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La cultura de la fama
Espectáculo y farándula
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
En la actualidad, la agenda
mediática se reduce, paulatinamente, al espectáculo
y la farándula. El show y la vida de los 'ricos y famosos'
se superponen a las problemáticas nacional e internacional.
Bajo esta lógica (sin lógica), varios medios de
comunicación privilegian lo ligero, banal e intrascendente
en macro coberturas que se escapan de la racionalidad occidental.
Es decir, el oscurantismo que tanto fue combatido desde la Ilustración
ahora es auspiciado por publicaciones, programas de radio y televisión
que ganan adeptos, porque ponen al descubierto el chisme a todo
nivel.
En ese sentido, la intimidad de un artista, político,
intelectual, etc., influye más en la venta de publicidad
que un noticiero con gran andamiaje investigativo, plural y ético.
Así están en las cosas.
De esta manera, la realidad es suplantada por una cortina de
humo rosa que tiene el efecto persuasivo de hacerle creer a la
audiencia que es un lujo saber sobre la vida de sus ídolos,
héroes e iconos publicitarios, a pesar de que nunca podrán
estar cerca de ellos, cuando sí saber hasta el más
mínimo detalle de su rutina. Sobre todo, lo que concierne
a sus periplos amorosos.
De ahí que las bodas al particular estilo de Hollywood
sean todo un acontecimiento. Incluso, llegan a paralizar pueblos
y ciudades enteras, porque los fanáticos no se despegan
de la pantalla chica. Pero no contentos con ello, al otro día
compran la prensa para ahondar en los detalles que se le pudieron
haber escapado al grupo de reporteros y 'paparazzis' de los medios
masivos.
DE CARRERAS Y BODAS
Hace pocos días, el
mundo entero siguió con la boca abierta el matrimonio
del príncipe Carlos con su segunda esposa. Millares de
periodistas concentraron sus esfuerzos en cubrir un hecho que
no incide para nada en su vida y peor en la de sus países.
Sin embargo, la noticia tenía un valor especial por el
rating de sintonía que podían generar, debido al
culebrón que escribieron años atrás con
la muerte de la princesa Diana y la actual esposa del monarca.
Las historias que se entretejieron y se siguen sacando a la luz
son únicamente comparables con los capítulos pésimos
de las telenovelas venezolanas. En otras palabras, dicen mucho,
pero sin ninguna clase de contenido. Malos y buenos, villanos
y bienhechores pululan en estos paupérrimos cuentos. Pero
al final, entretienen y venden.
Ante este tipo de coberturas salen a flote algunas interrogantes:
¿los famosos son un producto más de los medios
de comunicación o los medios de comunicación son
las mejores herramientas para que los famosos se promocionen?,
¿las imágenes que vemos son el resultado de una
realidad palpable o la que nos quieren presentar los protagonistas
del espectáculo, la farándula y las maquinarias
electorales?, ¿el mundo de la imagen se impone o la ciudadanía
ha perdido el interés en temas de relevancia social?,
¿acaso hay un matrimonio secreto entre la fama y la mediación
mediática?, ¿la realidad es tan o más
rosa que como se la pinta?, ¿quién gana con la
banalidad de la información: el público, el medio
o el protagonista?, ¿las escuelas de periodismo capacitan
en el cubrimiento y análisis de información o en
el tratamiento de temas 'light'?
HISTORIA E IMAGEN
No es de extrañarse,
en estos días, que el cambio de imagen, look, perfil,
comportamiento, etc., sea parte del quehacer diario de millones
de personas en el mundo, sin que importe en ello la edad, el
género, la condición socioeconómica, la
cultura y la religión.
Todo el tiempo, la gente está cambiando su apariencia,
porque teme quedarse fuera de la corriente en cuestión
de moda, vestuario y maquillaje. Más aún, si el
sistema nos ha metido en el bolsillo la idea de la supremacía
de la imagen ante todo y ante todos. En ese sentido, la búsqueda
por una supuesta originalidad está siempre viva, a pesar
que casi todos visten, huelen y se maquillen de forma similar,
sino igual.
No obstante, el tema de la imagen no se queda solo en el mostrar
y ser visto por los demás con lo último de la moda,
ya que la historia nos da cuenta que en este tema intervienen
otros factores relacionados con una serie de comportamientos,
códigos, referentes y compromisos sociales que se aceptan
entre diversos grupos, sino veamos una multiplicidad de textos
de etiqueta y camaradería que abundan en el mercado editorial.
Dicho en otros términos, la imagen es una construcción
social que puede auspiciar ganancias y también provocar
pérdidas. Este antecedente permite comprender por qué
los medios crean un entorno complejo cuando los famosos escapan
o se salen de sus propias reglas del juego.
Antes del matrimonio del príncipe Carlos, los medios de
comunicación ingleses y otros internacionales hicieron
público el hecho de que una agencia de relaciones públicas
de amplia fama global manejaba la imagen de la actual esposa
del monarca para lograr una aceptación popular y crear
un imaginario colectivo de 'glamour', idoneidad y representación
colectiva con el afán de que se olvide el referente dejado
por la princesa Diana y borrar el sentido de pertenencia de la
gente con esta.
En conclusión, se montó un tremendo aparato publicitario
para crear una imagen a gusto y paciencia del público.
Las empresas encuestadoras jugaron un rol primario.
IMÁGENES Y SENTIDOS
Bajo lo expuesto, parecería
que la realidad gira en función de la imagen, ya que la
cultura del mirar primero, para juzgar después, se impone
y tiene la última palabra. Lo inadmisible de este manejo
es que a costa de todo se trata de re-crear a las personas y
a los hechos por intereses concretos.
¿Acaso, hablamos de un divorcio radical entre la verdadera
personalidad de alguien y de lo que esta proyecta en el ámbito
social? ¿Será que la faceta de los hechos es real
o una mera adaptación de los medios y las empresas? Por
estas razones, la incredulidad sobre lo que sucede se incrementa.
Nadie sabe si lo que mira es real, producto de una fantasía
o de un burdo maquillaje para esconder temas de trascendencia.
En la era contemporánea se manifiestan dos metáforas.
La primera relacionada con el ojo que nos ve y controla el más
mínimo de nuestros movimientos o 'Gran Hermano' y la segunda
vinculada con el 'Mito de la Caverna Platónica'. En definitiva,
todos cuidan de su imagen, porque se sienten mirados, mientras
que por otro lado, nadie se atreve a salir de este laberinto
por el miedo de quedarse fuera del sistema.
Situaciones de sumo cuidado, pues se estaría tejiendo
y consolidando un mundo aparente y no cercano a lo que ocurre
en el rincón más pequeño.
Sin duda, hay una brecha gigantesca entre lo que se transmite
y lo que pasa. Lo ideal, en este caso, sería que se representen
las escenas de la cotidianidad y no que se adapten a intereses
ocultos y mediados por afanes de poder político, económico
y social.
Tampoco se puede omitir que muchas imágenes que captan
nuestras retinas son apenas simulacros o termómetros para
medir la credibilidad, popularidad y aceptación de personas,
gobiernos, instituciones, empresas, agrupaciones y organismos
de distinto orden, etc. Entonces, ¿de qué realidad
hablamos, si todo se reduce a una articulación de formatos
y no de contenidos? Amén.
Variaciones
· ¿Los famosos
son un producto más de los medios de comunicación
o los medios de comunicación son las mejores herramientas
para que los famosos se promocionen?, ¿Las imágenes
que vemos son el resultado de una realidad palpable o la que
nos quieren presentar los protagonistas del espectáculo?
· "La realidad
gira en función de la imagen, ya que la cultura del mirar
para juzgar se impone y tiene la última palabra".
· "Todos cuidan
su imagen, porque se sienten mirados. La mayoría se niega
a salir de este laberinto por el miedo de quedarse fuera del
sistema".
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