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La memoria que no olvida
¿Qué haría
Eugenio Espejo si fuese forajido?
Ugo Stornaiolo
Ser indio nunca fue bien visto
en un país en donde todos creen tener 'sangre española'.
'Indios, los de poncho', suelen decir muchos de aquellos, que
por cuyas venas, corre un alto porcentaje de descendencia autóctona.
Pero, ser indio hace 250 años era un ultraje. Y encima
que ese indio pretenda ser alguien en la vida. Que estudie y
busque mejores horizontes. Eso era un insulto a las leyes imperantes.
Con la complicidad -en la mayor parte de casos, de la iglesia
de ese tiempo-, los indios eran sometidos.
POR ENCIMA DE SU ERA
Espejo estudió, aprendió
idiomas y se cultivó. El 'defecto' de 'ser indio' no fue
óbice para que destaque en todo lo que emprendía,
pero a su vez, tenía más incomprensión de
la gente del retrógrado medio en el que vivía.
La pobreza, la precariedad y los problemas de salud pusieron
al joven intelectual frente a un desafío: demostrar que
todo se debía a la incómoda situación en
la que se hallaba Quito, encerrada por montañas. No entendía
cómo estaba tan sumida en el atraso la Real Audiencia,
con tanta riqueza.
La pregunta del título es sugerente: ¿qué
haría Espejo si fuese forajido? Probablemente hubiese
sido columnista de un diario, locutor de una radio o periodista
independiente: jugándose la vida en cada una de sus intervenciones.
Diciendo la verdad ante quien sea.
VOZ OSADA Y REBELDE
En su época, ante las
arbitrariedades del presidente de la Audiencia, García
de León (1777), Espejo publicó el 'Nuevo Luciano
de Quito', pero lo hizo de anónimo, para evitar castigos.
Espejo escribía y estudiaba. Graduado de médico
en 1768, emprendió enseguida sus estudios de derecho.
Publica nuevas críticas sobre la sociedad de su tiempo:
'Marco Porcio Catón', 'Ciencia Blancardina' (como Moisés
Blancardo) o 'El Retrato de un Golilla'. En todos daba a conocer
los escándalos en que incurrían las autoridades
españolas y criollas (el origen del mal actual).
Espejo denunció la situación de las cárceles,
especialmente para los más pobres. En vez de corregir
a los detenidos, se dañaban más. Han pasado 200
años y todo sigue igual.
UN CIENTÍFICO FUERA
DE ÉPOCA
Al contrario que en la medicina,
ejerció el derecho, pero con José Villalengua como
presidente de la Audiencia, su situación no mejoró.
Sus denuncias seguían. Esta vez fueron 'Reflexiones sobre
la viruela', estudio en el que se anticipó un siglo y
medio a los descubridores de las bacterias y los virus -Koch
y Pasteur-. El texto pasó desapercibido.
Con la ayuda del sacerdote español, José Calama
y el nuevo presidente de la Audiencia, Luis Muñoz de Guzmán,
funda la 'Sociedad Patriótica de Amigos del País
de Quito'. En ella tomó a cargo la Biblioteca.
LIBERTARIO
El 5 de enero de 1792 se fundó
el primer periódico: 'Primicias de la Cultura de Quito'.
Espejo dio rienda suelta a sus inquietudes literarias. Su hermana,
Manuela, colaboró con él. Apenas salieron siete
números. Publicó más libros. Pero mientras
estudiaba y escribía, planeaba la emancipación.
Una famosa inscripción en las paredes de Quito apareció
el 21 de octubre de 1794. En ella se llamaba a los quiteños
a liberarse. Se acusó a Eugenio y a su hermano Juan Pablo
de ser los instigadores.
En 1795 comenzó la persecución, luego el encarcelamiento
y a fines de ese año, el 27 de diciembre, tras haber gozado
de una corta pausa de libertad, Espejo fallecía en la
pobreza. Algunos suspiraron con alivio...
FAVORITO EN EL CORAZÓN
DE SU PUEBLO
Fue un inquieto promotor de
ideas nuevas en casi todas las ciencias de su tiempo. Fue osado
para dar a conocer sus opiniones políticas. Lo fue también
para plantear la independencia, pero su semilla caló hondo.
La idea era de levantamientos coordinados y simultáneos
en toda la América hispana.
Sus ideas reflejaban un vasto conocimiento de la realidad colonial.
Quería que su tierra sea gobernada por los nacidos en
ella.
Deploró y denunció ciertas prácticas de
los religiosos de ese entonces, poco cercanas a la moral y a
la virtud.
No le quedó un sucesor político tras su muerte.
Su cuñado, José Mejía Lequerica, casado
con su hermana Manuela (veinte años mayor) fue su gran
seguidor. Sus ideas fraguaron los acontecimientos que en 1809
dieron paso al 'Primer Grito de la Independencia' y a los posteriores
movimientos independentistas del siglo XIX. Por ello, Espejo
fue un adelantado que jamás recibió el reconocimiento
que el país le sigue debiendo.
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