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Radio-apasionados
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
En los últimos cinco
años, varios propietarios, locutores y una peligrosa avalancha
de empíricos y aficionados en nuestro país han
desvalorizado la radio, reduciéndola a una triste caja
musical sin ningún fin ni sentido.
La creatividad en la producción de programas, segmentos
u otras alternativas es una fantasía más lejana
al mejor de los sueños de Blanca Nieves. Sobresalen, si
así se puede hablar, un conjunto de voces estridentes
que no dicen otra cosa que tres o cuatro frases desgastadas,
nombres de cantantes y títulos de las canciones de moda
con una pésima pronunciación, sin omitir el envío
de mensajes al aire entre los aficionados.
ERRORES
Uno de los factores que contribuyen
para que esta situación vaya de mal a insostenible es
la contratación de personal en los medios que no tiene
ni la más leve idea de comunicación social. Lamentablemente,
algunos sectores creen hasta ahora que tomar un micrófono,
llevar una grabadora, cargar una cámara fotográfica
y apuntar hacia el objetivo es comunicación y periodismo.
Craso error. Por eso se explica la incredulidad de la ciudadanía
hacia algunos medios, pues en vez de concienciar a través
de un marco referencial riguroso dicen cualquier cosa con tal
de contentar a una población conformista, pasiva y acostumbrada
a lo mismo.
Con el afán de ocultar lo obvio, en algunas emisoras (desconocimiento
sobre temas de comunicación) se trata de crear una programación
sin que tenga nada de programación. Es decir, se promueven
aparentes radio-revistas que comienzan con el 'hit' del momento
y terminan en los chismes de farándula como si eso nos
arreglaría en algo la vida. Todo bajo el pretexto de que
este tipo de iniciativas están dirigidas a un público
joven. Con estas acciones se subestima el grado de interés
de la juventud por temas de mayor relevancia. ¿O será,
acaso, que a todos les conmueve la vida de los tristemente célebres
de Hollywood y los protagonistas de los culebrones venezolanos
y mexicanos?
Sobre la base de estas condiciones, no es atrevido decir que
la creatividad fue llevada por el viento o que pasó de
visita. Sin embargo, la carestía de imaginación
convoca, porque la mayoría de "programas", si
así se les puede llamar, son similares. Las copias de
los formatos van y vienen. El único gran esfuerzo es colocar
los temas de mayor aceptación a cada instante, porque
así se complace a la audiencia y leer de vez en cuando
(con faltas de ortografía incluidas) algunas notas de
la prensa para "informar". ¿Informar, qué?
A CUENTA GOTAS
Este panorama responde a una
serie de factores que van desde la falta de profesionalización
del personal que trabaja en las emisoras, pasando por el bajo
salario que perciben los comunicadores en este medio hasta el
uso que algunos actores le dan. Especialmente, como tarima para
la consecución de fines proselitistas y de otro orden.
Con relación al primer punto, cabe decir que este problema
no atañe solo a la radio, sino también a la televisión
y a la prensa, ya que "siempre están los que no son
o están los que nunca pensaron". En palabras más
sencillas: el empirismo ha ganado terreno, sin que haya una defensa
por parte de los comunicadores de su espacio. "Solo caras,
cuerpos y vozarrones". Y lo demás, ¿dónde
queda?
Junto a ello está la falta de capacitación de los
comunicadores radiales. No hay un reciclaje de conocimientos
ni de técnicas. La inversión de los propietarios
es nula e inexistente en esta materia. En nuestro país
no se apuesta por el personal, no obstante y de manera contradictoria,
los grados de exigencia son muy altos. Respecto de esta situación,
saltan algunas preguntas: ¿se puede exigir calidad, cuando
no hay un proceso de mejoramiento continuo de quienes están
al frente de generar opinión pública? ¿Un
medio puede quedarse fuera de la renovación en un entorno
competitivo y caótico por el cambio constante de paradigmas,
sobre todo en materia de comunicación?
Este hueco se ha tratado de cubrir en algunos frentes con la
compra de equipos sofisticados. Con esta medida, se pensó
paliar algunos de los problemas en cuestión de nitidez
y cobertura. Pero la solución sigue siendo ingenua, porque
la tecnología no programa, moldea, informa, entretiene
y educa por sí sola. De ahí que, los cambios deben
ser de contenido y continente. La adquisición de instrumentos
no se asocia con lo moderno, pues algo que no se renueva de manera
total y solo cambia la forma sigue estático.
VOX POPULI
La corrida, por no decirlo
de otra manera, de muchos comunicadores de las emisoras obedece
al maltrato económico. Salarios bajos e irrisorios se
paga a quienes tienen la gran responsabilidad de informar, entretener
y educar. Es fácil colegir que para un sector de propietarios
no se aprecia ni valora el gran servicio que cumplen los comunicadores.
Esta causa ha provocado, como ya se mencionó, que una
serie de empíricos, novatos, aficionados y locutores de
discoteca se apropien de los micrófonos, convenciéndole
a la ciudadanía que esto es comunicación. Por favor.
A manera de leit motiv, vale aclarar que la locución es
una técnica para hablar claro y, con buena vocalización,
pero ahí se queda. Entonces, está fuera de sitio
que se asocie esta técnica con la comunicación
que es algo más vasto, complejo y cotidiano. No obstante,
muchos creen que hablar alto, fuerte y con eco incluido es una
característica esencial del buen comunicador. Por favor,
cada cosa en su lugar. Es tiempo de poner la casa en orden y
que cada cual se ocupe de lo que hace mejor, sino los resultados
son tan nefastos como el hecho de que algunos han llegado al
poder por locutar nada más.
No se puede soslayar que la escasa presencia de profesionales
en la radio ha provocado la muerte prematura de algunos géneros
periodísticos como la crónica y el reportaje. Asimismo,
la novela y el cuento. Nadie produce nada y los pocos que lo
hacen abortan las iniciativas antes de que sean concluidas. Principalmente,
por falta de apoyo e interés. En la actualidad, los productos
radiales que antaño eran tradicionales, ahora son denominados
como alternativos. Sin duda, hay que potenciar a este medio y
sacarle de donde está.
POLÍTICA COMO PRETEXTO
Muchos problemas de los descritos
ocurren también porque no hay un control ni una reglamentación
donde se establezca la entrega de frecuencias por méritos
y concursos. Desde aquí se cree que el control, manejo
y dirección de un medio de comunicación no puede
estar en las manos de cualquier persona. No es cuestión
de dinero, ni de otro tipo de recursos. Se debe tomar en cuenta
que los medios desde hace muchos años son considerados
como herramientas de educación informal, de ahí
la necesidad de tener medios de calidad.
La entrega de frecuencias, bajo un mecanismo enmarcado en la
"meritocracia", permitirá identificar y rechazar
los afanes políticos de algunos actores que han hecho
de los medios industrias electorales más que canales que
posibiliten una suerte de desarrollo. Los medios deben ser un
puente entre los distintos actores de la sociedad civil, una
posibilidad de interacción plena, un parlante abierto
a la libertad de expresión respetando la dignidad, la
diferencia cultural y los derechos humanos. Amén.
Variaciones
"La creatividad en la
producción de programas, segmentos u otras alternativas
radiales es una fantasía más lejana al mejor de
los sueños de Blanca Nieves".
"La escasa presencia de profesionales en el medio ha provocado
la muerte prematura de algunos géneros periodísticos".
"La corrida, por no decirlo de otra manera, de muchos comunicadores
de las emisoras obedece al maltrato económico".
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