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El amauta y villca-cama
Eugenio Espejo un quiteño
humanista e ilustrado
Germán Rodas Chaves
grodas@uasb.edu.ec
Hace pocos días, el
21 de febrero, se conmemoró el natalicio del precursor
de la independencia, de la medicina y del periodismo, Eugenio
de Santa Cruz y Espejo, nacido en Quito en 1747, y de quien se
ha escrito tanto, pero no lo suficiente, y cuya memoria no puede
ser recuperada de vez en vez, sino que debe formar parte de nuestra
cotidianidad tanto más que sus enseñanzas y su
lucha libertaria siguen taladrando la conciencia nacional en
momentos en que la incertidumbre invade nuestra Patria.
ADELANTADO A SU TIEMPO
Hijo de un indio cajamarquino y de una quiteña mulata
liberta, Eugenio de Santa Cruz y Espejo, -apellido español
que suplantó al indígena que poseía-, fue
una de las figuras más importantes no solamente de la
cultura quiteña ilustrada de su tiempo, sino del pensamiento
renovador y humanista que a finales del siglo XVlll comenzaba
a extenderse por América.
Su procedencia social, que en un momento determinado pretendieron
convertirlo en un estigma, favoreció para que Espejo adquiriera
paulatinamente una conciencia crítica de su época,
actitud que se evidenció en la descarnada confrontación
que hizo del sistema educativo jesuítico que emergía
entonces como la fuente única del saber.
Su conducta intelectual, fue, -en la historia de las ideas-,
la expresión del cuestionamiento a la influencia de la
escolástica desde una postura del humanismo ilustrado,
forma de pensamiento que emergió en circunstancias en
que el criollo (descendiente de españoles peninsulares)
había empezado a controlar el proceso social del período
y cuando el mestizo entró, también, en una etapa
de ascenso.
A ROMPECINCHAS
En este entorno, cuando los
criollos demandaban de alguien que les formulara a nivel teórico
su ideología en el contexto de la diferenciación
que expresaban frente a los europeos y ante los indígenas,
Espejo irrumpió en la vida intelectual retomando aspectos
sustantivos de la cultura francesa y de la ilustración
que, por ser opuestas a la cultura escolástica y española,
propiciaron la argumentación de ideas indispensable para
la coyuntura provocando, a contrapelo, la indignación
en los chapetones que en más de una oportunidad intentaron
alejarlo de Quito.
Las obras de Espejo 'El Nuevo Luciano de Quito', 'Marco Porcio
Catón' y 'La Ciencia Blancardina', constituyeron una crítica
mordaz a toda la ciencia quiteña de finales del siglo
XVlll, pero ante todo expresaron el armazón de una nueva
racionalidad que no solo abarcaba el ámbito de lo cultural
y académico, sino, ante todo, que expresaba la nueva visión,
en lo político y social, que comenzaba a desarrollarse
en el país, a partir de construir una identidad distinta
a la que había prevalecido por imposición de la
metrópoli.
Espejo formuló así las necesidades teóricas
de la nueva clase emergente, los criollos, la cual paulatinamente
fue asumiendo suficiente fundamentación económica,
social y cultural para aspirar el poder político.
CON TODO EN CONTRA
En medio de esta realidad Espejo
desarrolló el concepto, -como nos lo dice el estudioso
Samuel Guerra Bravo-, referente a que "la lucha por una
nueva racionalidad había llegado al momento de la autoconciencia
y de la autovaloración", ante cuya circunstancia
la fundación de la Sociedad Patriótica apareció
como un instrumento idóneo para cumplir dicha finalidad
y, como vocero de tal Institución y propósitos,
fue creado el periódico que el propio Espejo fundara y
dirigiera bajo el nombre de "Primicias de la Cultura de
Quito", cuyo séptimo y último número
circuló el jueves 29 de marzo de 1792 en medio de una
crisis de las estrategias que Espejo había concebido para
fomentar la idea de la restauración de la Patria, y, fundamentalmente,
debido a que el pensador quiteño había evolucionado
en sus conceptos políticos hasta el punto de pensar que
el sistema monárquico se constituía en un lastre
para "la salvación nacional".
TODO REDENTOR TERMINA CRUCIFICADO
Los nuevos conceptos políticos de Espejo fueron entonces
difundidos mediante el sistema de pasquines, los cuales fueron
colocados en lugares públicos y destinados, según
los informes oficiales de la época a "alucinar a
la plebe procurando su sublevación".
En efecto, Espejo había comprendido que la construcción
de un nuevo orden social pasaba por el desarrollo de un modelo
en el que los ciudadanos pudiesen darse su propio gobierno. Esta
propuesta, que daba cuenta de los afanes libertarios de Espejo
fue detectada por la Presidencia de la Audiencia y ante la comprensión
de los objetivos transformadores de Espejo fue apresado, -junto
a su hermano Pablo-, en febrero de 1795.
Eugenio de Santa Cruz y Espejo abandonó la prisión
en diciembre de aquel año para morir, después de
una larga y penosa enfermedad que le había consumido en
prisión. Contaba a penas con 48 años de edad.
EL VUELO DEL CÓNDOR
Empero, Eugenio de Santa Cruz
y Espejo, no debe ser recordado tan solo en los perfiles que
he reseñado en estos trazos. Su figura, además,
trasciende el campo de la ciencia.
Su libro 'Reflexiones', tratado extenso para preservar a la población
de la viruela, constituye, además, una observación
critica del estado higiénico y sanitario de la ciudad
de Quito, logrando establecer las posibles causas de la propagación
de las enfermedades contagiosas e inclusive esbozando planes
para evitarlas.
Al decir de eminente investigador Rodrigo Fierro, Espejo fue
un adelantado de la bacteriología, de las observaciones
biopatológicas y de la salud pública.
La vasta producción de Espejo, su desarrollo intelectual
e ideológico tuvieron sustento, ciertamente, en su formidable
talento, en su aprehensión por los problemas fundamentales
de la época, pero es indispensable señalar que
su vocación por la lectura contribuyó a la formación
de su recia personalidad intelectual.
A vuelo de cóndor
· Graduado de Medicina
en 1767 y poco después en Jurisprudencia y Derecho Canónico.
Autodidacta y políglota, dueño de la mayor biblioteca
privada de la época en su país con 4.000 volúmenes.
· Fundador y Director
de la Biblioteca Nacional, iniciada con los 40.000 volúmenes
que dejaron los jesuitas a su expulsión del Reino.
· Fundador de la
Escuela de la Concordia, llamada más tarde Sociedad Patriótica
de Amigos del País.
· Fundador del
primer periódico, 'Primicias de la Cultura de Quito'.
SUS OBRAS
· EL NUEVO LUCIANO (1779)
· MARCO PORCIO CATON
(1780)
· LA CIENCIA BLANCARDINA (1780)
· EL RETRATO DE GOLILLA (1781)
· REFLEXIONES ACERCA
DE LA VIRUELA (1785)
· DEFENSA DE LOS CURAS
DE RIOBAMBA (1786)
· REPRESENTACIONES AL
PRESIDENTE VILLALENGUA (1787)
· DISCURSO INVITANDO
A LOS QUITEÑOS AFORMAR LA ESCUELA DE LA CONCORDIA (1789)
· PRIMICIAS DE LA CULTURA
DE QUITO (1792)
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