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El arte de hacer política
La cultura de la renovacion
política
Germán Rodas Chaves
grodas@uasb.edu.ec
Desde 1830 la República
Oriental del Uruguay adoptó su primera Constitución
de tipo unitario y en dicho entorno se configuraron dos partidos
políticos que han marcado la vida política uruguaya.
De un lado surgió el partido Colorado, de corte liberal,
en tanto el otro partido fue denominado como Blanco y tuvo desde
su inicio una clara orientación conservadora. El partido
Colorado gobernó desde 1848 hasta 1958 y desde entonces,
-especialmente debido al ascenso político de las fuerzas
progresistas y de izquierda-, los dos partidos tradicionales
se han turnado en el poder o han gobernado conjuntamente.
Debido a esta realidad en las
elecciones de 1999, Tabaré Vazquez obtuvo el 44 por ciento
de la votación pero no pudo llegar al gobierno puesto
que el estatuto electoral establecía que para ganar la
Presidencia de la República era menester que una candidatura
obtuviera en la primera vuelta electoral el 50 por ciento más
uno de los votos. En caso contrario, como ocurrió hace
cinco años, se debía optar por una segunda vuelta
electoral. En las referidas elecciones de 1999 la candidatura
colorada llegó en segunda posición a la denominada
segunda vuelta electoral y para hacerse de la victoria recibió
el apoyo incondicional del partido Blanco. Esta circunstancia
obligó al Frente Amplio que estableciese como objetivo
central ganar en la primera vuelta electoral, como efectivamente
ocurrió en octubre del 2.004, lo cual permitió
que el socialista Tabaré Vazquez, en su tercer intento,
se posesionara como Presidente de la República oriental
del Uruguay el 1 de marzo del 2005.
LA RESTAURACIÓN
El triunfo de Vázquez,
empero, no solamente responde a la búsqueda de alternativas
frente al bipartidismo que ha experimentado Uruguay a lo largo
de su historia, es, además, el resultado de un proceso
de restauración política e ideológica que
experimentaron los sectores alternativos uruguayos, asunto que
en estas líneas deseo remarcar toda vez que la cultura
de la renovación y el cambio, -evidenciada en estos años
en los países del cono sur del continente-, ha contribuido
significativamente para que se proyecten, desde lo propositivo,
nuevas opciones frente a la crisis estructural que ha provocado
la globalización del neoliberalismo,
El largo y difícil camino de la unidad del pueblo uruguayo,
detrás de un proyecto alternativo, tuvo su punto de inicio
en 1965 cuando se constituyó la Convención Nacional
de Trabajadores, es decir cuando se unificó al movimiento
obrero en una sola organización de masas. Posteriormente,
el 5 de febrero de 1971, nació el Frente Amplio en donde
los La figura del General Liber Seregni fue trascendente en esta
tarea y su rol, como fundador del Frente Amplio, siempre fue
valorada por los hombres y mujeres que, paulatinamente, se fueron
sumando a la cita democrática que dicho movimiento propició
a lo largo del país.
LAS DICTADURAS
Cuando el 27 de junio de 1973
el hasta entonces Presidente constitucional Bordaberry se declaró
dictador del Uruguay, el Frente Amplio fue sometido a una serie
de persecuciones y muchos de sus dirigentes fueron confinados,
realidad esta que no le impidió el trabajo, - a veces
clandestino-, para acumular fuerzas y organizar al pueblo, circunstancia
que se volvió crítica cuando los militares en 1976
asumieron el control directo de la dictadura en medio de una
serie de arbitrariedades que afectaron los derechos de los uruguayos,
al extremo que la dictadura, a pretexto de combatir la guerrilla,
propició una escalada de represión que indignó
la conciencia libertaria de los hombres del continente.
No obstante lo referido, cuando el 27 de noviembre de 1983 el
Frente Amplio organizó un extraordinario acto de masas
en Montevideo, quedó en claro que sus organizaciones componentes
no habían claudicado ni se habían amilanado
frente a las dificultades del periodo y que, por el contrario,
se había consolidado como una fuerza alternativa, al punto
que en el llamado retorno a la democracia, -cuando fue electo
Presidente Julio María Sanguinetti-, tuvo una importante
votación de la mano de su entonces candidato Presidencial
el General Seregni, a quien Tabaré Vázquez dedicó
su triunfo el 31 de octubre del 2.004.
LO COMPLEJO DE LO DIVERSO
Desde la nueva etapa institucional
uruguaya el Frente Amplio fue creciendo en la conciencia y en
el corazón de su pueblo y aquello fue posible no solamente
porque logró constituirse en una fuerza de ruptura del
bipartidismo, sino debido a la demostración evidente de
sus fuerzas integrantes por consolidar la unidad de la tendencia
política que representa y, especialmente, gracias a que
fue capaz de dar cuenta en su propuesta programática del
complejo mundo de lo diverso que experimenta su Patria, lo cual,
además, supuso toda ruptura con cualquier forma de dogmatismo,
de sectarismo y de vanguardismo.
LOS SUEÑOS
La cultura política
de la renovación ha permitido que en el Uruguay se involucren
los empresarios, los sectores productivos, los más amplios
grupos sociales y las fuerzas políticas progresistas en
una tarea común que tiene como objetivo la redención
colectiva, ejemplar esfuerzo que nos permite vislumbrar que la
tierra de Eduardo Galeano y de Mario Benedetti camina hacia la
consecución de los sueños y de las expectativas
del hombre y de la mujer comunes, aquellos que sin convocatoria
organizada festejaron a lo largo y ancho de la República
Oriental del Uruguay no solamente el triunfo de Tabaré
Vázquez, sino el inicio de un camino en el que todos son
responsables de sus logros y, especialmente, de cualquier fracaso.
En el marco de la innovación creadora que privilegia la
democracia participativa, que rescata la defensa de la soberanía,
que favorece la integración y que atiende el desarrollo
cultural, Uruguay es una vitrina abierta al nuevo mundo de lo
posible.
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