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En honor a Rumiñahui
Modernos chasquis recorrerán
en Qhapaq Ñan
En honor al General RUMIÑAHUI,
cuyo nombre lleva el cantón cuya capital es Sangolquí,
y en un homenaje a los bravos CHASQUIS, que constituyeron el
medio de comunicación gestor de la grandeza del señorío
KITU y del imperio INKA, se realizará un evento sin parangón,
en el que un centenar de atletas ecuatorianos recorrerán
el tramo del 'Qhapaq Ñan' (Camino del Inka) que une a
las provincias de Tungurahua y Pichincha, llevando consigo un
mensaje de fraternidad nacional.
El viernes 6 de mayo, a las 04h00, la comitiva que parte de Pichincha
se reunirá en el parque Juan Salinas, en Sangolquí,,
para viajar hasta la población de Huaynacuri -cuna de
Rumiñahui-, a seis kilómetros de Píllaro
-Tungurahua-.
En ese sitio se iniciará la posta 'Chasquicuna' que, por
el histórico 'Qhapaq Ñan', considerado Patrimonio
Cultural de la Humanidad, cruzará las poblaciones de Píllaro,
San Andrés, Guapante Chico, desvío a Salcedo, puente
de Yanayacu, Salcedo, Latacunga, San Silvestre, Alaques, José
Guango Bajo, Mulaló, Piedra Chilintosa, San Agustín
de Callo, Chanchuvi, Parque Nacional Cotopaxi, Pucará
del Salitre, Cantera de Pedregal, Bocatoma de la EMAAP, Puente
del Río Talata, Hacienda Santa Rita, Valle de vilatuña,
Escuela de Rumipamba, La Moca, Cochapugro, Jutumpungo, El Vínculo,
San Juan, Selva Alegre, Monumento a Rumiñahui, Monumento
al Tiempo, hasta arribar al Estadio de Sangolquí, en donde
empezará la fiesta.
Este evento cultural, que se enlaza con la noble actividad deportiva,
fortalece lazos de hermandad, raigambre histórica, valoración
cultural y magnifica nuestra identidad; a más de promover
el interés turístico del mundo, que volverá
la mirada hacia nuestras glorias.
La inspiración y organización de este acontecimiento
responde a la iniciativa del Gobierno del Cantón Rumiñahui
y al compromiso de los gobiernos provinciales de Tungurahua,
Cotopaxi y Pichincha.
CULTURA, HERMANDAD E IDENTIDFAD
Este evento propende a llevar
un mensaje de hermandad, identidad y libertad por medio de los
chasquis a todo el Ecuador, a través del Qhapaq Ñan,
portando el emblema de la cruz andina, que representa a las cuatro
partes del mundo que integraron al Tawantinsuyu.
Asimismo, este acontecimiento integrará a organismos privados
y públicos -acción que se replicará en el
futuro con mayor intensidad en todo el país- para solidificar
y proyectar al mundo nuestra cosmovisión, representada
por medio la ceremonia de integración que se realizará
al inicio, en un tramo especial y al final del recorrido.
Y, engrandecer en la medida que obliga la justicia la figura
y vida de nuestro héroe nacional: el general RUMIÑAHUI.
LOS CHASQUIS
Dentro de la intensa y extensa
historia prehispánica, encontramos aportes a las artes
y a las ciencias, valores culturales y óptima organización
social. Mucho de esto -que debe ser rescatado- fue borrado y
escondido por los invasores europeos.
Y, en ese escenario, se mueven protagonistas que constituyen
un referente de nuestra nacionalidad e identidad. Lo dicho hace
que, en pleno siglo XXI, reconozcamos las costumbres, que denotan
el poderío físico de la etnia indígena.
Uno de los hechos que llama la atención es la forma de
comunicación que tenían los pueblos prehispánicos
a través del camino real de los Inkas: los chasquis, encargados
de vencer la distancia y el tiempo, para transmitir mensajes.
Ellos constituyeron el alma misma de la comunicación en
aquellas eras.
EL GENERAL RUMIÑAHUI
"Es mejor que muramos
en seguida por sus manos, con sus armas y debajo de sus caballos.
A lo menos nos quedará este contento de haber hecho nuestro
deber como honrados y valientes", son expresiones que el
historiador español Antonio de Herrera pone en boca de
Rumiñahui.
De entre la herencia orgullosa de nuestros ancestros se destaca,
con líneas de fuego RUMIÑAHUI, general defensor
de KITU (Quito) ante la invasión española.
Antes de que Quito cayera, Rumiñahui la incendió,
escondió los afamados tesoros de Atahualpa y pasó
a cuchillo a 4.000 indios pillajes, zámbizas y collaguazos
que habían recibido a Benalcázar como liberador.
Persiguió a Benalcázar que se dirigía a
Riobamba, y retrasó en tres meses la segunda entrada de
Benalcázar a Quito.
Benalcázar dio el asalto final en el pucará de
Sigchos en Cotopaxi. Huyó Rumiñahui: cojeando y
solo, fue capturado por cuatro infantes y un jinete en las breñas
del cerro Rumiñahui.
Juan de Ampudia, El Torturador, lo sometió a brutal tormento,
pero no le sacó palabra sobre el tesoro de Atahualpa.
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