "En la actualidad,
la lógica de informar y comunicar responde al uso de otros
códigos. Se impone la imagen y el consumismo".
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