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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 

El humor como contrapoder

César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
 
No cabe duda que el humor es un elemento cotidiano e indispensable para que las relaciones sociales fluyan con una alta dosis de espontaneidad, libertad de expresión y sin complicaciones en el uso del lenguaje, pues la mayoría de las veces se impone el coloquio. Tampoco se puede omitir que no es excluyente como manifestación, pues atraviesa a toda la sociedad sin distinciones de género, edad, estatus económico y bagaje cultural. A diferencia de otras expresiones, se presenta sin permiso y en algunas ocasiones es irreverente, audaz e inocente. Dicho en otros términos, tiene una amplia gama de matices para todo fenómeno. Por esas razones, es un arte hacer humor.
 
Sin embargo, en esta ocasión el tema se enfocará a la relación entre el humor y el poder, ya que la población y los medios lo usan con frecuencia como una suerte de denuncia, ironía y sátira frente a los males que aquejan el sistema. Sobre todo, en la esfera política. Ejemplos sobran, pues los chistes y las bromas acerca de  los personajes públicos abundan y están a la orden del día. Incluso, circulan con mayor velocidad que un asunto oficial, bajo múltiples modalidades que van desde el corrillo, pasando por los momentos de entretenimiento hasta el envío y reenvío de correos electrónicos que utilizan fotografías montadas, caricaturas y textos.
 
EL ARTE DE EDITORIALIZAR

La caricatura y el manifiesto jocoso han sido durante mucho tiempo instrumentos de contrapoder muy efectivos, pues la denuncia social es introducida en la opinión pública de manera sutil, amena y sin dificultad en la comprensión del mensaje. De hecho, es una de las mejores formas de editorializar sin que se emplee tanto espacio y palabras distantes del uso colectivo, ya que el análisis y la columna solo están dirigidos para un cierto tipo de público, aunque nos cueste aceptar. En ello radica, precisamente, el peso del humor político a través de estas manifestaciones, pues la ciudadanía mira su criterio expresado en la prensa, la televisión, la radio e Internet sin ambages y tecnicismos. "De broma en broma, se dicen las verdades".
 
La ironía, la sátira y la exageración legitiman el humor político, ya que dejan al descubierto las contradicciones del sistema sin que el objetivo sea fragmentar a la población o crear un síntoma de revanchismo entre los distintos grupos sociales, sino más bien generar una mirada profunda de la manera en que somos, cómo actuamos y sobre la base de qué intereses se mueven los dirigentes. Temas como la pobreza de la mayoría frente a un minúsculo conjunto que decide y gobierna, el tratamiento de la justicia, los "dimes y diretes" de un grupo electorero y la política internacional son caminos comunes. Nadie se salva de la retina y oídos de los medios. Estos recursos nos permiten reflexionar sin entrar en un plano caótico, sí de entretenimiento.
 
FIGURAS DEL DISCURSO

La exageración es clave, porque se magnifican las cosas para que la población esté atenta sobre los hechos que dirimen sus actividades y que en múltiples ocasiones pasan desapercibidos o se trata de ocultarlas. No obstante, la mirada y el oído atentos de los medios contrarrestan estas intencionalidades. Surge algo así como acercar una potente lupa hacia algo que parece minúsculo, pero que incide directamente en la cotidianidad. Eso no implica que se desvirtúen las cosas. Al contrario, se aplica un efecto de "zoom progresivo" contra la nube provocada por ciertos intereses o jugadas del tablero electoral: "alianzas, divorcios y noviazgos".
 
La sátira, dentro del ámbito humorístico político, tiene la finalidad de censurar las acciones de la clase dirigente, relevando hasta los más mínimos detalles en el manejo de la cosa pública. En este sentido, se pone al descubierto las debilidades y equívocos más frecuentes de los personajes públicos. No hay "metedura de pata" que se escape. Cabe mencionar que a veces una frase o "lapsus brutus" puede etiquetar a un personaje. En innumerables situaciones, la sátira es propiciada desde los mismos actores políticos, quienes se encargan de identificar y divulgar los defectos de sus opositores al estilo vengativo. Esta estrategia de ataque se utiliza a diario y con más intensidad en campaña política.
LA SABIDURÍA POPULAR

"Al que madruga, Dios le ayuda", "más sabe el diablo por viejo, que por diablo", "el hábito no hace al monje", "más vale pájaro en mano que cientos volando" son refranes, entre otros, que se escuchan diariamente para comentar los hechos de impacto nacional e internacional. Nada más es cuestión de calzar la frase-pieza correcta en una situación dada. A veces resulta mejor darle una vuelta o girar hacia otro rumbo para contextualizar los escenarios y lograr un mejor efecto en la audiencia. Por ejemplo, cuando se dice que no por madrugar el cliente de un determinado servicio será atendido. Lo anterior trasladado al plano de la caricatura surte un efecto interesante.
 
A diferencia de otros géneros periodísticos, el tratamiento del humor se caracteriza por el uso concreto, sencillo y juguetón de términos, imágenes y palabras. Bajo este criterio, se puede decir que la verborrea raya por su ausencia. Otra de las riquezas es la creatividad e ingenio para instaurar nuevas palabras o asignarles significados de fácil recordación y regocijo para el público. Y aunque suene atrevido, se gesta un lenguaje paralelo al usual. Los tonos también enriquecen el formato, pues el cómo se dice, presenta y difunde cumple un papel protagónico. Entonces, no es cuestión de quedarse únicamente en el qué, dónde y por qué.    
 
MEDIOS Y SECCIONES

En la actualidad, es difícil remitirse a un medio que no tenga un segmento y suplemento de estas características. En televisión, la sátira de los políticos ha llevado a la fama a una serie de actores y actrices, quienes han tomado como referentes temporales y continuos a los líderes de las viejas tiendas tradicionales. Estos se han vuelto hasta más populares gracias a la pantalla. Incluso, han participado en estos programas para sintonizar con la audiencia y pasar por sujetos divertidos y con un alto sentido del humor, mientras que otros han estado con las intenciones de denunciar y sacar del aire a los "irreverentes". Esta práctica, aunque no es nueva, se renueva cada día.
 
En la prensa y en la radio, las maneras de expresar esta iniciativa toman cuerpo por medio de la pluma, bajo el uso de versos, metáforas, columnas con doble sentido y un criterio mordaz de los fenómenos sociales. Los días en que circulan estos productos son muy esperados por los lectores, quienes hacen suya esta propuesta de contrapoder. La radio, en cambio, se vale de la imitación de voces, donde los "radialistas" asumen el histrionismo motivado por la magia del anonimato. Al igual que en la televisión y la prensa, este recurso ha sido utilizado para producir publicidades de diversos productos y servicios. La supuesta voz de un ex presidente sirvió para promocionar la venta de autos.   
 
En Internet, la circulación del humor político es inmediata, fácil de transmitir y de amplio consumo. Basta dar un clic para que el otro sepa la última ocurrencia de un internauta. En la mayoría de ocasiones, no se sabe desde dónde ni quién generó el mensaje. El disfrute escapa de estas interrogantes y la risa se apropia de los espacios privados a manera de censura. En la última época fue muy notoria la difusión de correos electrónicos que tomaban como eje de partida y también de llegada el  Gobierno de alas caídas. Amén.  

VARIACIONES

 "La denuncia social, a través del humor político, es introducida en la opinión pública de manera sutil, amena y sin dificultad en la comprensión del mensaje".
"El tratamiento del humor político se caracteriza por el uso concreto, sencillo y juguetón de términos, imágenes y palabras".
"La sátira tiene la finalidad de censurar las acciones de la clase dirigente y la exageración de generar un efecto de zoom progresivo".

 
 
 
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