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Los Forajidos
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
A pesar de que no hay palabras para honrar la gesta de los capitalinos
el pasado 20 de abril por su relevancia sociopolíticae
histórica, haremos lo posible por revivir en la memoria
colectiva la indignación de un pueblo que pide cambios
reales, no apegados a la coyuntura y, mucho menos, remendados
al mejor estilo de quien vive tapando el mismo hueco y usando
el mismo traje para todas las ocasiones. Sin duda, el fenómeno
visto desde la comunicación es muy particular y no se
parece en nada a lo ocurrido el 5 de febrero de 1997 o al 21
de enero de 2000, caídas de Bucaram y Mahuad.
A GUISA DE CRÓNICA
La madrugada del 19 de abril
superó el mejor filme de cualquier protesta callejera
realizada en los últimos 25 años. Un fenómeno
nuevo, inusual y bajo todo punto de vista atípico
se desenvolvía en las calles del centro histórico
de Quito entre gases, gritos, lamentos, vivas y afueras. Las
calles se convirtieron en un campo de disputa y también
de medición de fuerzas. Esta razón produjo un viraje
en la programación mediática en la radio, televisión
y prensa. En aquellos instantes, el rating de sintonía
no estaba en función de la pornografía barata,
el chisme o la farándula, sino en el destino del país.
La Plaza Grande, símbolo de poder, porque abriga lo político
y religioso (Palacio de Gobierno y Arzobispado), era custodiada
por varias decenas de ojos de todo el mundo. Las cámaras
de vídeo de cadenas informativas nacionales y extranjeras
hacían circular el más mínimo detalle de
manera inmediata. La telemática permitía que estemos
en boca de propios y extraños sin el más mínimo
esfuerzo. Todo era cuestión de encender la televisión
o la radio para conocer de primera mano lo que sucedía.
Para los de afuera, la única versión válida
era la de la pantalla chica y las radios. Pero, ¿qué
se ha dicho de la otra información?
Al hablar de la otra información, se hace referencia directamente
a la que circula de boca en boca, al testimonio de esquina, al
rumor de la tienda, al comentario que fluye en buses, paradas
y en otros espacios. Es decir, es aquella información
que nace de la vivencia y, que de cierta forma, está dosificada
de sentimentalismos y subjetividades. Es indiscutible que este
tipo de información aviva la conversación cotidiana,
porque el ciudadano es el mayor protagonista y no el que ostenta
cualquier puesto de alta jerarquía. Bajo esta óptica,
se podría escribir uno o mil libros sobre los distintos
relatos de "Los Forajidos". Salud.
LA MARCHA DESDE LOS CELULARES
El uso de celulares traspasó
las expectativas en las marchas, pues nadie creyó hasta
ese día que iban a servir (por fin) como herramientas
vitales de comunicación para el re-cambio del poder. Especialmente,
para las convocatorias de los días anteriores al 20 de
abril, sin perder de vista que eran una suerte de cadena mediática
desde donde se informaba el estado de los hechos. Al igual que
en la última contienda electoral de España, donde
la gente pasó la voz de votar por José Luis Rodríguez
Zapatero vía celular en rechazo a la política de
Aznar; en Ecuador los celulares sirvieron para decir "fuera
a todos", "estamos cansados de la misma argolla de
siempre", "basta de la corrupción y el manejo
mediocre del Estado".
Otra de las manifestaciones que se utilizó para ridiculizar,
ironizar y devaluar la credibilidad del ex Gobierno fue el carteo
virtual. Muchos meses atrás, un segmento de la ciudadanía
instrumentó la oposición a través del correo
electrónico. Incluso se llegaba a atiborrar de mensajes,
en donde el ex Presidente era flanco de los peores insultos y
comparaciones. Lucio Gutiérrez y su gabinete se habían
convertido en los protagonistas de cachos, chismes y rumores
de toda índole. Estrategia informativa que permite reflexionar
sobre el poder de la tecnología en materia de comunicación.
De ahí que poder y buen manejo de la comunicación
vayan de la mano. Nada nuevo, pero sí vale reiterarlo
las veces que sea necesario.
CACEROLAS, MOCHILAS, PAPEL
Las marchas no se legitiman,
exclusivamente, por el contenido ideológico y el poder
de convocatoria, sino también por el uso de elementos
comunicacionales y propagandísticos que sirven para persuadir
a los participantes y crear un ambiente de expectativa en la
población que sigue de cerca el desenvolvimiento de los
hechos. En esta última experiencia, la gente diseñó
un discurso de rechazo simbólico bajo la utilización
de objetos domésticos que denotaban el malestar de la
familia ecuatoriana hacia un Gobierno ineficiente en la atención
de necesidades básicas, administración de la cosa
pública, transparencia y honestidad.
El golpeteo de las cacerolas significó la desazón
de millones de personas por consumir diariamente ingobernabilidad,
nepotismo, caos, imprudencia y soberbia. Las mujeres que asumen
la figura más visible en el hogar demostraban un cansancio
insostenible, pues la situación del país era la
misma que la de años atrás. Historia de nunca acabar
De una generación a otra, se ha heredado un contexto corrupto
con los mismos problemas de 1 830 por la pugna de intereses políticos
y económicos. Las cacerolas se cansaron de cocinar con
los condimentos de toda la vida.
El papel higiénico y la mochila denotaron el afán
de limpiar el sistema, de sacar hasta la última mancha
de corrupción, clientelismo, tráfico de influencias,
soborno, negligencia... de los tres poderes del Estado, asimismo
de mostrar que el sector estudiantil no estaba muerto, nada más
dormido. En esta mirada, no se puede soslayar que uno de los
elementos más relevantes de las marchas fue la cohesión
de actores de distinto estatus socioeconómico, cultural
y educativo. Entonces, no fue una marcha de un sector ni tampoco
motivada por los viejos "caciques de la política".
La idea salió y se concretó de la población
quiteña, que hizo las veces de un buen representante nacional.
LA CONTRARRÉPLICA
A la par, el Gobierno quemaba
los últimos cartuchos con una millonaria campaña
de propaganda en los tres medios, pero preferentemente usaba
la televisión por el juego de imágenes. El eje
central del discurso fue asumir el papel de víctima frente
a un ogro llamado "partidocracia tradicional" y grupos
que no asumían las deudas con el pueblo ecuatoriano a
partir de la crisis bancaria. Esta estrategia era novedosa del
populismo en el manejo de formatos, pues era el primer Gobierno
que apelaba a este tipo de recursos para crear una imagen fragmentada
del país: la oligarquía partidista frente al ciudadano
común.
Sin embargo, los efectos no fueron tan contundentes, ya que el
discurso propagandístico se convirtió en una guerra
abierta contra los líderes de la Costa y la Sierra de
mayor popularidad. Al final, nada ni nadie le podía salvar
a un gabinete desgastado por el mal uso de la palabra y partícipe
de la acción errada. Lo único cierto es que el
mensaje de "Los Forajidos" es claro y se escucha en
el imaginario colectivo a cada instante: "fuera todos".
Nadie hubiese creído nunca que el exabrupto de un Presidente
al hablar, entre otras cosas, produciría que ahora la
célebre palabra "forajido" sea sinónimo
de cambio, inconformidad por el sistema, advertencia y, sobre
todo, dignidad. Amén.
Variaciones
"La marcha de Los Forajidos
anuló el rating de sintonía de la programación
cotidiana de los medios tradicionales".
"Las marchas no se legitiman,
exclusivamente, por el contenido ideológico y el poder
de convocatoria, sino también por el uso de elementos
comunicacionales".
"La marcha no fue motivada
por un sector ni tampoco por los viejos "caciques de
la política". La idea salió y se concretó
de la población quiteña".
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