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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

La mantilla española, más allá de la Semana Santa

Pilar Alvarez Areces
llarinalvar95@hotmail.com

Se trata de una prenda que acompaña al vestir esencialmente española. Su uso comenzó a extenderse ya en el siglo XVII, aunque fue durante los reinados de Carlos III y Carlos IV cuando su difusión alcanzó mayores cotas. En las ciudades eran las majas las encargadas de lucir hermosas mantillas de diversos colores que sujetaban en la parte superior de la cabeza con altas peinetas o tejas.
Durante el reinado de Fernando VII las mujeres pertenecientes a la clase social alta eran las encargadas de lucirlas. Aunque en los comienzos los materiales empleados para su confección fueron fundamentalmente el paño y la seda. Estas mantillas fueron progresivamente sustituidas por las de blonda -encaje de seda fina que puede hacerse con bolillos y aguja- o encaje sobre tul. Este último fue un trabajo destacado de la artesanía española que contribuyó de manera notable al desarrollo de la manufactura de mantillas, en algunos puntos de España.

Parece que la tradición de los encajes llegó a España a través de los árabes aunque la posibilidad de que llegaran por el Mediterráneo desde Venecia también se baraja.
Los primeros encajes españoles se hicieron a la aguja y llegaron a Flandes en el siglo XVI con la dominación española. Los flamencos (neerlandeses) a su vez, proporcionaron la técnica de los encajes de bolillos.
España exportaba ya lo que se conoce con el nombre de Punto de España y que consistía en un punto de festón trabajado con hilos de seda de varios colores sobre hilo de oro o plata, que daban como resultado bellísimos encajes policromos que ya se trabajaban en las juderías de Toledo durante los siglos XII al XIV, y que resultaron ser muy apreciados en Francia e Inglaterra a partir del siglo XVI.

SU USO EN LAS CONMEMORACIONES RELIGIOSAS

En España y en ibero América desde hace ya bastantes años, las mujeres lucían el Jueves y Viernes Santos, la mantilla negra en señal ineludible de luto por la muerte de Jesús. En esos tiempos quedaba sumido en un profundo silencio en esos días. La radio sólo emitía música sacra y los bares y demás lugares de ocio permanecían cerrados. 
La tarde del Jueves Santo y el Viernes Santo, era tradición visitar los Monumentos al Santísimo Sacramento que con esmero y extraordinario sentido de la estética se erigían en diferentes iglesias y conventos. Era fácil ver transitar por las calles del centro de la ciudad a mujeres ataviadas con la mantilla negra de encaje y su correspondiente peineta de carey para visitar los Sagrarios.

TULES Y VELOS

Según el diccionario de la Lengua Española, la mantilla es una prenda femenina, generalmente de encaje, tul o seda, con guarnición o sin ella, que cubre la cabeza y a veces parte del vestido. La mantilla es una prenda tradicional española, que tiene una especial raigambre en Andalucía.
Es una variante del velo que desde antiguo usaban las mujeres para acudir a las celebraciones religiosas. La mantilla adquiere su mayor significado durante la Semana Santa. Es una pieza que ha tenido una evolución muy antigua.
En el libro 'El tejido artístico en Castilla y León desde el S. XVI al XX', nos señalan datos históricos donde nos podemos remontar a la cultura Ibérica como origen de la mantilla española. 

RITOS Y TOROS

A mediados del siglo XVI las encajeras catalanas eran especialistas en labrar tocas y mantos de reina (otra evolución de la mantilla).
Fue en el siglo XIX cuando se impulso la mantilla grande toda hecha de encaje, introduciéndose la mantilla blanca, en contraste con la negra que había sido la que tradicionalmente se había impuesto.
La mantilla corta se lleva a los cultos cotidianos de la iglesia, reservándose la mantilla grande para los días de Semana Santa. La mantilla blanca y de madroños es propia de ir a los toros. 
A partir de la segunda mitad del siglo XX la mantilla decae notablemente en su uso, aunque aún se sigue viendo en Semana Santa, bodas, funerales y otras ceremonias de aparato.

MANTILLA VS. SOMBRERO

De paño y seda al principio no tardaron estos tejidos por las mantillas de blonda y encaje. Pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se generalizó su uso por las damas, pues hasta entonces la mantilla era utilizada casi exclusivamente por las mujeres del pueblo.
Sería durante el reinado de Fernando VII cuando empezaron a utilizarla por primera vez las mujeres de elevada condición. Ya en el siglo XIX la mantilla adquiere especial relevancia como tocado distinguido de la mujer española. La reina Isabel II gran aficionada a los encajes, impulsó en gran manera el uso de la mantilla.
A partir de 1868 el uso de la mantilla se abandonó siendo sustituido por el uso del sombrero en algunos lugares, con excepción de Andalucía y Madrid.

LA CONSPIRACIÓN DE LAS MANTILLAS

Durante el reinado de Amadeo de Saboya y su esposa María Victoria se produjo un hecho que fue conocido como 'la conspiración de las mantillas'. Las damas de la nobleza se manifestaron por las calles madrileñas llevando en lugar de sombreros la clásica mantilla y peineta españolas.
En esta época el uso de la mantilla fue quedando relegado a las conmemoraciones y actos, especialmente los de Semana Santa.
Hoy nuevamente recobra vigencia, especialmente en los actos sociales y de conmemoraciones cívicas a través del uso por la Casa Real y las grandes firmas del diseñadores de modas.

TECNICAS
 
Existen varios tipos de técnicas a la hora de realizar una mantilla:

La mantilla mecánica es la que se ha realizado toda ella a máquina y, aunque algunas imitaciones se logran notablemente a la mantilla de blonda, la persona experta y especializada en el arte del encaje sabe distinguirlas perfectamente. 
 
La técnica de la blonda, se utilizan dos tipos de seda: una hebra lasa, para los elementos de adorno; otra de hilo fino y retorcido, seda granadina, para la realización de fondos y puntos de adornos. El punto técnico utilizado para los nutridos es el llamado encaje de bolillos.
 
La técnica blonda bordana o encaje granadino, es un encaje a la aguja. Se hace sobre tul mecánico con técnica de zurcido, imitando en gran medida a la textura del encaje en bolillos de blonda.

 
 
 
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