| |
El humor como contrapoder
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
No cabe duda que el humor es un elemento cotidiano e indispensable
para que las relaciones sociales fluyan con una alta dosis de
espontaneidad, libertad de expresión y sin complicaciones
en el uso del lenguaje, pues la mayoría de las veces se
impone el coloquio. Tampoco se puede omitir que no es excluyente
como manifestación, pues atraviesa a toda la sociedad
sin distinciones de género, edad, estatus económico
y bagaje cultural. A diferencia de otras expresiones, se presenta
sin permiso y en algunas ocasiones es irreverente, audaz e inocente.
Dicho en otros términos, tiene una amplia gama de matices
para todo fenómeno. Por esas razones, es un arte hacer
humor.
Sin embargo, en esta ocasión el tema se enfocará
a la relación entre el humor y el poder, ya que la población
y los medios lo usan con frecuencia como una suerte de denuncia,
ironía y sátira frente a los males que aquejan
el sistema. Sobre todo, en la esfera política. Ejemplos
sobran, pues los chistes y las bromas acerca de los personajes
públicos abundan y están a la orden del día.
Incluso, circulan con mayor velocidad que un asunto oficial,
bajo múltiples modalidades que van desde el corrillo,
pasando por los momentos de entretenimiento hasta el envío
y reenvío de correos electrónicos que utilizan
fotografías montadas, caricaturas y textos.
EL ARTE DE EDITORIALIZAR
La caricatura y el manifiesto
jocoso han sido durante mucho tiempo instrumentos de contrapoder
muy efectivos, pues la denuncia social es introducida en la opinión
pública de manera sutil, amena y sin dificultad en la
comprensión del mensaje. De hecho, es una de las mejores
formas de editorializar sin que se emplee tanto espacio y palabras
distantes del uso colectivo, ya que el análisis y la columna
solo están dirigidos para un cierto tipo de público,
aunque nos cueste aceptar. En ello radica, precisamente, el peso
del humor político a través de estas manifestaciones,
pues la ciudadanía mira su criterio expresado en la prensa,
la televisión, la radio e Internet sin ambages y tecnicismos.
"De broma en broma, se dicen las verdades".
La ironía, la sátira y la exageración legitiman
el humor político, ya que dejan al descubierto las contradicciones
del sistema sin que el objetivo sea fragmentar a la población
o crear un síntoma de revanchismo entre los distintos
grupos sociales, sino más bien generar una mirada profunda
de la manera en que somos, cómo actuamos y sobre la base
de qué intereses se mueven los dirigentes. Temas como
la pobreza de la mayoría frente a un minúsculo
conjunto que decide y gobierna, el tratamiento de la justicia,
los "dimes y diretes" de un grupo electorero y la política
internacional son caminos comunes. Nadie se salva de la retina
y oídos de los medios. Estos recursos nos permiten reflexionar
sin entrar en un plano caótico, sí de entretenimiento.
FIGURAS DEL DISCURSO
La exageración es clave,
porque se magnifican las cosas para que la población esté
atenta sobre los hechos que dirimen sus actividades y que en
múltiples ocasiones pasan desapercibidos o se trata de
ocultarlas. No obstante, la mirada y el oído atentos de
los medios contrarrestan estas intencionalidades. Surge algo
así como acercar una potente lupa hacia algo que parece
minúsculo, pero que incide directamente en la cotidianidad.
Eso no implica que se desvirtúen las cosas. Al contrario,
se aplica un efecto de "zoom progresivo" contra la
nube provocada por ciertos intereses o jugadas del tablero electoral:
"alianzas, divorcios y noviazgos".
La sátira, dentro del ámbito humorístico
político, tiene la finalidad de censurar las acciones
de la clase dirigente, relevando hasta los más mínimos
detalles en el manejo de la cosa pública. En este sentido,
se pone al descubierto las debilidades y equívocos más
frecuentes de los personajes públicos. No hay "metedura
de pata" que se escape. Cabe mencionar que a veces una frase
o "lapsus brutus" puede etiquetar a un personaje. En
innumerables situaciones, la sátira es propiciada desde
los mismos actores políticos, quienes se encargan de identificar
y divulgar los defectos de sus opositores al estilo vengativo.
Esta estrategia de ataque se utiliza a diario y con más
intensidad en campaña política.
LA SABIDURÍA POPULAR
"Al que madruga, Dios
le ayuda", "más sabe el diablo por viejo, que
por diablo", "el hábito no hace al monje",
"más vale pájaro en mano que cientos volando"
son refranes, entre otros, que se escuchan diariamente para comentar
los hechos de impacto nacional e internacional. Nada más
es cuestión de calzar la frase-pieza correcta en una situación
dada. A veces resulta mejor darle una vuelta o girar hacia otro
rumbo para contextualizar los escenarios y lograr un mejor efecto
en la audiencia. Por ejemplo, cuando se dice que no por madrugar
el cliente de un determinado servicio será atendido. Lo
anterior trasladado al plano de la caricatura surte un efecto
interesante.
A diferencia de otros géneros periodísticos, el
tratamiento del humor se caracteriza por el uso concreto, sencillo
y juguetón de términos, imágenes y palabras.
Bajo este criterio, se puede decir que la verborrea raya por
su ausencia. Otra de las riquezas es la creatividad e ingenio
para instaurar nuevas palabras o asignarles significados de fácil
recordación y regocijo para el público. Y aunque
suene atrevido, se gesta un lenguaje paralelo al usual. Los tonos
también enriquecen el formato, pues el cómo se
dice, presenta y difunde cumple un papel protagónico.
Entonces, no es cuestión de quedarse únicamente
en el qué, dónde y por qué.
MEDIOS Y SECCIONES
En la actualidad, es difícil
remitirse a un medio que no tenga un segmento y suplemento de
estas características. En televisión, la sátira
de los políticos ha llevado a la fama a una serie de actores
y actrices, quienes han tomado como referentes temporales y continuos
a los líderes de las viejas tiendas tradicionales. Estos
se han vuelto hasta más populares gracias a la pantalla.
Incluso, han participado en estos programas para sintonizar con
la audiencia y pasar por sujetos divertidos y con un alto sentido
del humor, mientras que otros han estado con las intenciones
de denunciar y sacar del aire a los "irreverentes".
Esta práctica, aunque no es nueva, se renueva cada día.
En la prensa y en la radio, las maneras de expresar esta iniciativa
toman cuerpo por medio de la pluma, bajo el uso de versos, metáforas,
columnas con doble sentido y un criterio mordaz de los fenómenos
sociales. Los días en que circulan estos productos son
muy esperados por los lectores, quienes hacen suya esta propuesta
de contrapoder. La radio, en cambio, se vale de la imitación
de voces, donde los "radialistas" asumen el histrionismo
motivado por la magia del anonimato. Al igual que en la televisión
y la prensa, este recurso ha sido utilizado para producir publicidades
de diversos productos y servicios. La supuesta voz de un ex presidente
sirvió para promocionar la venta de autos.
En Internet, la circulación del humor político
es inmediata, fácil de transmitir y de amplio consumo.
Basta dar un clic para que el otro sepa la última ocurrencia
de un internauta. En la mayoría de ocasiones, no se sabe
desde dónde ni quién generó el mensaje.
El disfrute escapa de estas interrogantes y la risa se apropia
de los espacios privados a manera de censura. En la última
época fue muy notoria la difusión de correos electrónicos
que tomaban como eje de partida y también de llegada el
Gobierno de alas caídas. Amén.
VARIACIONES
"La denuncia social,
a través del humor político, es introducida en
la opinión pública de manera sutil, amena y sin
dificultad en la comprensión del mensaje".
"El tratamiento del humor político se caracteriza
por el uso concreto, sencillo y juguetón de términos,
imágenes y palabras".
"La sátira tiene la finalidad de censurar las acciones
de la clase dirigente y la exageración de generar un efecto
de zoom progresivo".
|
|