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Más allá del
fútbol (II parte)
MEDIOS, PELOTAS Y GOLES
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
El periodismo deportivo interviene
de manera directa en la fabricación de ídolos y
demonios. Nadie se salva del espectro noticioso y hasta farandulero,
en algunos casos. Jugadores, dirigentes, directores técnicos
e hinchas son protagonistas del comentario y la narración
diaria en los canales de televisión, radios, periódicos,
revistas y portales de Internet.
La exaltación de las 'estrellas' cuando realizan un papel
importante en la cancha es una constante, pero también
prima la actitud de restarles fama por un simple o mayúsculo
error.
En este ámbito de la comunicación, lamentablemente,
la subjetividad y el criterio fácil abundan, porque el
fútbol no solo refleja el anhelo colectivo, ya que es
ante todo una manifestación cultural y cotidiana que atraviesa
sensibilidades y despierta pasiones. Además, tiene un
poder de convocatoria más alto que cualquier otro tipo
de expresión política, religiosa, artística
y social.
ÍDOLOS Y EGOS
En los últimos años
y desde que la selección clasificó al mundial,
el papel de los medios ha tenido mayor protagonismo en los programas
deportivos, porque la afición fue acostumbrada a mantenerse
informada sobre sus ídolos en las actividades que efectúan,
dentro y fuera de la cancha.
Bajo este criterio, el carácter de privacidad de algunos
jugadores pasa por una suerte de fantasía e ilusión.
Muchos de ellos, son más públicos que los dirigentes
políticos y artistas nacionales.
Por esa razón, la ciudadanía ubica a los futbolistas
entre los personajes más populares y con mayor credibilidad.
Incluso, han llegado a convertirse en paradigmas para la niñez
y la juventud. El sueño de millares de infantes está
detrás de la número cinco.
Dentro de este contexto, los medios han cometido errores
garrafales, ya que el excesivo alabo a los jugadores y la crítica
mordaz ha permitido que se sobredimensione el ego de algunos
y también que se los crucifique.
Así, cuando gana el equipo de todos, los que se llevan
la gloria en ese instante pueden ir al infierno en otro. Todo
depende de los resultados y de la generosidad de los comentaristas.
Esta falta de profesionalismo en muchos de los periodistas deportivos
se debe a un conocimiento pobre sobre el tema del que hablan,
un empirismo desbocado y el afán de provocar un ambiente
polémico. La necesidad de incrementar el 'rating' de sintonía
es otro de los motivos que entorpece la comunicación.
GAZAPOS
Cuando se habla de la generosidad
de los periodistas se alude al cometario que emiten más
allá de que sea creíble, aceptable o como quiera
llamársele.
Los años de experiencia de algunos comentaristas han contribuido
para que se crean dueños de la verdad y se subestime el
criterio de otros que sí están especializados en
la materia. Sin embargo, como en nuestro país cualquiera
puede hablar de lo que sea, en el fútbol se sigue la misma
línea. Craso error.
La mayoría de periodistas, reporteros, locutores, narradores,
entrevistadores hacen de todo y no concretan mucho. Por eso se
explica el vocabulario empleado para describir una jugada.
El lenguaje es tan escaso que se utilizan los mismos términos
desde hace 20 años o más. Misiles, tanques, bombazos
y una serie de jerga belicista está a la orden del día.
PUBLICIDAD Y FAMA
Otro de los hechos de gran
relevancia en el espectro deportivo está relacionado con
la publicidad, puesto que las estrellas del balompié son
cotizadas al mejor nivel por firmas que quieren introducir en
el mercado o consolidar su presencia en la venta de ropa y un
sinnúmero de productos como gaseosas.
La imagen de los futbolistas se pasea por las pantallas más
que en ninguna otra época. Son, indudablemente, un referente
comercial de primer orden. Especialmente, para los niños
que les quieren emular.
De otra parte, su participación no tiene que ver solamente
con el libre mercado de ofertas en lo que a productos se
refiere, sino también al campo de servicios y mensajes
educativos. De esa forma, los ídolos se convierten en
una suerte de promotores sociales.
La fama ganada de los jugadores ha roto el criterio de privacidad,
pues los medios han llegado a convertirse en empresas detectivescas
a sueldo completo cuando se trata de conseguir una nota periodística
sobre la vida de los famosos que salga de lo común.
Se filma cómo viven, qué hacen, cómo disfrutan
los momentos libres, con quién comparten el tiempo fuera
de cancha, dónde pasan las vacaciones, quiénes
y qué hacen sus familiares y hasta cómo se desenvuelve
su vida amorosa.
En otras palabras, el fútbol ha dado pie para que la prensa
rosa le exprima al máximo. No es de extrañarse
que los amores y desamores de las estrellas se publiquen sin
pena ni gloria. ¿Hasta qué punto, este tipo de
manejo mediático es aceptable?
LA DIRIGENCIA COMO PLATAFORMA
Un fenómeno que no se
puede soslayar en esta columna es la fusión entre política
y deporte, a pesar de que se quiera desconocer esta práctica
proselitista al interior de la dirigencia futbolística
y que se hable sobre simples imaginaciones de los analistas.
Es que el fútbol, como ya se dijo, levanta pasiones y,
mucho más, si el cuerpo directivo de algún equipo
cumple con los anhelos de la hinchada. Esta situación
catapulta a los dirigentes, porque su popularidad trascendió
del estadio para colocarse en el imaginario electoral.
En nuestro país como en otros, gracias al fútbol,
varios han saltado a la palestra pública. Todavía
se cree, ingenuamente, que la administración de un club
es similar a la de la cosa pública. Al lugar, por favor.
Bajo este criterio, quienes desean saltar a la esfera política,
reconocen al fútbol como uno de los mejores caminos, pues
les permite entremezclarse con la colectividad esa colectividad
que pone las esperanzas en lo único que le brinda alegría,
aunque sea la intensidad efímera y no cambie su realidad
socioeconómica y cultural.
Por eso se dice hace muchos años atrás en el país
que nos queda solo un equipo de fútbol a falta de líderes
y procesos de cambio verdaderos. Síntomas que son aprovechados
al máximo por quienes ven al fútbol como el todo
y también como la parte del pastel electoral.
Sucede, en varias ocasiones, que son más conocidos los
dirigentes deportivos que los legisladores, muchos de los cuales
quedan en el anonimato por falta de participación en el
Congreso.
DE SANTOS Y DEMONIOS
Antes de que suene el pitazo
de entrada en cualquier partido, no falta quien demonice al santo
y demonio de cada cotejo. Sin lugar a dudas, el árbitro
es una pieza clave en todo cotejo,pues si no se ganó a
las buenas, el árbitro tendrá que ver en algo para
los comentaristas.
Gracias a esta visión, este personaje es uno de los más
analizados en cada jugada y es también motivo de entrevistas
antes y después de los torneos. Por lo general, se ha
creado un imaginario no muy grato, debido a su poder de decisión.
Muchos de ellos han llegado a la fama por ser tajantes, no dejar
pasar el más mínimo error o acto de engaño,
otros en cambio se han ganado el cielo por hacerse de la vista
gorda, según los especialistas (¿Cuáles?).
Sea como fuere, este actor pone una alta dosis de expectativa
Como se ve, del fútbol no se podría dejar de hablar,
de ahí su peligro. Amén.
Variaciones
"El periodismo deportivo
interviene de manera directa en la fabricación de ídolos
y demonios. Nadie se salva del espectro noticioso y hasta farandulero,
en algunos casos".
"Los medios han cometido
errores garrafales, ya que el excesivo alabo a los jugadores
y la crítica mordaz ha permitido que se sobredimensione
el ego de algunos y también que se los crucifique".
"Las estrellas del balompié
son cotizadas al mejor nivel por firmas que quieren introducir
en el mercado o consolidar su presencia en la venta de ropa y
un sinnúmero de productos".
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