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Juan Pablo II, ícono
de los tiempos
Para Juan Pablo II el trabajo
es grandeza espiritual y material, se identificó con los
trabajadores porque él también fue uno de ellos.
Oswaldo Rivera V.
La Iglesia Cristiana Universal,
hace algunos año, proclamó el día del Papa
Juan Pablo II, Karol Wojtyla, nacido en Wadowick -Polonia-, el
18 de mayo de 1920, por haber sido elegido Sumo Pontífice
número 264, el 16 de octubre de 1978 y por su obra trascendental
y humana en el concierto de los pueblos.
La presencia de Juan Pablo en Ecuador derramó importantes
beneficios identificándose con la concienciación
de los problemas del mundo al determinar argumentos sólidos
para los caminos de redención divina y terrena. Antes
y en estos días de su muerte, sus prácticas e ideales
reafirman y ramifican postulados de justicia social.
Su obra poética 'Signo de Contradicción', su encíclica
papal 'Rerum Novarun' y sus ideales peregrinos, justifican sus
mensajes contra la injusticia y sostienen la solidaridad universal
y cristina que ha dado lugar a cambios profundos en las sociedades
para evitar la contradicción, los ilícitos económicos,
crímenes, violencia, los fanatismos políticos y
la pornografía, remarcando "que frecuentemente se
violan la honestidad y la justicia en la vida económica,
se gastan altas sumas de dinero en armamentos, mientras millones
de pobres luchan para satisfacer sus necesidades vitales. El
alcohol y la droga infligen graves daños a los individuos
y a la sociedad", manifestó enérgicamente
en sus viajes.
EN ECUADOR
El Papa con motivo de su visita
a nuestro país, se refirió a la juventud comprometiéndola
a entrega la vida por los demás, a practicar acciones
con amor, a emplear el vigor juvenil para la construcción
de una nueva sociedad, a renunciar a la violencia por la fraternidad
y a sembrar justicia, verdad y paz. Saludó a los medios
de comunicación ponderando la misión delicada y
solicitando objetividad incorruptible y el respeto por la dignidad
de las personas y sus derechos.
Juan Pablo indica que "debe ser reconocida en este campo
la libertad de opinión y expresarse conforme los dictados
de la recta conciencia. Pero de ahí deriva también
que un adecuado marco de libertad sea imprescindible para el
vigor y el servicio eficaz de la comunicación social".
EVANGELIZACIÓN Y
CULTURA
De importancia fue la homilía
sobre los 450 años de evangelización del Ecuador.
El público ecuatoriano de entonces quedó maravillado
por el registro histórico de evangelización que
hiciera el Papa incluyéndose el pedido de perdón.
Habló de los desafíos y dificultades y acentuó
en que las "generaciones han ido pasando sobre esta tierra.
Una generación ha transmitido a la otra la luz de Cristo
que durante cuatro siglos y medio ha iluminado el caminar del
Pueblo de Dios del Ecuador".
Exaltó al mundo de la cultura al hablar con los intelectuales
ecuatorianos. Hizo alusión a la conciencia religiosa,
a la perduración vital del pasado y el espacio social,
cuyos valores culturales fecundos y creadores fueran reconocidos
por la más alta autoridad de la iglesia católica.
Manifestó que la cultura es amor: puede ocultarse Dios
en la mente pero se revela en el espíritu del hombre guiándolo
por los caminos de la superación y engrandecimiento de
sí y de los demás. Pidió que se retire la
dictadura del materialismo económico y se cuide el ámbito
ecológico.
EL TRABAJO Y LOS INDÍGENAS
Para Juan Pablo II el trabajo
es grandeza espiritual y material, se identificó con los
trabajadores porque él también fue uno de ellos.
"Me duele -dijo- que los pobres sufran por las crisis económicas;
urge sensibilizar a los fieles y romper las distancias entre
pobre y ricos. En nombre del evangelio convocamos a un esfuerzo
sin descanso para que la sociedad sea más justa y humana".
Frente a más de 300 mil indígenas de la Sierra,
Costa y Oriente manifestó que conoce de sus problemas
y sufrimientos, "seréis respetados como personas
y ciudadanos. La iglesia hace suya esa aspiración".
Cuando Juan Pablo miró los rostros indígenas en
medio del silencio, sintió elevarse un grito ancestral
semejante a los Andes.
MENSAJE DEL 23 DE OCTUBRE
El recuerdo de su presencia
y el mensaje de esta fecha merece reflexión permanente
dentro de los más serios imperativos de la época.
Su corazón cristiano depositó paz, libertad y redención,
ello nutre a la comprensión social, a las autorrealizaciones
para que sean efectivas en la realidad que vivimos.
SE pide cambio de mentalidad para establecer principios éticos
y fuerza productiva que posibiliten acciones de equilibrio económico
llenas de amor, independencia de juicio, coraje para sostener
las ideas propias con libertad, justicia y respeto a las leyes
y derechos.
Juan Pablo II dejó lecciones de amor social, paz y fe,
describiendo al hombre en sus claras dimensiones de esperanza
y redención, sacrificio y verdad. Profundizó en
el ser que trabaja, sufre y se defiende sujeto al eco de su propia
voz, situado acaso entre Dios y la persona, talvez, acorralado
y víctima de sus propios hermanos.
Juan Pablo II enseña que queda el anhelo de solidaridad
y la acción lumínica, por eso su mensaje alimenta
el espíritu de pobres y de ricos: indígenas, blancos,
negros y de aquellos que nos gobiernan. La personalidad de Juan
Pablo continuará recorriendo y trazando caminos de justicia
y libertad para que todos reciban salud, educación y pan.
El mundo llora su fallecimiento porque su vida continuará
permanentemente agregando nuevas disposiciones en bien de la
humanidad y sobrevivirá en nosotros, junto a sus lecciones
y obras trascendentes.
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