Un desenfoque de género:
El Premio Manuela Sáenz
Raquel Rodas Morales
Todos los años con motivo
de las fiestas de Quito el Municipio del Distrito Metropolitano
concede una serie de reconocimientos a las personas que han aportado
de manera significativa a la cultura de la ciudad y del país.
En este marco se instituyeron varios premios destinados a destacar
las mejores obras publicadas en el Distrito Metropolitano.
Uno de esos premios fue el
'Manuela Sáenz' que se concedía a las obras de
"investigación sobre la mujer". Desde entonces
se premiaron las siguientes obras: 'Crónica de un sueño
'Mama Dulu Cacuango Huiñaui Causi Yuyashca' de Raquel
Rodas, 1989; 'Entre los límites y las rupturas', CEPLAES,
1992; 1994; 'Manuela Saénz, presencia y polémica
en la Historia' de Ximena Narváez Yar y María Mogollón,
1997; 'Mujeres e Imaginarios' de Ana María Goetschel,
1998; 'Imaginarios Urbanos y Violencia Intrafamiliar' de Gloria
Ardaya y Miriam Ernst, 2000; 'Negra y Esmeralda' de Lourdes Camacho
Zambrano, 2002. En el año 1994 se adjudicó el premio
a Jaime Breilh por la obra 'Género, Poder y Salud' y una
mención especial a 'El Muro Interior' de María
Cuvi y Alexandra Martínez.
DESESTÍMULOS
Sin duda, el Premio Manuela
Sáenz constituyó un importante estímulo
a la producción femenina en el campo del ensayo. Sin embargo,
el hecho de que en algunos años el concurso se declarara
desierto por no existir un mínimo de tres obras participantes
indica que la actividad intelectual de las mujeres que se dedican
a la investigación y al ensayo necesita aún muchos
estímulos y condiciones apropiadas para manifestarse y
desarrollarse, o que el premio Manuela Sáenz no está
adecuadamente promovido entre ellas.
Por lo mismo, llama la atención
que el Concejo Metropolitano de Quito a través de la ordenanza
104 del 6 de octubre de 2003 haya modificado el espíritu
de la convocatoria al premio Manuela Sáenz ampliando el
acceso a "la mejor obra, sea de ensayo o investigación
científica, en temas de género".
Bajo esta nueva designación
el último año (2004) se adjudicó el premio
a Pedro Artieda con la obra 'La homosexualidad masculina en la
narrativa ecuatoriana', dejando de lado una excelente obra de
investigación sobre genealogía femenina: Juana
Miranda, Fundadora de la Maternidad de Quito, de la historiadora
Mariana Landázuri.
PUREBAS AL CANTO
El Jurado, para el premio 'Manuela
Sáenz' estuvo compuesto por tres mujeres: una académica
de la Universidad Andina y dos liderezas del movimiento de mujeres.
Una de las últimas en una carta enviada a la Dirección
de Cultura expresa que la obra 'Juana Miranda, Fundadora de la
Maternidad de Quito' reúne los requisitos para ser declarada
la mejor obra de este concurso, pues es una investigación
mucho más sistemática y menos especulativa... que
además muestra las realidades de la época en que
le tocó vivir a la heroína y las graves limitaciones
de las féminas en los ámbitos de la educación
y de la actividad pública. Siguen más observaciones
elogiosas a la obra de Landázuri y termina diciendo que
la obra de Artieda es "una digna contrincante".
Con dos votos contra uno, el
veredicto final señala que el texto de Artieda es un "texto
transgresor" que aborda un tema considerado tabú
en la sociedad y que rebela "un esfuerzo por poner en diálogo
la literatura, el psicoanálisis, la lingüística,
la cultura".
¿Por qué discutir
sobre la concesión de este premio? No se trata de un cuestionamiento
a la calidad literaria del libro. Tampoco a la temática
aunque a decir verdad ya no es un tema tabú. Es más,
la homosexualidad masculina ha generado espacios y redes de solidaridad
imprevisibles en poco tiempo. Lo que no pasa con la discriminación
a las mujeres que por razones menos abruptas siguen ausentes
o desvalorizadas en muchos campos.
ÁNGULOS IMPREVISTOS
· El género
se ha vuelto un concepto ambiguo, neutro.
· En muchas ocasiones
renueva las prerrogativas masculinas.
· A pretexto de
no 'excluir' a los hombres, las mujeres se quedan nuevamente
fuera.
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